viernes, 12 de julio de 2024

Nada que perder, de Carlos Huerga



Recientemente he publicado mi primera novela, Nada que perder (Loto Azul/Olé Libros), que cuenta con un prólogo del escritor Javier Moreno. Después del verano comenzaré las presentaciones: 26 de septiembre en Madrid y 11 de octubre en Segovia, aunque se irán añadiendo más fechas y lugares. De momento, añado un enlace a la editorial y una sinopsis que viene en la contraportada:

https://olelibros.com/comprar-libros/loto-azul/narrativa-loto-azul-2/nada-que-perder/


Mikel trabaja como profesor en una academia de Español para Extranjeros pero es un escritor frustrado. Dentro de poco tendrá que dejar su apartamento. Deambula por las noches madrileñas, tiene encuentros y desencuentros con extraños y sospecha que alguien lo sigue. Mientras intenta escribir un libro sobre el director de cine de culto António Peires, se enfrenta a un bloqueo mental a la vez que intenta sobrevivir en un Madrid cada vez más hostil. Casi sin darse cuenta, viaja a Lisboa tras los pasos de Peires, pero siente que su vida se está convirtiendo en una especie de película y él en un espectador.

Un joven llega a Puerto Onetti, un pueblo del Mediterráneo para escribir una novela. Parece hastiado de la vida en M y quiere dejar atrás su pasado. Mientras se va adaptando a su día a día y a la “historia de la cotidianidad”, anota ideas en su diario para su novela, a la vez que vuelven fragmentos de su pasado. Conoce a Nico, y comienza a plantearse el sentido de su vida.

En esta obra metaliteraria o de construcción “mise en abyme”, los dos protagonistas viven el extrañamiento de la realidad escrito con un lenguaje poético. El lector reconstruirá los puntos en común para darle sentido.

sábado, 22 de junio de 2024

Alberto Breccia y Edgar Allan Poe


El cómic siempre se ha fijado en la literatura y ha adaptado multitud de obras. Últimamente abundan tanto las adaptaciones de obras literarias como las biografías de escritores. La mayoría de propuestas resultan miméticas y las ilustraciones acompañan los textos sin aportar mucho más que la simple "decoración" o visualización de escenas con palabras. Sin embargo, hay algunos casos donde el cómic parte de una obra literaria para homenajearla realizando un trasvase al lenguaje tebeístico. Un buen ejemplo de ello es Ciudad de cristal, novela gráfica de Paul Karasik y David Mazzucchelli basada en la novela homónima de Paul Auster. En este cómic se respeta el texto y la historia originales pero se representa partiendo de las cualidades del lenguaje tebeístico, incluso ofreciendo algunas escenas memorables desde el punto de vista visual.

Otro caso similar es El corazón delator y otros relatos extraordinarios, de Alberto Breccia, conjunto de cinco historietas con estilos diferentes y en momentos distintos de su vida (una en blanco y negro y cuatro en color) donde el autor de origen uruguayo rinde homenaje al gran Poe. Breccia, que también ilustró Los mitos de Cthulhu Drácula y junto a Oesterheld una versión posterior de El eternauta y Mort Cinder, plantea en este compendio de relatos un ejercicio de elipsis y síntesis, reduciendo el texto original de Poe hasta quedarse con lo esencial, añadiendo unas ilustraciones poderosas y altamente expresivas. En la primera historia, "El corazón delator", llama la atención el contraste de blanco y negro y los primeros y primerísimos planos. La tensión en torno al personaje principal, que en el relato de Poe dilucida sobre sus obsesiones y la locura, se concentra en apenas unas páginas donde algunas viñetas se repiten a modo de rimas visuales (como certeramente señaló Benoît Peters). Este juego de repeticiones sin apenas variaciones realza la tensión de la escena a la vez que intensifica la expresividad gráfica. El tiempo se congela y la tensión se multiplica. En la trasposición hacia el cómic se plantean rasgos que en el relato literario se resuelven de otra manera. En ambos casos asistimos a obras cumbres de la concentración del terror y la angustia psicológica. 





