lunes, 24 de mayo de 2010

Gasolina, de Gregory Corso


Gasolina, de Gregory Corso (Huacanamo, 2010. Edición bilingüe. Traducción de Roger Wolfe).
Interesante libro de la editorial Huacanamo, que nos acerca un título importante, no solo de la Generación Beat, sino de la poesía norteamericana de la segunda mitad del siglo XX. Publicado originariamente en 1958, Gasolina es considerado un libro mítico del poeta neoyorkino Gregory Corso. La edición, eficientemente traducida por Roger Wolfe, cuenta con un prólogo firmado por Allen Ginsberg y, -sorpresa-, contiene además el primer libro de Corso, La vestal de la calle Brattle, publicado originariamente en 1955. Doble ración de un poeta poco conocido (publicado) en España.
Para los conocedores de la obra de Ginsberg –sobre todo Aullido-, la lectura de Gasolina puede resultar cercana, tanto en el fraseo heredero del bebop –Charlie Parker y Miles Davis-, como en ciertas visiones alucinadas y críticas de una sociedad occidental alienante y salvaje, si bien la poesía de Corso busca más unas imágenes a través de una realidad algo hosca e inaccesible, ofreciendo una mirada desheredada del sujeto poético. Algunos poemas, como “Impresiones mejicanas" o “Tres”, contienen la concesión y la capacidad de sugerencia propia de los haikus; otros, constituyen miradas sucias y nostálgicas a modo de postales que muestran la realidad resquebrajada o la soledad (“En las paredes de un cuarto de alquiler”, “El último gánster”). Asimismo abundan poemas un tanto herméticos, más deudores de la poesía simbolista de Rimbaud o Mallarmé (“Uccello”, “No disparéis al jabalí”, ); y todavía encontraremos poemas con tendencia a construir realidades más alucinadas (“Visión de Rótterdam”, “En Cambridge, en los túneles de hueso”). Llama la atención el hermoso poema “Réquiem por Bird Parker, músico”, en homenaje a uno de los padres del bebop, que realmente pone la piel de gallina.
Aunque algunos críticos han afirmado que Gasolina es un libro más maduro y La vestal de la calle Brattle es más irregular –y es cierto-, creo que ambos libros pueden leerse bien de manera lineal y casi hasta alterar la lectura de los poemas sin importar demasiado el título al que pertenecen. El lenguaje toma su protagonismo y Corso parece ser consciente de ello para horadar la realidad. “Su Paraíso es la Poesía”, señala Ginsberg. Pero si hay Paraíso, también hay Infierno. Afirma Gamoneda en su libro El cuerpo de los símbolos que “la memoria es conciencia de ir hacia la muerte” y Corso parece corroborarlo. La escritura de muchos poemas se configura en torno a la conciencia de pérdida, del paso del tiempo. En esto, también Corso tiene cierta relación con la poesía de Kerouac. Intensidad de la vida, memoria, objeto memorable.
Finalizo con un poema perteneciente a Gasolina, pero antes, una hermosa y convincente frase de Ginsberg: “Abran este libro como abrirían una caja de juguetes locos, tomen en las manos un refinamiento de belleza sacada de una atmósfera destructiva”.
*
Tres
1
El cantor callejero ha enfermado
y se acurruca en el portal, con el corazón en la mano.

Una tonada menos entre el bullicio de la noche.

sábado, 22 de mayo de 2010

Matt Groening y The xx




Hace unos días hablé del festival All Tomorrow's Parties, y da la casualidad de que hoy EL PAÍS dedicaba una noticia al festival, comisariado por Matt Groening. Añado aquí el enlace porque creo que es interesante: Springfield, ciudad del rock.

