domingo, 5 de febrero de 2023

Frankenstein, de Mary Shelley

 




Mientras mejoraba mi forma de hablar, también aprendí la ciencia de las letras (…) y esto me abrió todo un mundo de maravillas y placeres.



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¿De verdad era el hombre a un tiempo tan poderoso, tan virtuoso, tan magnánimo y, sin embargo, tan vicioso y ruin?



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Entonces supe del reparto de las riquezas, de las inmensas fortunas y de la extrema pobreza, de las familias, de los linajes y la nobleza de sangre.



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No puedo explicaros la angustia que aquellas reflexiones me producían; intenté olvidarlas, pero el conocimiento solo logró aumentar mi pesadumbre.


(Mary Shelley, Frankenstein. Austral. Traducción de José C. Vales, 2014).

martes, 24 de enero de 2023

Kae Tempest: Let Them Eat Chaos Live



Let Them Eat Chaos, es un álbum de Kae Tempest publicado en 2016, año en el que también publicó el libro-poema de mismo título. Este es un ejemplo de su fuerza y técnica sobre el escenario, donde durante casi una hora, recita, rapea y canta sobre bases electrónicas, aunando poesía, rabia, dolor y esperanza. 

Recientemente, la editorial Arrebato Libros ha publicado en España el libro Que se coman el caos (Let Them Eat Chaos), una traducción del largo poema. En unas semanas, publicaré una reseña del mismo.
 

(Kae Tempest, Let Them Eat Chaos. Rivoli Ballroom, Londres. BBC, 2016).

lunes, 16 de enero de 2023

Antología de la Beat Generation, de Marcos-Ricardo Barnatán



Antología de la Beat Generation, de Marcos-Ricardo Barnatán -selección y traducción- (Chamán Ediciones, 2021).

 

Publicada a finales de 2021, esta Antología de la Beat Generation de Marcos-Ricardo Barnatán es motivo de celebración por varias razones. Por un lado, es una reedición de un publicación de 1970 que fue la primera que dio a conocer a este grupo de poetas en España. Por otro, después de más de cincuenta años, el libro sigue teniendo interés. Pero vayamos por partes.

 

La edición, que respeta la original de 1970 por deseo expreso del antólogo y traductor, Marcos-Ricardo Barnatán, también es un salto al pasado y a un primer acercamiento a la poesía beat. Como bien señala en la esclarecedora nota “Al lector” del editor Pedro Gascón, un jovencísimo Barnatán  acababa de llegar a España desde Argentina, donde sí se habían dado a conocer traducciones de Allen Ginsberg o Gregory Corso. Por ello, la publicación en España de aquella primera edición supuso un hito importante que permitió a los lectores españoles acceder a la Beat Generation.

 

Decía en un lúcido texto el escritor vasco Bernardo Atxaga que en en 1956 era imposible publicar un libro como Aullidoen España, debido a la dictadura franquista y a las diferencias socioculturales entre la España de los años 50 y EEUU; de hecho, afirmaba que habría sido un ovni si así hubiera ocurrido. Sin embargo, en 1970 “el platillo volante pudo por fin aterrizar en España” gracias a la antología de Marcos-Ricardo Barnatán. Aun así, como muy bien argumenta Atxaga, el texto tuvo que pasar por cierta censura y se omitieron algunos párrafos. En todo caso, los lectores españoles de 1970 ya podían acercarse no solo a Ginsberg, sino también a otros poetas importantes de la generación, como Jack Kerouac, Gregory Corso, Lawrence Ferlinguetti y Philip Lamantia.

 

Es cierto que esta selección ahora podría parecer algo escasa, si tenemos en cuenta que en los últimos años se han ido dando a conocer a diferentes autores beat ampliando una nómina muy generosa y variada. No obstante, son cinco poetas de primer nivel y, por tanto, suponen una buena muestra para adentrarse en la Generación Beat. Además, con el paso de los años, esta antología se ha convertido por derecho propio en un clásico, prueba de ello, son las distintas reediciones que ha tenido y las escasas modificaciones o correcciones, lo que le otorga una valor significativo que la editorial Chamán ha sabido apreciar.

 

El traductor y editor Marcos-Ricardo Barnatán es también escritor, poeta y crítico de arte. Ya en 1967 obtuvo un accésit del premio Adonais de poesía con Los pasos perdidos. Como narrador, es autor de cuentos, compilados en Que alguien escriba su verdadero nombre y de novelas como El laberinto de Sión. También ha publicado numerosos ensayos y destaca su labor como divulgador de Borges con publicaciones como Borges: biografía total. 