(Alberto Breccia, El corazón delator y otros relatos extraordinarios, Astiberri, 2020).

viernes, 14 de junio de 2024

Mark Fisher: el poder del realismo capitalista


 


El poder del realismo capitalista deriva parcialmente de la forma en que el capitalismo subsume y consume todas las historias previas.

 

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“Alternativo”, “independiente” y otros conceptos similares no designan nada externo a la cultura mainstream; más bien, se trata de estilos, y de hecho de estilos dominantes, al interior del mainstream. Nadie encarnó y lidió con este punto muerto como Kurt Cobain y Nirvana.

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En estas condiciones incluso el éxito es una forma del fracaso desde el momento en que tener éxito solo significa convertirse en la nueva presa que el sistema quiere devorar.

 

(Mark Fisher, Realismo capitalista. ¿No hay alternativa? Caja Negra, Buenos Aires, 2016. Traducción de Claudio Iglesias).

sábado, 8 de junio de 2024

Juan Eduardo Cirlot: "Antes del sueño"


 

Antes del sueño


Por las noches no salgo casi nunca.

Escucho en mi gramófono portátil

los discos predilectos. Las estrellas

brillan detrás de mi ventana. Paro

la pálida ternura del sonido.


Y sumerjo mi sombra entre las sombras.


(Juan Eduardo Cirlot: En la llama. Poesía (1943-1959). Edición de Enrique Granell. Siruela, Madrid, 2005).

viernes, 17 de mayo de 2024

Ghost World: Cine y cómic

 


La película Ghost World, dirigida por Terry Zwigoff en 2001 es uno de los escasos ejemplos en los que una adaptación cinematográfica respeta el original y amplía la propuesta centrándose en sus propios elementos semióticos y no trasladando los propiamente literarios. Hay otros ejemplos, donde una adaptación no busca simplemente llevar al cine la misma historia para llegar a más público, sino que se traduce la obra original a un lenguaje diferente, explorando sus propios recursos. Apocalypse Now, dirigida por Francis Ford Coppola (1979) y basada en la novela El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad (1899) es un ejemplo paradigmático de cómo adaptar una obra literaria al cine, manteniendo el tema original pero traduciendo algunas ideas, así como trasladando la historia original al lenguaje cinematográfico. Otro ejemplo, en este caso de cómo llevar al cómic una novela, es Ciudad de cristal, novela gráfica de Paul Karasik y David Mazzucchelli (1994), basada en la novela homónima de Paul Auster (1985). En este cómic, siendo muy fiel al texto original de Auster, tanto en la historia como en el desarrollo de los personajes, se intensifican los rasgos propios del lenguaje tebeístico, aprovechando varios recursos visuales que no tiene la literatura y que aportan una riqueza nueva a esa versión.

Daniel Clowes, uno de los historietistas más importantes de las últimas décadas (autor de, entre otros títulos, Como un guante de seda forrado en hierro o Ice Haven), contiene en sus obras una extraña mezcla entre humor y profundidad psicológica, seguramente porque es una consecuencia de la violencia soterrada del capitalismo y de su empeño por homogeneizar la sociedad -y a los individuos-, tanto a nivel de consumo, como de comportamientos (¿tal vez porque va unido?).

En Ghost World, el desencanto que destila el personaje de Enid es propio de quien quiere ser diferente, pero no puede, y eso la aflige. En este sentido, se podría decir que Clowes ya percibía la sociedad del “me gusta” (en términos de Byung-Chul Han) en la que vivimos actualmente, donde se homogenizan los gustos, las opiniones y hasta los comportamientos y se atacan o censuran las opiniones que no gustan o son diferentes.