Por cierto, mientras leía el artículo, estaba escuchando al grupo The xx, y de repente, Matt Groening habla de ellos. En fin, casualidades de la vida... así que, cuelgo también un video de "esos chavalitos" que publicaron uno de los discos más frescos y elegantes de 2009. La canción es "Crystalised".

lunes, 17 de mayo de 2010

Búscate la vida (Get a Life)

Hoy es lunes y los lunes suelen ser tediosos y difíciles (como los tiempos que vivimos). Tal vez por eso me acuerdo de una serie de cuando yo era un adolescente (principios de los 90) que me ponía realmente de buen humor: Búscate la vida (Get a Life). El protagonista es Chris Peterson, (interpretado por Chris Elliott), un repartidor de periódicos treintañero que aspira a ser Jefe de Repartidor de Periódicos y vive con sus padres (unos padres hartos de su hijo y que siempre están en bata -como si estuvieran en un eterno sábado o vivieran asumiendo que están atrapados en un interminable día de la marmota-). Basta con oír la voz (doblada) de Chris, o recordar los guiones disparatados, mezcla de serie B y surrealismo doméstico, o las veces que muere su protagonista, para reírme a carcajadas. Llevo años intentando encontrar esta serie, espero que algún día la reediten. De momento, cuelgo un fragmento y la fantástica cabecera de la serie. La seguiré echando de menos.


Cabecera de Búscate la vida (con la canción "Stand" de REM):



En este episodio, Chris decide emanciparse de sus padres...

lunes, 10 de mayo de 2010

All Tomorrow's Parties Festival

All Tomorrow’s Parties es un festival independiente de post-rock, vanguardia, hip hop underground y rock en general, que se realiza en Reino Unido y EEUU, en diferentes épocas del año, como alternativa a los grandes festivales para masas. Entre otras peculiaridades (que son muchas), está la de los comisarios, normalmente músicos o artistas que invitan a otros músicos a tocar en el festival. Entre los comisarios ha habido de todo: Belle and Sebastian, Thurston Moore o Matt Groening.

He tenido la oportunidad de ver un documental en La Casa Encendida de Madrid sobre este festival y he alucinado bastante, tanto por el nivel de músicos que suelen deleitar a los asistentes, como por el original cariz que toman los acontecimientos, muy diferente –por lo que se ve- de la mayoría de los festivales de rock en espacios cercados y repletos de gente. Algunos de los músicos que salen en la película y que por tanto, han participado en el festival son: The Gossip, Sonic Youth, Mogwai, Portishead, Seasick Steve, Daniel Johnston, Iggy & The Stooges, Patti Smith, GZA, Two Gallants, Animal Collective, The Yeah Yeah Yeahs, Dirty Three, Grinderman, Grizzly Bear y muchos más.

Como aperitivo, os dejo un par de vídeos: el primero, un tráiler del documental; y el segundo, una actuación del gran Seasick Steve.



Trailer del film All Tomorrow's Parties




Seasick Steve en el All Tomorrow's Parties

Añado también un enlace de la web del festival: http://www.atpfestival.com. Entre los comisarios de este año, encontramos a Jim Jarmusch (ATP en New York). Aparte de ser uno de los grandes realizadores de cine de las últimas décadas, es también uno de los más brillantes “seleccionadores” de bandas sonoras: desde el hip hop hipnótico de RZA y compañía en Ghost Dog, hasta el rock indio de Neil Young en Dead Man, pasando por el blues-rock-jazz-chatarra de Tom Waits y John Lurie en Down By Low o el jazz etíope en Broken Flowers. Seguro que los grupos a los que invite no decepcionan (Sonic Youth, Raekwon, Iggy & The Stooges, Tortoise, y un gran etcétera) y habrá más de una sorpresa. ¡Ya me gustaría estar allí!

sábado, 1 de mayo de 2010

Poemas de Óscar Curieses de su libro Dentro (Bartleby, 2010)






Abro el vientre de los pájaros para poder soñar, todo revolotea en derredor.

Mi oficio, por el que soy perseguido, me multiplica en todas partes. He visto las cruces y las hogueras durante los tiempos oscuros, y es ahora la ciencia, tu ciencia exacta, quien me condena a vagar como piedra de nieve entre el fuego destructor.

