jueves, 15 de abril de 2021

Cartas de Sylvia Plath Vol. I (1940-1951)



Cartas de Sylvia Plath Vol. I (1940-1951). Tres Hermanas, 2020. Traducción de Ainize Salaberri.

Sylvia Plath es una de las poetas imprescindibles del siglo XX. Su poesía es deslumbrante, llega al estómago lo mismo que al cerebro. Además, su biografía, compleja y llamativa, ha ayudado a configurar la imagen de una escritora intensa y trágica como pocas. Sylvia Plath es una poeta maldita. Y con la publicación del primer volumen de sus cartas, el lector o lectora podrá comprender o acercarse un poco más a su interior, ese que fraguó obras determinantes como Ariel.

 

El volumen comprende el periodo desde su niñez hasta finales de 1951, cuando contaba con 19 años, aunque hay que señalar que no está dividido de igual manera que la edición original de Faber & Faber, pues en su edición anglosajona el primer volumen comprende hasta 1956. Afirman los editores de Tres Hermanas que los dos volúmenes de Faber & Faber quedarán distribuidos en la edición española en cinco. Habrá que esperar para tenerlos todos. Sí cabe resaltar que la edición está muy cuidada, con una gran cantidad de notas que informan sobre quiénes son los destinatarios de las misivas, así como otros datos que ayudan a clarificar el mundo biográfico alrededor de Plath.

 

Dice la nota a la traducción al español que abre el libro que Sylvia Plath “ve con las palabras”, y no podía ser más acertada esta afirmación, pues la poeta de origen estadounidense ya sorprende con tan solo nueve años con poemas (que ya quisieran para sí muchos aprendices de poetas) y con unas epístolas llenas de hallazgos. Destaca un lenguaje culto y cuidado, de alguien que es superdotado en el uso de las palabras y es consciente de ello. Hay que decir que ya desde la primera carta se percibe a una poeta de verdad. Sí, con tan solo seis o siete años. Porque su manera de escribir y describir, de reflejar su percepción del mundo y de todo cuanto la rodea, es la de una poeta en su sentido más amplio. 

 

Un ejemplo es este fragmento del poema que escribe a su madre en una carta el 20 de marzo de 1942: 

 

Planta una pequeña almáciga

Mézclala con la lluvia, la granizada,

Revuélvela con la luz del sol,

Y las flores harán su llegada 

 

Lo sorprendente no solo es su edad (nueve años), sino que uno vislumbra una mirada sobre la realidad y un uso del lenguaje que después desarrollaría con mayor acierto en sus obras importantes.

 

Resulta llamativo que una niña de apenas ocho o diez años ya tuviera una visión tan madura de la realidad, como si estas cartas confirmaran que había una base temprana sobre la que formarse la futura poeta. Por otro lado, y aun sabiendo que fue una mujer con numerosos problemas personajes que acabaron en un corolario dramático, en muchas de las epístolas abundan la ternura y el cariño hacia sus padres o seres queridos.

 

Es indudable el valor testimonial de las cartas, así como el carácter reflexivo e indómito que profesa la autora de La campana de cristal. Muchas cartas son enviadas a su madre, pero también a diferentes amigos e incluso a su padre (que moriría siendo ella una niña). La pequeña Sylvia pasaba mucho tiempo en campamentos y ella sentía la necesidad de comunicarse con sus seres más allegados. Resulta entrañable leer sus explicaciones a su madre sobre a qué jugaba, qué actividades realizaba, cómo gastaba el dinero o con quien se relacionaba. Hoy en día, podríamos pensar que los niños usarían whatsapp o videollamadas con sus padres, pero la capacidad de inmersión de la pequeña Sylvia en su vida cotidiana es notable. 

 

El libro, además, contiene poemas que por un lado permiten observar la evolución de Plath, pero también evidencian su prontísima actitud poética. Plath era un animal poético ya desde niña. Por ejemplo, con quince años, era capaz de escribir versos tan misteriosos como estos:


“La extraña”

 

Anoche golpeó en mi cristal

Mientras pasaba,

Pero, orgullosa, no hice caso.

Yo no.

 

Pasó de nuevo cuando las nieves permanecían

Bajo la luna.

Lo escuché silbarse a sí mismo

Una melodía.

