jueves, 29 de abril de 2021

Sueños, de Franz Kafka



12

El cansancio no me ha dejado escribir, he estado tumbado en canapé con la habitación alternativamente fría y caliente, me dolían las piernas y he tenido unos sueños repugnantes.

13

Había un perro tumbado sobre mi cuerpo, una de sus patas junto a mi cara, eso me ha despertado, pero durante unos instantes he sentido un miedo horrible de abrir los ojos y ver al perro.

15

Por la noche, se me hincha el pie y me da fiebre. El alboroto de los conejos que corretean delante de la cabaña. Me levanto a medianoche y veo algunos de los conejitos sentados delante de mi puerta. Sueño que oigo declamar a Goethe, con una libertad y una arbitrariedad infinitas.


(Sueños, de Franz Kafka. Errata Naturae, 2010. Traducción de Iván de los Ríos).



jueves, 15 de abril de 2021

Cartas de Sylvia Plath Vol. I (1940-1951)



Cartas de Sylvia Plath Vol. I (1940-1951). Tres Hermanas, 2020. Traducción de Ainize Salaberri.

Sylvia Plath es una de las poetas imprescindibles del siglo XX. Su poesía es deslumbrante, llega al estómago lo mismo que al cerebro. Además, su biografía, compleja y llamativa, ha ayudado a configurar la imagen de una escritora intensa y trágica como pocas. Sylvia Plath es una poeta maldita. Y con la publicación del primer volumen de sus cartas, el lector o lectora podrá comprender o acercarse un poco más a su interior, ese que fraguó obras determinantes como Ariel.

 

El volumen comprende el periodo desde su niñez hasta finales de 1951, cuando contaba con 19 años, aunque hay que señalar que no está dividido de igual manera que la edición original de Faber & Faber, pues en su edición anglosajona el primer volumen comprende hasta 1956. Afirman los editores de Tres Hermanas que los dos volúmenes de Faber & Faber quedarán distribuidos en la edición española en cinco. Habrá que esperar para tenerlos todos. Sí cabe resaltar que la edición está muy cuidada, con una gran cantidad de notas que informan sobre quiénes son los destinatarios de las misivas, así como otros datos que ayudan a clarificar el mundo biográfico alrededor de Plath.

 

Dice la nota a la traducción al español que abre el libro que Sylvia Plath “ve con las palabras”, y no podía ser más acertada esta afirmación, pues la poeta de origen estadounidense ya sorprende con tan solo nueve años con poemas (que ya quisieran para sí muchos aprendices de poetas) y con unas epístolas llenas de hallazgos. Destaca un lenguaje culto y cuidado, de alguien que es superdotado en el uso de las palabras y es consciente de ello. Hay que decir que ya desde la primera carta se percibe a una poeta de verdad. Sí, con tan solo seis o siete años. Porque su manera de escribir y describir, de reflejar su percepción del mundo y de todo cuanto la rodea, es la de una poeta en su sentido más amplio. 

 

Un ejemplo es este fragmento del poema que escribe a su madre en una carta el 20 de marzo de 1942: 

 

Planta una pequeña almáciga

Mézclala con la lluvia, la granizada,

Revuélvela con la luz del sol,

Y las flores harán su llegada 

 

Lo sorprendente no solo es su edad (nueve años), sino que uno vislumbra una mirada sobre la realidad y un uso del lenguaje que después desarrollaría con mayor acierto en sus obras importantes.

 

Resulta llamativo que una niña de apenas ocho o diez años ya tuviera una visión tan madura de la realidad, como si estas cartas confirmaran que había una base temprana sobre la que formarse la futura poeta. Por otro lado, y aun sabiendo que fue una mujer con numerosos problemas personajes que acabaron en un corolario dramático, en muchas de las epístolas abundan la ternura y el cariño hacia sus padres o seres queridos.

 

Es indudable el valor testimonial de las cartas, así como el carácter reflexivo e indómito que profesa la autora de La campana de cristal. Muchas cartas son enviadas a su madre, pero también a diferentes amigos e incluso a su padre (que moriría siendo ella una niña). La pequeña Sylvia pasaba mucho tiempo en campamentos y ella sentía la necesidad de comunicarse con sus seres más allegados. Resulta entrañable leer sus explicaciones a su madre sobre a qué jugaba, qué actividades realizaba, cómo gastaba el dinero o con quien se relacionaba. Hoy en día, podríamos pensar que los niños usarían whatsapp o videollamadas con sus padres, pero la capacidad de inmersión de la pequeña Sylvia en su vida cotidiana es notable. 

