martes, 28 de junio de 2022

El año del Búfalo, de Javier Pérez Andújar



Pongamos que estamos en 1973, año del Búfalo para los chinos; pero no para los búfalos. Los trabajadores llevan bolsas con el emblema de los Juegos Olímpicos de Múnich del año pasado. Corre por una parte del mundo el año 1973 y, sin embargo, en España sigue siendo 1939, y si no, 1492. Lo de 1992 fue un espejismo. Se lleva lo retro, y esta vez la moda regresa al 73. Pero el día menos pensado nos dicen que aquí vuelve a ser 1939 y que Hitler ha vuelto a invadir Polonia.


(Javier Pérez Andújar, El año del Búfalo. Anagrama, 2021).

martes, 21 de junio de 2022

Separación: ser o no ser entre los “dentris” y los “fueris”




La serie dirigida por Ben Stiller y Aoife McArdle y creada por Dan Erickson es una distopía sobre la alienación laboral y las formas de control de las corporaciones que someten a los sujetos a su antojo. Heredera de las mejores distopías literarias -Un mundo feliz, 1984, Fahrenheit 451- y cinematográficas Eternal Sunshine of the Spotless Mind, dirigida por Michel Gondry y escrita por Charlie Kaufman o  Black Mirror, dirigida por Charlie Brooker-, Separación tiene a un protagonista que poco a poco va “despertando” de su letargo alienante y los episodios muestran ese desarrollo, llegando a ramificarse en otros personajes secundarios y en situaciones insólitas.


Los episodios contienen suficientes dosis de extrañamiento e inquietud como para removerse en el sillón y esbozar una sonrisa de incomodidad. Hay humor e ironía y se agradece. El extrañamiento viene por un lado, del inmobiliario vintage y la mezcla de dispositivos electrónicos actuales con otros antiguos. Así, vemos ordenadores setenteros, que recuerdan a los primeros Apple y pantallas en 8 bits con móviles actuales. Coches europeos de los años 70 y 80 (Volvo, Peugeot) en una ciudad típicamente norteamericana y planos grandes compuestos por carreteras, casas y edificios que sugieren aislamiento e incomunicación, algo que recuerda al pintor Edward Hopper, junto a una planificación estilizada y ritmo pausado donde hay cabida a los pequeños detalles que tienen más importancia de la que pueda parecer. Además, hay escenas que tienen ya su valor por sí mismas y que difícilmente se me olvidarán por un tiempo.





Uno de los aciertos de Separación es que en ningún momento sabemos a qué se dedica la empresa Lumon, donde desempeñan su labor los protagonistas y los propios trabajadores se lo preguntan, sin obtener respuesta. Ellos se dedican a trabajar y producir. Se penalizan la curiosidad y la búsqueda de la verdad. Por momentos, hay escenas que parecen extraídas de las novelas América o El castillo de Kafka, debido a los laberínticos e interminables pasillos y situaciones absurdas que viven los protagonistas en un modelo social incomprensible para el individuo que quiere saber cómo funciona, pero la burocracia y el control anulan su libertad y genera su frustración.


La novedoso aquí es la idea de “separación”, ya que los trabajadores de Lumon han aceptado por sí solos asumir una separación de los recuerdos entre los “dentris”, ellos mismos cuando están trabajando, y los “fueris”, ellos cuando están fuera del trabajo, pero ninguno puede acordarse de su “otro”, porque precisamente su vida está escindida en dos, de ahí el nombre de “separación”. Lo curioso, es que los “dentris” acaban conectando a nivel emocional, motivando solidaridad y compañerismo, algo seguramente con lo que no contaban sus jefes, y esto les lleva a revelar parte de la complejidad en la que están metidos. Como toda buena distopía, al final los temas son la sociedad de control que intenta anular al individuo y manipula sus emociones con fines corporativos.




Aparte de una dirección muy eficiente, hay un reparto heterogéneo que funciona de manera homogénea, destacando Adam Scott, Britt Lower, Patricia Arquette, John Turturro y Tramell Tillman.