Te burlas de mi magia y no la entiendes, hombre máquina, ¿no ves cómo se extiende? Jamás se condenó al bufón blanco a las llamas, sólo por ello te permito la risa que me libra de tu luz:

Mi magia está hecha para el ciego.


*

I –Quien piensa una realidad separada de la ficción muestra su incompetencia para la vida; esa dicotomía resulta correlato de conflicto cuerpo-alma. ¿Es que acaso puede darse lo uno sin lo otro? La realidad y la ficción son cara y cruz de la misma moneda; se pagan simultáneamente, y se dan en comunicación. No son ni pueden ser escindidas. Cualquier percepción que excluya a la otra se hace incompleta.


B –El dispararme en la cabeza, ¿cómo?, si no sé dónde tengo la cabeza.


*


¿Qué hora es? Pregunta la nieve del lienzo. No sé responder. Me marcho. Cada mañana la nieve pregunta ¿qué hora es? Y el cuadro sigue vacío. Sin poder pintar el frío paseo hacia la muerte cada tarde; allí renacen las presencias y sus almas, preguntan en silencio por mí.

Estoy.

Y mi esposa espera en casa la noche en la mañana naciente del sol sangre. Y yo siempre me retraso porque jamás sé qué hora es la nieve y no quiero pintar sangre en el frío.

No me he vuelto loco, las horas nievan.


*


BRÜCKE

(I)

Hemos dejado atrás la orilla de la isla para adentrarnos en su origen, la mar más oscura. Crueldad, miedo y dolor han asesinado nuestra utopía y su fe. Todo ideal ha sido estrangulado bajo el mar y nuestra barca yace a la deriva en océanos de muerte. La guerra nos desnuda y nos fornica su cobardía bajo la piel.

A mí sólo me queda traicionar nuevamente a mi amada para ganar algo de tiempo a la inminencia de la muerte. Ella primero vendió su cuerpo por mi alma, y ahora venderá su alma por mi cuerpo a los soldados. Yo la traiciono sin remilgos: en la muerte ella se va pero se queda en mí.


(Óscar Curieses, Dentro, Ed. Bartleby, 2010).


lunes, 26 de abril de 2010

Sonic Youth etc.: Sensational Fix

Sonic Youth es de los poquísimos grupos que trascienden más allá de su música. Por si hubiera dudas, la exposición “Sonic Youth etc.: Sensacional Fix” en el Centro de Arte Dos de Mayo de Móstoles (Madrid) deja claro que el grupo neoyorkino ha dialogado siempre con numerosos lenguajes artísticos, como el videoarte, la pintura, la poesía, el cómic o la performance. Obviando que algunos de los componentes de este grupo estudiaron Bellas Artes, es importante comprobar in situ cuáles han sido las influencias artísticas –más allá de las puramente musicales- que han ido ayudando a configurar su personalidad.

Enmarcados en el punk rock y la no wave de principios de los 80, Sonic Youth comenzaron su carrera articulando un sonido heredero de estos estilos. El ruido, o lo que es lo mismo, estructuras rotas o destruidas, energía e intensidad, melodías interrumpidas por perturbaciones. Y durante toda su carrera, los creadores de álbumes como Sister, Daydream Nation, Goo o Experimental Jet Set, Trash And No Star han desarrollado distintas variaciones del ruido incorporado a la música. Decían los formalistas rusos que el error podía abrir nuevas vías de expresión e innovación. El ruido puede ser muchas cosas, para la mayoría de la gente será una molestia, pero para Sonic Youth puede tratarse de una variación, de una posibilidad de acoger nuevas estructuras rítmicas y sonidos, además de provocar reacciones en el público. No solo como una forma musical, sino también como una forma ética ante la sociedad de consumo casi siempre plana y conservadora.