 

Afirma el propio Barnatán en la introducción que “bajo el amparo del caos, nacía esta apetecida nueva estética, y un concepto de la belleza anárquica de incontables posibilidades”, algo que define bien la aparición de este grupo de escritores rompedores con su época y que a día de hoy siguen aportando un gran legado en poesía, literatura, cine, música y otras artes. También me parece importante destacar otra idea que apunta Barnatán: “el poeta se transformó en profeta, en espectador alucinado que deja en sus escritos un testimonio inaudito”.

 

Lo cierto es que leído el texto introductorio de Barnatán, llama la atención su mirada lúcida acerca de la generación Beat, ya que, después de cincuenta años, el grupo poético estadounidense sigue teniendo interés (se siguen publicano libros en España de otros poetas, como Diane Di Prima, Anne Waldman, Michael McClure, Lew Welch, Joanne Kyger, etc). También apunta el traductor que para que surgiera aquella generación de escritores en los años 50 “fue necesaria una tragedia, tan escalofriante como la Segunda Guerra Mundial, para que de entre sus mismas cenizas comenzara a nacer una concepción distinta del hombre y de la sociedad norteamericana”. La importancia de esta generación es tal, que, según el escritor hispanoargentino “solo puede ser comparado en su magnitud y fuerza al surrealismo, en lo que va de siglo”. 

 

El primer poeta antologado es Gregory Corso, autor de, entre otros libros, Gasolina o La vestal de de la calle Brattle. En esta selección puede apreciarse el carácter beatífico y marginal del poeta neoyorkino. Sus poemas evidencian a un poeta que busca entenderse en el mundo a través de las palabras: “Poesía es buscar la respuesta”, dice en uno de sus textos. Con este puñado de poemas es suficiente para apreciar la poesía viva, heredera de la espontaneidad del bebop que tanto destacaron los poetas beat.  “Vuelta al lugar natal” evidencia otra de sus características, la de un texto que también es una mirada nostálgica, no exenta de ternura, con un lenguaje natural. En “Pero yo no necesito la Bondad”, recuerda a un Rimbaud visionario e incisivo con la realidad. En Corso, late un halo de vida que fluye. Sin duda, un poeta al que hay que leer.

 

Le sigue Lawrence Ferlinguetti, poeta notorio del grupo Renacimiento de San Francisco y figura imprescindible de la Generación Beat. Como editor, publicó a muchos de ellos en la mítica editorial City Lights (que, además, saltó a la fama por el proceso judicial que hubo tras publicar Aullido en 1956 al ser catalogado de obsceno). También destaca como fundador de la librería City Lights, que durante décadas ha nutrido (y sigue nutriendo) a lectores indómitos en San Francisco y que ha albergado (y sigue albergando) decenas de lecturas poéticas (baste mirar en google y sorprenderá tal cantidad de material fotográfico y literario al respecto), como un refugio cultural independiente frente al mercantilismo actual. Los textos aquí seleccionados ya corroboran que se trata de un poeta fino, capaz de esbozar haikus perfectos, pero también creador de textos diversos que reflejan a un poeta comprometido con el momento en que vive. Destaca su homenaje a Allen Ginsberg en su largo poema “Él”, de quien dice que es “la voz de la cuarta persona del singular”.

 

El tercer poeta antologado es Allen Ginsberg, y es a quien más textos y páginas se le dedica (cierto es que los poemas que integran Aullido y Kaddish son muy extensos). Por ello, el lector podrá adentrarse en su poesía y hacerse una idea de su potencia, ya que la selección de textos es más que suficiente para entrar en el poeta estadounidense. Conviene destacar que, además, Kaddish, un libro impresionante, que es un largo poema fúnebre dedicado a la madre del poeta, no fue traducido y publicado íntegramente en España hasta 2014.

 

No es así en el caso de Kerouac, de quien apenas hay cuatro poemas de su Mexico City Blues. El lector actual echaría de menos poemas de otros libros que se han publicado a posteriori, como los jaikus, si bien este libro compuesto por 242 cantos jazzísticos (como decía el propio Kerouac) tiene una gran relevancia en la tradición estadounidense, y autores como Bob Dylan, Michael McClure o Gary Snyder lo han destacado. Puede apreciarse la influencia del budismo y el intento de escritura espontánea, tan importantes para el autor de En el camino. Destacan los momentos de dulzura infancia (“Coro 127”) o su visión de América en coro “146”.