 

Y de nuevo, por tercera vez, se quedó cerca

De mi puerta cerrada.

Pronunció mi nombre y esperó igual

Que antes.

 

Cuando me levanté era tan tarde

Que se había marchado.

Y, bueno, ojalá le hubiese preguntado,

¡Si quería quedarse!

 

Este libro ayuda a desentrañar cómo era Plath por dentro, si bien podría pensarse que, como textos que son, pueden contener una postura o una construcción de un personaje que pretende ser percibida de una determinada manera, que intuye que ya es escritora y que alguna vez será leída por otras personas.

 

Finalmente, diría que este libro no es solo para los lectores de Sylvia Plath: puede ser también un perfecto comienzo para acceder a una de las escritoras más fascinantes del siglo XX. 

sábado, 3 de abril de 2021

Kokoro, de Natsume Soseki

         


    -Yo no soy en absoluto un solitario.

    -Oh, no hay época de mayor soledad que la juventud. Pero ¿por qué si no me visitas tan a menudo.

    De nuevo la misma pregunta.

    -Incluso, aquí, conmigo, es probable que te sientas solo. Yo no tengo la fuerza suficiente para agarrar tu soledad y expulsarla de ti. Llegado el momento, sentirás el impulso de abrir tus brazos a otra persona. Antes o después tus pies dejarán de traerte a mi casa.

    Después de decir esto, sonrió triste.


(Kokoro, de Natsume Soseki. Impedimenta, 2014. Traducción de Yoko Ogihara y Fernando Cordobés).

lunes, 22 de marzo de 2021

jueves, 18 de marzo de 2021

Louise Glück: un poema



Me salvaste, deberías recordarme.

 

La primavera del año; jóvenes que compran billetes para los ferrys.

Risas, porque el aire está lleno de flores de manzano.

 

Cuando desperté, me di cuenta de que era capaz del mismo sentimiento.

 

Recuerdo sonidos como esos de mi infancia,

risas sin motivo, simplemente porque el mundo es hermoso,

algo así.


Lugano. Mesas bajo los manzanos.

Marineros de cubierta que izan y bajan las banderas de colores.

Y a la orilla del lago, un joven tira su sombrero al agua;

tal vez su enamorada lo haya aceptado.

 

Sonidos o gestos

cruciales

como un camino trazado ante los temas importantes

 

y después enterrado, sin utilizar.

 

Islas en la distancia. Mi madre

sujeta una bandeja con pastelillos–

por lo que recuerdo, no ha cambiado

ni un detalle, el momento

vivido, intacto, ya que nunca ha estado

expuesto a la luz, por eso desperté eufórica, ávida de vida

a mi edad, totalmente confiada–


Junto a las mesas, manchas de hierba nueva, el verde pálido

recortado en el terreno oscuro.

 

Sin duda me han devuelto la primavera, esta vez

no como amante sino como mensajera de la muerte, pero

en cualquier caso es primavera, en cualquier caso lo hacen con ternura.


*


You saved me, you should remember me.

 

The spring of the year; young men buying tickets for the ferryboats.

Laughter, because the air is full of apple blossoms.

 

When I woke up, I realized I was capable of the same feeling.

 

I remember sounds like that from my childhood,

laughter for no cause, simply because the world is beautiful,

something like that.


Lugano. Tables under the apple trees.

Deckhands raising and lowering the colored flags.

And by the lake’s edge, a young man throws his hat into the water;

perhaps his sweetheart has accepted him.

 

Crucial

sounds or gestures like

a track laid down before the larger themes

 

and then unused, buried.

 

Islands in the distance. My mother

holding out a plate of little cakes–

as far as I remember, changed

in no detail, the moment

vivid, intact, having never been

exposed to light, so that I woke elated, at my age

hungry for life, utterly confident–


By the tables, patches of new grass, the pale green

pieced into the dark existing ground.

 

Surely spring has been returned to me, this time

not as a lover but a messenger of death, yet

it is still spring, it is still meant tenderly.