Esta exposición supone una muestra de las inquietudes y colaboraciones artísticas del grupo neoyorkino (más de 150 artistas están presentes en la exposición, desde Allen Ginsberg hasta Dan Graham o Barbara Ess). Pero además, hay otro componente de la exposición que aumenta el interés de la misma: el papel del espectador y el diálogo que éste mantiene con las obras expuestas. En el espacio creado por el comisario holandés Roland Groenenboom, el espectador puede y debe interactuar con las obras, lo que en sí mismo constituye una crítica a la idea tradicional de museo donde el distanciamiento entre obra y espectador supone una imposibilidad en la comunicación. Algunos ejemplos: un karaoke “al revés”, donde un grupo de amigos puede grabar canciones (batería, guitarra y bajo) acompañando a la voz de Kim Gordon; un banco colgado de unos cables que a su vez están unidos a unos altavoces, y el contacto con él permite experimentar distintas vibraciones o ruidos; una sala donde el suelo está lleno de vinilos y el visitante, con sus pisadas, altera la superficie del disco, repercutiendo en la música que después podrá escucharse del propio disco, siempre con variaciones distintas.

Tanto por la nómina de artistas, como por la fusión de lenguajes, se trata de una exposición monstruosa.












Lee Ranaldo, Steve Shelley y Enrique Morente en la inauguración de la exposición "Sonic Youth etc.: Sensational Fix" en el CA2M de Móstoles, Madrid, febrero de 2010.

miércoles, 24 de marzo de 2010

El atentado, de Yasmina Khadra


La lectura de la novela El atentado, de Yasmina Khadra, supone una experiencia dura, pero también necesaria. Dura porque la realidad que relata no es ni mucho menos cómoda, todo lo contrario, pero por eso mismo es necesaria. Porque es importante saber cómo ocurren algunas cosas en nuestro mundo, a pesar de las noticias de los telediarios y los periódicos, y ahí las novelas pueden mostrar de manera más certera esa realidad, a veces ajena o increíble. El Atentado es de esas novelas que ahondan en los detalles del ser humano para dejar en evidencia su fragilidad, pero también su necedad.

Enmarcado en la problemática entre Palestina e Israel, el protagonista recorrerá algunas ciudades del Medio Oriente en un itinerario fustigado por la guerra y el odio, así como se verá inmerso en una experiencia un tanto kafkiana donde parecerá que todo lo vivido hasta ahora se tratase de un largo sueño. Es lo que le ocurre a Amín Jafaari, un cirujano palestino nacionalizado israelí que vivirá un vuelco inesperado a partir de un atentado en el que todo indica que su mujer ha sido la kamikaze que lo ha provocado. ¿Es la realidad una pesadilla o la pesadilla fue soñar la realidad? Las cosas no son lo que parecen, y la realidad puede escapársele a uno en un abrir y cerrar de ojos. La incomunicación, el amor, la soledad, la muerte, serán algunos de sus temas.

Hay que tener mucha pericia para contar una historia de índole política y no caer en dogmatismos. Khadra atraviesa las fronteras para mostrar el infierno. Decía Edward W. Said que “el orientalismo es una elaboración de una distinción geográfica básica y también una serie completa de 'intereses'”. Por ello, esta obra debería ser leída por los occidentales.

Hoy día se sabe que Yasmina Khadra es un autor argelino que decidió esconderse tras este bello nombre para poder expresarse con total libertad. No diré aquí su verdadero nombre (aunque en cualquier artículo de Internet lo podréis comprobar) por una razón. Porque él (o ella) sigue firmando bajo este nombre (o pseudónimo). En todo caso, lo que nos importa, creo, es su literatura. No he leído más libros de Khadra, pero de momento, este puede ser un buen libro para leer a uno de los autores árabes más leídos y reconocidos de la actualidad. Aunque a veces llamarse Yasmina Khadra es mejor que llamarse Mohammed Moulessehoul (vaya, ya he dicho su verdadero nombre), y escribir en francés es mejor que en árabe, y exiliarse a Francia mejor que continuar viviendo en Argelia, a pesar de llamarse uno Mohammed Moulessehoul, ser argelino y tener como lengua materna el árabe.