 

En el caso de Philip Lamantia, tal vez el poeta menos conocido de la antología, a pesar de ser uno de los poetas que participó en la famosa lectura en la Sixth Gallery de San Francisco en 1955 junto a Ginsberg, McClure o Whalen. Llama la atención que tan solo haya dos poemas, pues son insuficientes para tener una mayor idea de su poesía, y al lado de las 50 páginas que ocupa Ginsberg la lectura se queda en anecdótica. Aun así, la nota explicativa aclara que se trata de un poeta que llegó a formar parte del grupo surrealista liderado por André Breton, además de ser uno de los poetas beat veteranos. La lectura de ambos textos, uno de ellos dedicado a Rimbaud, permiten sumergirse en su ritmo ondulante e imágenes inmersivas.

 

Por último, se adjunta una pequeña sorpresa, un “Apéndice”, una serie de escritos de Ginsberg, Kerouac y Ferlinguetti como esbozos de Poéticas que completan su mirada y revelan algunas curiosidades, como en el caso de Kerouac y su notas de “Credo y técnica de la prosa moderna [Extractos]”: “-Procura estar poseído por una ingenua santidad de espíritu…”.

 

Como dijo en su momento Gregory Corso, definiendo a la Generación Beat: “es espiritual, apasionada, sentimental, poética. La ‘Generación Beat’ es juventud, querella, desilusión de un sueño querido, testimonio de honor y de respeto”. Me parece un buen resumen no solo del movimiento, sino de esta antología. Por ello, este libro es una muy buena iniciación en esta generación que revolucionó la expresión cultural de la segunda mitad del siglo XX.


(Reseña publicada originariamente en Vallejo & Co el 26/07/22).

 

sábado, 31 de diciembre de 2022

Matilda Södergran: un poema



Sostienes una bola dura de arcilla en la mano. Igual a ti. La banda con organista de la garganta quedó anestesiada. 

Escribes siempre algo diferente a lo que quieres escribir.

 

*

 

Du håller en hård lerklump i handen. Lik dig själv. Orgelbandet i halsen bedövat.

Du skriver alltid nägot annat än det du vill skriva.


(Matilda Södergran, Los delirantes. Letraversal. Traducción de David Guijosa Aeberhard).

lunes, 19 de diciembre de 2022

Libro de los icebergs, de Óscar Curieses



Libro de los icebergs, de Óscar Curieses. Varasek Ediciones, 2022.

 

Óscar Curieses es un escritor inclasificable, que desborda los géneros y los límites del concepto de libro. Hasta ahora, ha publicado distintos poemarios con una escritura heredera de las vanguardias, además de otros libros narrativos y ensayísticos, si bien su alcance creativo llega a la performance y la intervención, además de confluir con diversos artistas en proyectos multidisciplinares. 

 

Conviene aclarar que la obra de Curieses lleva rompiendo moldes y desdibujando fronteras genéricas desde su comienzo. Su primer libro, Sonetos del útero (2007), alternaba sonetos sin rima con variaciones estróficas y poemas en prosa y hasta versos de una sola palabra; Dentro, es un bello poemario que se aleja de referencias evidentes y está dedicado a la filmografía del cineasta sueco Ingmar Bergman, aglutinando distintas influencias que van desde Sebastian Bach a Lou Reed; Hay una jaula en cada pájaro, es por un lado una “antología poética”, pues recogía una selección de su obra publicada hasta la fecha, pero también alternaba poemas ya publicados con otros inéditos y material alternativo que dialoga con otros lenguajes como la música o la performance e incluía un CD de audioperformace con su grupo AMC313. Hombre en azul es un diario ficticio del pintor Francis Bacon que viene acompañado de fotografías en distintos formatos y hasta unas gafas en 3d que lo convierten en un bello libro-objeto. Constitución española, de reciente publicación, es un libro-intervención que cuestiona la carta magna, vaciando su contenido de palabras y dejando solo los signos de puntuación, acompañado por un puñado de ensayos de diferentes artistas. Por si fuera poco, el autor también ha traducido a los poetas Sharon Olds y Rolando Pérez y es autor del libro de ensayo En el cine de Auster. Asimismo, ha participado en numerosos proyectos multidisciplinares con otros artistas como David Reznak, Luis Martínez de Merlo o Juan Gómez Espinosa y y textos suyos han servido de base para piezas de danza contemporánea de la coreógrafa Catherine Diverrès. Actualmente prepara la exposición sobre OPS/El Roto/Rábago y trabaja con Pablo Ramírez en el proyecto La poesía si es que existe.