La película (escrita por Zwigoff y Clowes) muestra una capa de profundidad sociopolítica (que tal vez solo se sugiere en el cómic) cuando obligan a la profesora de Arte de Enid a eliminar su obra en la exposición de arte, sin ni siquiera poder hablar con la autora para que pueda explicar su intención o defenderse de los ataques de los asistentes a la exposición. Clowes y Zwigoff son muy agudos y plantean una problemática sobre el control del poder y la censura sobre todo aquello que no guste, sin posibilidad de abrir un debate, algo que es inherente al arte o la filosofía. Algo que, por desgracia, se ha normalizado en los últimos años en diversos contextos, incluido ARCO. ¿Qué hay detrás de esa decisión? ¿Molesta tener una obra -una imagen- que incomoda y por ello hay que quitarla? ¿No es uno de los objetivos del arte, sobre todo en el siglo XX, provocar y mover a la reflexión? Por si fuera poco, hay mucha ironía en esta escena -como es habitual en Clowes- porque ni siquiera es una obra de arte, pues se trata de un panel de la extinta cadena de comida Coon Chicken, que utilizaba una imagen racista para su negocio en la primera mitad del siglo XX y que Enid tomó prestado de su amigo Seymour para recontextualizarla en la actualidad y, como ella misma dice a su profesora, con la intención de “hacer mi proyecto basándome en este descubrimiento como un comentario sobre el racismo y sobre cómo lo encubre nuestra cultura”. Es decir, Enid nos invita a replantearnos si hay racismo y cómo muchas veces se disimula o se tapa directamente, pues a menudo se da una tendencia hacia la normalización de un pensamiento o un comportamiento de la sociedad, reduciendo o invisiblizando su problemática, y miramos para otro lado, aceptando o silenciando esa problemática que hay detrás. Se trata de cómo la sociedad manipula la verdad y de cómo aceptamos la hipocresía.

Como afirma el filósofo Carlos Eduardo Maldonado: Nada castiga tanto al stablishment como la verdad y la transparencia”. El sistema niega la libertad, hay un intento de crear sujetos dóciles y someterlos a las normas y códigos que el poder establece y si alguien denuncia las mentiras del sistema, se le castiga.

La película respeta la línea temática del cómic y sus aristas, pero profundiza en algunos aspectos donde el (buen) cine se lo puede permitir, y reinventa otros (como los personajes de Seymour y Norman o la situación de Enid con la asignatura de Arte), algo que resulta todo un acierto. Aun respetando muchas líneas de diálogo, la película selecciona algunos elementos o personajes originales del cómic y los extiende, concediendo mayor profundidad a la historia a la vez que ganando en capas de lectura. Para ello, se centra en Enid, sumando elementos al “arco del personaje” principal, así como añadiendo un clímax, tan propio de las narrativas cinematográficas.




Allí donde el cómic se desarrolla en el espacio, el cine hace lo propio con el tiempo. Las elipsis que contiene un cómic pueden ser aprovechadas en el cine para rellenar y ampliar algunos detalles o la propia historia. El “cerrado” (esos huecos entre viñeta y viñeta) que cada lector rellena para dar sentido a los huecos narrativos, Zwigoff los completa con pericia y es ahí donde llega a ampliar la propuesta a la vez que explora los recursos cinematográficos. Tanto el personaje de Seymour, que “rellena” huecos de otros personajes y supone un importante punto de inflexión en la trama, como el desarrollo de Norman y el simbolismo que implica en la historia y su incidencia en Enid, son fruto del tandem Clowes-Zwigoff.

De manera que el filme dirigido por Terry Zwigoff, no recrea una novela o un cómic y la traslada a escenas cinematográficas, sino que la adapta a su propio lenguaje, abordando una problemática de trasvase y explotando sus propios recursos. Es como si Zwigoff y Clowes se hubieran esforzado por reescribir la historia desde esos huecos donde el cómic solo puede sugerir.


(Ghost World, de Daniel Clowes. Fantagraphics, 1997. Edición española en La Cúpula).

(Ghost World, dirigida por Terry Zwigoff. EEUU, 2001).