La exposición “Procesos, ritmos y vibraciones”, de la artista plástica Fuencisla Francés es una muestra de su obra, basada, sobre todo, en la experimentación con formas, texturas y materiales, a través de una obra pictórica y escultórica, donde también juega con las instalaciones y la intervención en el espacio (vertical y horizontal). Francés deconstruye fragmentos de sus lienzos para reconstruir otros lienzos e incluso expandirlos por murales. Tanto los cuadros, como las esculturas y las instalaciones, destacan por su expresividad. Los colores fríos y las composiciones rítmicas generan sensaciones diversas, y ese me parece uno de los mayores atractivos.
Se expone en el museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente de Segovia hasta el 1 de junio.
Esta noche he visto en La 2 (¿dónde si no?) un documental sobre el artista plástico Jaume Plensa, al que no conocía, y me ha parecido no solo revelador, sino un hombre honesto y de una humanidad inusitada. El documental se ha basado más en obras recientes donde se mezclan las artes plásticas, el lenguaje y la biología, como “Dream”, esa gran cabeza alargada de 20 metros de altura de una niña de 9 años clavada en el campo en la ciudad de St. Helens, cerca de Liverpool, y me ha sorprendido gratamente la reacción de la gente que fue a la inauguración, y cuando digo gente, me refiero a tres generaciones distintas, abuelos, padres y nietos; y todos resultaron muy emocionados y agradecidos con el artista... Es decir, el arte contemporáneo, que muchas veces es calificado como conceptual e incomprendido, aquí parece haber completado el acto de comunicación, pues ha llegado a emocionar y a conectar con el pueblo... También me han gustado mucho “Twins”, las esculturas de alabastro de dos personas pensantes, creadas con letras de 8 abecedarios distintos (griego, hindi, latín, etc), porque según Plensa, las culturas distintas unen y no separan, sirven de comunicación más que de incomprensión. Por cierto, en ambas piezas, la posibilidad del espectador de interactuar con ellas es trascendental. Me parecen esculturas tremendamente poéticas.
Sonic Youth es de los poquísimos grupos que trascienden más allá de su música. Por si hubiera dudas, la exposición “Sonic Youth etc.: Sensacional Fix” en el Centro de Arte Dos de Mayo de Móstoles (Madrid) deja claro que el grupo neoyorkino ha dialogado siempre con numerosos lenguajes artísticos, como el videoarte, la pintura, la poesía, el cómic o la performance. Obviando que algunos de los componentes de este grupo estudiaron Bellas Artes, es importante comprobar in situ cuáles han sido las influencias artísticas –más allá de las puramente musicales- que han ido ayudando a configurar su personalidad.
Enmarcados en el punk rock y la no wave de principios de los 80, Sonic Youth comenzaron su carrera articulando un sonido heredero de estos estilos. El ruido, o lo que es lo mismo, estructuras rotas o destruidas, energía e intensidad, melodías interrumpidas por perturbaciones. Y durante toda su carrera, los creadores de álbumes como Sister, Daydream Nation, Goo o Experimental Jet Set, Trash And No Star han desarrollado distintas variaciones del ruido incorporado a la música. Decían los formalistas rusos que el error podía abrir nuevas vías de expresión e innovación. El ruido puede ser muchas cosas, para la mayoría de la gente será una molestia, pero para Sonic Youth puede tratarse de una variación, de una posibilidad de acoger nuevas estructuras rítmicas y sonidos, además de provocar reacciones en el público. No solo como una forma musical, sino también como una forma ética ante la sociedad de consumo casi siempre plana y conservadora.
Esta exposición supone una muestra de las inquietudes y colaboraciones artísticas del grupo neoyorkino (más de 150 artistas están presentes en la exposición, desde Allen Ginsberg hasta Dan Graham o Barbara Ess). Pero además, hay otro componente de la exposición que aumenta el interés de la misma: el papel del espectador y el diálogo que éste mantiene con las obras expuestas. En el espacio creado por el comisario holandés Roland Groenenboom, el espectador puede y debe interactuar con las obras, lo que en sí mismo constituye una crítica a la idea tradicional de museo donde el distanciamiento entre obra y espectador supone una imposibilidad en la comunicación. Algunos ejemplos: un karaoke “al revés”, donde un grupo de amigos puede grabar canciones (batería, guitarra y bajo) acompañando a la voz de Kim Gordon; un banco colgado de unos cables que a su vez están unidos a unos altavoces, y el contacto con él permite experimentar distintas vibraciones o ruidos; una sala donde el suelo está lleno de vinilos y el visitante, con sus pisadas, altera la superficie del disco, repercutiendo en la música que después podrá escucharse del propio disco, siempre con variaciones distintas.
Tanto por la nómina de artistas, como por la fusión de lenguajes, se trata de una exposición monstruosa.
Lee Ranaldo, Steve Shelley y Enrique Morente en la inauguración de la exposición "Sonic Youth etc.: Sensational Fix" en el CA2M de Móstoles, Madrid, febrero de 2010.