 

Centrándonos en Libro de los icebergs, lo primero que conviene destacar es que se trata de un trabajo que ha ido desarrollando a lo largo de los años. El propio autor así lo indica en una nota al final del libro titulada “Entonces y ahora”, donde afirma que la primera versión del poemario se terminó en 2010 pero debido a los acontecimientos socio-políticos de 2011 (y el movimiento 15M) el texto fue modificado, pues aquella crisis “afectó a lo estético”. De alguna manera, se trata de una declaración donde el poeta reconoce la reescritura y cómo la dimensión política ha ido ganando fuerza en su obra.

 

El libro se abre con una reveladora cita de Kano No Chomei: “La belleza de un paisaje no tiene dueño, de modo que cualquiera puede obtener consuelo con su contemplación”. ¿Es una sugerencia ante lo que vamos a leer? ¿Es entonces un libro sobre el consuelo? El lector decidirá. Lo cierto es que los textos se vertebran desde el espacio de la memoria y el duelo y el propio autor habla de “reconstrucción”. Lo perdido siempre se transforma en memoria y por tanto, el hecho de recrearlo se hace necesario para no olvidar. La poesía de Curieses se escribe normalmente desde dentro y se relaciona con el afuera, mezclándose, (con)fundiéndose, reconstruyendo su propia sintaxis (algo que viene realizando desde su primer libro). Lo mismo ocurre con el espacio de la realidad, que aglutina sueños, películas o recuerdos. Ficción y realidad forman un todo.

 

Como un iceberg, lo que apreciamos en la superficie es solo una parte y tal vez por ello los textos se vertebran sobre lo escondido, lo que no es visible, como el espacio de lo íntimo, la memoria o el dolor. Los poemas tienen diferentes palabras que aluden a lo vacío o a cosas que no son mensurables  (“hueco, nieve, memoria, viento, vaho, blanco”). Construir es de alguna manera empezar desde la ausencia, rellenar esos vacíos. Así, se va generando un sentido: “Coser todo copo. Nieve para construir un manto”.

 

El libro se divide en dos secciones, “Icebergs” y “Prosa de los icebergs”. La primera parte la forman poemas breves y la segunda es una reescritura de esos poemas de la primera parte transformados en prosa. Lo sorprendente es que cada poema en prosa tiene un opuesto, pues ambos están presentados por dípticos, enfrentados en la misma página arriba y abajo. Así, el texto que leemos al principio, se reescribe de nuevo en prosa, y todavía se verá modificado una vez más en su escritura al revés. Si los palíndromos consisten en escribir una palabra o frase que se puede leer al derecho y del revés, los poemas aquí presentes tienen un efecto similar, si bien se forman ciertos juegos especulares que generan diversos significados. En ocasiones, esa escritura “al revés” genera una simetría: “Aire pálido en nosotros. Silencio / Silencio. Nosotros en aire pálido”. En otras, se reescribe el significado desde el orden sintáctico o desde los cambios en la puntuación y el ritmo, ofreciendo hallazgos: “Piel. La bajo. Sobrenieva / Sobrenieva bajo la piel”. Otra consecuencia derivada de la lectura de los textos es el replanteamiento del verso como espacio donde plasmar un ritmo. La escritura se moldea como en la escultura y sus posibilidades se multiplican, diluyendo los límites entre el verso y la prosa. A menudo, en ese proceso de deconstrucción, resulta una frase agramatical que evoca imágenes potentes y cierto extrañamiento: “Abro la puerta de la nieve. Tú avanzas en mí descalza hacia el no yo. / Yo no, el hacia descalza mi en. Avanzas tu nieve, la de puerta. La abro”.

 

Por tanto, hay tres planos, o dos vueltas de tuerca, hasta el punto de no saberse exactamente cuál es la primera versión y en esa intersección los textos cobran otro significado. También hay repeticiones de palabras, que ayudan a formar una atmósfera homogénea e intensa y forman resonancias: “Nieve sobre esqueletos de nieve. Nievan al abrazarse. Se parten de frío”. La pérdida o el duelo nos lleva a sentimientos encontrados, contradicciones y emociones complejas que a veces no somos capaces de identificar y nos construyen a nosotros mismos, algo que reflejan los poemas de Libro de los icebergs. 

 

Curieses se aleja de cierto barroquismo y el expresionismo de sus primeros poemarios aunque mantiene algunas señas de identidad: experimentación lingüística, introspección, intensidad, creación de imágenes o recurrencias internas, en un intento de rebelarse ante el lenguaje y revelar otra mirada. Lo que es seguro, es que la lectura de este poemario es una aventura que no dejará indiferente.


(Reseña publicada originariamente en Vallejo & Co el 1/11/22).