(Separación -Severance-, creada por Dan Erickson y dirigida por Ben Stiller y Aoife McArdle. EEUU, 2022. Ver en Apple TV).

domingo, 5 de junio de 2022

Elise Cowen: “Fácil amar”



Fácil amar

a los POETAS

Su

ESPLENDOR

Derramándose sobre todas las páginas

Extorsionando arco iris diminutos


Fácil amar

a los POETAS


Su


ESPLENDOR

Derramándose sobre todas las páginas

vertiéndose

Sobre mi regazo.


*


Easy to Love

the POETS

Their

SPLENDOUR

Falling all over the pages

Extorting atomic rainbows


Easy to Love

the POETS


Their


SPLENDOUR

Falling all over the pages

into

My lap



(Elise Cowen, Beat Attitude. Antología de mujeres poetas de la generación beat, Bartleby, 2015. Traducción de Annalisa Marí Pegrum).

domingo, 29 de mayo de 2022

viernes, 13 de mayo de 2022

Owen Noone y el Bandido, de Douglas Cowie


 

Owen Noone y el Bandido de Douglas Cowie (Siruela, 2006. Traducido por María Corniero).

Esta primera novela del autor Douglas Cowie es una historia sobre la fama, los sueños, las frustraciones, la incomunicación, la amistad, el amor, el rock, pero también sobre los EEUU y el antisueño americano, circunscribiéndose a la mejor tradición de novela norteamericana.


Owen Noone y el Bandido son dos jóvenes sin muchas ambiciones que un día se conocen y deciden, tal vez para vencer el aburrimiento, montar un grupo de pseudofolkpunk, versionando viejas canciones folk. Sólo que no saben tocar ningún instrumento. Así, se compran sendas telecasters, y casi como quien no quiere la cosa, se convierten en un grupo de rock indie que sale en la portada de la revista Rolling Stone. A partir de ahí, comienza una historia llena de viajes, peripecias, encuentros y desencuentros que les hará conocer el éxito, pero también perder la inocencia y algunas otras cosas, lo que los enfrentará a múltiples vicisitudes.


Narrada por el Bandido (tímido e introvertido, siempre en la sombra), describe la creación del mito de Owen Noone (que para muchos tiene parangón con las desapariciones de Kurt Cobain o Richey de los Manic Street Preachers) a la vez que revela la personalidad escurridiza y los fantasmas del propio Bandido.


La primera parte de la novela deriva hacia el road movie que lleva a los personajes a viajes sin mucho sentido, buscando una parte del sueño americano, o lo que es lo mismo, buscándose a sí mismos. Viajes hacia ninguna parte, recorriendo pasajes y paisajes monótonos e infértiles, que en muchos casos puede resultar una metáfora de los EEUU, situaciones en las que los personajes se acercan al vacío existencial, que a veces recuerda a películas como París, Texas de Wim Wenders o Extraños en el paraíso de Jim Jarmusch.


Ya en la segunda parte, asistimos a la creación del mito: el primer álbum, las multinacionales, el dinero y la fama. La vida del rock aunque un poco diferente, pues ante el lema sexo, drogas y rock and roll aquí sólo tenemos rock and roll. Pero todo esto acarrea infinidad de problemas entre los tres (junto a Anna, compañera sentimental de Owen), lo que les hará replantearse sus vidas repetidas veces. Asimismo, es interesante la subtrama con tintes políticos del padre de Owen, el senador Jack Noone, que además de enriquecer la historia, supone una tensión que siempre deriva hacia las carencias y dobles morales del gran país norteamericano, y por supuesto recalca la situación del hijo huérfano, que puede parece tópica, pero que Cowie sabe dotarlo de un sentido necesario para el devenir de la novela.


Además de ser una historia particular, con unos personajes concretos, Owen Noone y el Bandido podría muy bien ceñirse a cierto imaginario de la visión de América a través de sus personajes, peripecias, paisajes y situaciones, como en algunos de los grandes escritores estadounidenses de segunda mitad del siglo XX que ponen en evidencia la complejidad de la sociedad y el american way of life (Charles Bukowski, John Cheever, Jack Kerouac, JD Salinger, Raymond Carver, Richard Ford…) aunque siempre queda en el relente esa gran novela sobre el éxito y el “sueño americano” que es El gran Gatsby de Scott Fizgerald.


Según el propio autor, lo que él intentó fue escribir una novela rock. Y lo ha conseguido, pero sobre todo, se trata de una gran novela.


(Reseña publicada en www.deriva.org en 2006).