 

El libro, además, contiene poemas que por un lado permiten observar la evolución de Plath, pero también evidencian su prontísima actitud poética. Plath era un animal poético ya desde niña. Por ejemplo, con quince años, era capaz de escribir versos tan misteriosos como estos:


“La extraña”

 

Anoche golpeó en mi cristal

Mientras pasaba,

Pero, orgullosa, no hice caso.

Yo no.

 

Pasó de nuevo cuando las nieves permanecían

Bajo la luna.

Lo escuché silbarse a sí mismo

Una melodía.

 

Y de nuevo, por tercera vez, se quedó cerca

De mi puerta cerrada.

Pronunció mi nombre y esperó igual

Que antes.

 

Cuando me levanté era tan tarde

Que se había marchado.

Y, bueno, ojalá le hubiese preguntado,

¡Si quería quedarse!

 

Este libro ayuda a desentrañar cómo era Plath por dentro, si bien podría pensarse que, como textos que son, pueden contener una postura o una construcción de un personaje que pretende ser percibida de una determinada manera, que intuye que ya es escritora y que alguna vez será leída por otras personas.

 

Finalmente, diría que este libro no es solo para los lectores de Sylvia Plath: puede ser también un perfecto comienzo para acceder a una de las escritoras más fascinantes del siglo XX. 

sábado, 3 de abril de 2021

Kokoro, de Natsume Soseki

         


    -Yo no soy en absoluto un solitario.

    -Oh, no hay época de mayor soledad que la juventud. Pero ¿por qué si no me visitas tan a menudo.

    De nuevo la misma pregunta.

    -Incluso, aquí, conmigo, es probable que te sientas solo. Yo no tengo la fuerza suficiente para agarrar tu soledad y expulsarla de ti. Llegado el momento, sentirás el impulso de abrir tus brazos a otra persona. Antes o después tus pies dejarán de traerte a mi casa.

    Después de decir esto, sonrió triste.


(Kokoro, de Natsume Soseki. Impedimenta, 2014. Traducción de Yoko Ogihara y Fernando Cordobés).

lunes, 22 de marzo de 2021

jueves, 18 de marzo de 2021

Louise Glück: un poema



Me salvaste, deberías recordarme.

 

La primavera del año; jóvenes que compran billetes para los ferrys.

Risas, porque el aire está lleno de flores de manzano.

 

Cuando desperté, me di cuenta de que era capaz del mismo sentimiento.

 

Recuerdo sonidos como esos de mi infancia,

risas sin motivo, simplemente porque el mundo es hermoso,

algo así.


Lugano. Mesas bajo los manzanos.

Marineros de cubierta que izan y bajan las banderas de colores.

Y a la orilla del lago, un joven tira su sombrero al agua;

tal vez su enamorada lo haya aceptado.

 

Sonidos o gestos

cruciales

como un camino trazado ante los temas importantes

 

y después enterrado, sin utilizar.

 

Islas en la distancia. Mi madre

sujeta una bandeja con pastelillos–

por lo que recuerdo, no ha cambiado

ni un detalle, el momento

vivido, intacto, ya que nunca ha estado

expuesto a la luz, por eso desperté eufórica, ávida de vida

a mi edad, totalmente confiada–


Junto a las mesas, manchas de hierba nueva, el verde pálido

recortado en el terreno oscuro.

 

Sin duda me han devuelto la primavera, esta vez

no como amante sino como mensajera de la muerte, pero

en cualquier caso es primavera, en cualquier caso lo hacen con ternura.


*


You saved me, you should remember me.

 

The spring of the year; young men buying tickets for the ferryboats.

Laughter, because the air is full of apple blossoms.

 

When I woke up, I realized I was capable of the same feeling.

 

I remember sounds like that from my childhood,

laughter for no cause, simply because the world is beautiful,

something like that.


Lugano. Tables under the apple trees.

Deckhands raising and lowering the colored flags.

And by the lake’s edge, a young man throws his hat into the water;

perhaps his sweetheart has accepted him.

 

Crucial

sounds or gestures like

a track laid down before the larger themes

 

and then unused, buried.

 

Islands in the distance. My mother

holding out a plate of little cakes–

as far as I remember, changed

in no detail, the moment

vivid, intact, having never been

exposed to light, so that I woke elated, at my age

hungry for life, utterly confident–


By the tables, patches of new grass, the pale green

pieced into the dark existing ground.

 

Surely spring has been returned to me, this time

not as a lover but a messenger of death, yet

it is still spring, it is still meant tenderly.


(Louise Glück, Vita Nova. Pre-Textos, 2014. Traducción de Mariano Peyrou).