(Louise Glück, Vita Nova. Pre-Textos, 2014. Traducción de Mariano Peyrou).

miércoles, 10 de marzo de 2021

Ikarie XB-1: nihilismo ci-fi


(Ikarie XB-1, dirigida por Jindrich Polák, Checoslovaquia, 1963. Basada en La nube de Magallanes, de Stalisnaw Lem).
 

sábado, 27 de febrero de 2021

Esperanto, de Rodrigo Fresán


Esperanto es la primera novela de Rodrigo Fresán, y ya encontramos algunos de los elementos más característicos del autor, como los personajes freaks, Canciones Tristes, este territorio literario que recorre casi todos sus libros, las oblicuas disquisiciones sobre la vida y la muerte, grupos de rock, los Beatles, la aparición de personajes reales insertados en el relato ficticio, un estilo que tiende a la dispersión, la tenue frontera que separa la realidad y la ficción, los sueños, las canciones, los recuerdos y las vivencias cotidianas. En fin, podríamos decir que este libro es un germen 100% Fresán, aunque sin la madurez literaria que el autor mostrará en libros como Mantra Jardines de Kensington.


Federico Esperanto es un joven argentino que sopesa los días de la semana con una desencantadora melancolía. Es un letrista que ha alcanzado un éxito considerable pero no así de manera personal, después de la muerte de su hija y de su separación matrimonial. Está rodeado de su gran amigo Montaña García, de su medio hermano Dani/Tony, del doctor Lambroso y un sinfín de personajes que parecen salidos de un cómic de serie Z y que acompañan a Esperanto en sus viajes cotidiano-existenciales.

 

La novela está dividida en capítulos que llevan el nombre de los días de la semana, porque cada día es un viaje idéntico pero diferente a los otros, donde el espacio y el tiempo pueden extenderse o ser uno mismo y confundirse. Todo, en un abrir y cerrar de ojos. Y solo de manera sutil, podríamos también leer una novela sobre Buenos Aires, sobre su modernidad, con todas las contradicciones que ello implica.

 

Así, Federico Esperanto se sumerge en su propia vida, llena de confusiones e incomprensión, tal vez debido a que el territorio de la adultez es un espacio estéril e ineficaz, opuesto a la magia e inocencia de la infancia (como desarrolla el propio Fresán más profundamente en Jardines de Kensington). Tal vez por ello Esperanto dice que nadie le comprende, a pesar de llamarse como la lengua esperanto, ese idioma creado allá por 1887 por un brillante (y tal vez ingenuo) doctor, llamado Lazarus Ludwig Zamenhof a.k.a. Doctor Esperanto. Porque Federico Esperanto es un personaje que, al igual que Zamenhof, acaba siendo absorbido por la realidad más materialista, prescindiendo de esta lengua franca y siguiendo sus propias directrices. Así es Federico Esperanto, un hombre que apuntaba alto pero que poco a poco acaba por desdibujarse o perderse en la voraz vida cotidiana.

 

Esperanto no es un libro a la altura de novelas como Mantra Jardines de Kensington, ni si quiera del estupendo libro de relatos que es Historia argentina. Es una novela curiosa, con algunos momentos brillantes e ideas notables, destilando ante todo frescura, que pone de manifiesto la consumación de una voz personal que se irá desarrollando en libros posteriores hasta alcanzar una marca “fresaniana” fácil de reconocer. Si bien para Fresán la trama no es más que una excusa para crear un estilo, un arte de la fuga o de la dispersión, esta su primera novela supone un experimento. Aun así hay algunos pasajes memorables como las sesiones de Esperanto con el psicoanalista o la última parte de la novela, sobre todo a partir de “Jueves” hasta el final, donde podemos apreciar algunas de las claves de la narrativa del autor: mezcla de niveles narratológicos, condensación de personajes freaks, situaciones ligeramente caóticas y hasta lisérgicas, desorden, repetición de leitmotivs con la encadenación de frases, mezcla de recuerdos y visiones con la realidad más palpable.

 

Esperanto es una novela notable en muchos de sus aspectos, primeramente en la predisposición a mostrar un discurso oblicuo o al menos en su pretensión de esquivar la horizontalidad y verticalidad a las que estamos acostumbrados; una novela que es hija de la cultura pop más moderna, esto es, de la televisión, la música pop y rock, las drogas, la parodia, la no linealidad, el humor, las elipsis y cortes bruscos, la sugerencia de las imágenes, el cómic, el cine y por supuesto, la buena literatura.

 

(Reseña publicada originariamente en www.deriva.org en 2006)