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domingo, 24 de mayo de 2026

Un quinta portuguesa o el pasado es un territorio por explorar

Crítica de 'Una quinta portuguesa': "Sería injusto que una película tan  honesta tuviera que cargar con el sambenito de pequeña" 

La película Una quinta portuguesa, dirigida por Avelina Prat (2025), me ha sorprendido debido a sus reminiscencias literarias y a la propuesta no tan explorada en las narrativas cinematográficas sobre juegos especulares.

Por un lado, no puedo evitar pensar en filmes como Lisbon Story, dirigida por el gran Wim Wenders o Dans la ville blanche, dirigida por otro gran director europeo, Alain Tanner. En ambos casos se producen extrañamiento y tensiones de identidad entre los personajes en una Lisboa poética y fantasmal.

Si pensamos en referencias literarias que tematizan el extrañamiento y los juegos especulares, que hay unas cuentas, me vienen a la cabeza dos escritores portugueses muy reconocidos: Fernando Pessoa y Jose Saramago. También es inevitable pensar en autores hispanoamericanos como Jorge Luis Borges o Juan Carlos Onetti. Y cómo no citar el Requiem portugués de Antonio Tabucchi (lleva al cine precisamente por Alain Tanner). Pero tal vez el autor que más he tenido en mente es Paul Auster, autor de novelas como Trilogía de Nueva York, La música del azar o El libro de las ilusiones, donde el azar, los giros inesperados o las dudas de identidad se convierten en motor de las tramas.

En todo caso, lo que más me ha gustado de Una quinta portuguesa es el planteamiento: un hombre de mediana edad casado, es abandonado por su mujer, extranjera, sin previo aviso. Ese planteamiento es también un punto de fuga idóneo para crear una deriva, un camino por explorar que tiende hacia lo poético, lo especulativo y lo fantástico. Una quinta portuguesa es una película sugerente y a veces incómoda, lo que se agradece en estos tiempos de cine simple y conformista.

(Una quinta portuguesa, dirigida por Avelina Prat. España y Portugal, 2025).


lunes, 9 de marzo de 2026

Don Quijote y Sancho Panza y la falta de experiencias

 



¿Don Quijote y Sancho Panza buscando aventuras y deambulando por los caminos vacíos? ¿Girando sobre sí mismos, pacientes, aburridos, esperando la noche sin hacer nada, mirando el horizonte?

En esta adaptación libre de El Quijote, no hay molinos, ni barbero, ni Dulcinea. En cambio, destacan ciertos elementos de la naturaleza, como el viento, el río, las hierbas, el atardecer, los grillos, la noche. 

¿Qué es Don Quijote sin sus gigantes? ¿Qué es Sancho Panza sin su habla? ¿Qué hay tras los monólogos de Don Quijote y los silencios de Sancho? Incertidumbre, tiempo, nostalgia. Don Quijote habla, interpela a un Sancho que lo escucha, pero apenas lo replica. Los ideales caballerescos, la cultura, los códigos, el honor, ¿tienen sentido cuando no hay experiencias?

Decía el genial Béla Tarr que para él, el cine era ante todo reflejar el sentido del tiempo, la temporalidad. De ahí sus películas contemplativas que son un antídoto en estos tiempos de aceleracionismo y viralidad. 

En esta película, que es un reverso de El Quijote de Cervantes, se narra un vacío de experiencias, pues son sustituidas por acciones cotidianas como dormir, comer, hablar o bañarse en un río. La temporalidad y su sentido es posiblemente el tema. ¿No es ese el sentido de la vida, el afán por buscar un sentido a las cosas que hacemos cada día?

(Honor de cavalleria, dirigida por Albert Serra. España. 2006). 


jueves, 1 de enero de 2026

Father Mother Sister Brother, dirigida por Jim Jarmusch

 


Jim Jarmusch siempre nos recuerda por qué somos humanos.


Permanent Vacation, Stranger Than Paradise, Dow By Law, Dead Man, Ghost Dog, Flores rotas, Only Lovers Left Alive… Cantos a la vida (y a la muerte).



En Father Mother Sister Brother tal vez más que otras veces. 


Esta película nos lo demuestra por varias razones.


Porque somos inseguros.


Porque tenemos vínculos familiares, que pesan. Y por ello actuamos, simulamos, unas veces de manera torpe y patética, y otras como auténticos actores.


Porque nos engañamos.


Pero también porque tenemos familiares a los que queremos. Y los cuidamos y los escuchamos.


Porque tenemos sueños y frustraciones, deseos y recuerdos que nos habitan, nos sangran, nos inyectan vida. Y nos hacen sucumbir, resguardarnos. 


Porque tenemos un pasado que nos dibuja, nos tira hacia él, aunque también huimos de él.


Porque después de todo, somos frágiles. Y estamos solos. Y buscamos esos mismos vínculos de los que a veces huimos. Porque nos necesitamos.


El cine de Jarmusch es en ocasiones bretchiano, hay un alejamiento que es también extrañamiento. El absurdo es también sentido.


Jarmusch es uno de los reyes del silencio, de los silencios y las escenas incómodas. Y por eso mismo, su cine es tan real.


Father Mother Sister Brother es ligera y fragmentaria, como los relatos de Raymond Carver o Sam Shepard. Hay mucho de Chejov, y no tanto de Kafka.



Father Mother Sister Brother se suma a su otras películas compuestas por cortometrajes, como Mistery Train, Coffee & Cigarettes y Noche en la Tierra. Historias compuestas por adición y conexiones que conforman las historias fragmentarias. Como la vida misma.


En estos tiempos que corren, donde las no-cosas dominan nuestra vida, Father Mother Sister Brother es aliento que nos renueva en nuestra humanidad.


(Father Mother Sister Brother, dirigida por Jim Jarmusch. 2025, EEUU).

miércoles, 10 de diciembre de 2025

martes, 14 de octubre de 2025

Sirât o el descenso a los infiernos



Lo primero que se me ocurre tras ver Sirât, es que Óliver Laxe es heredero de Andrei Tarkovsky. Su cine es atmosférico, denso y poético, como ocurre con la filmografía del autor de Stalker. Su propuesta es sugerente a la vez que intensa.

Sirât es muchas cosas, pero sobre todo, se trata de un filme poético y político. Poético ya desde su comienzo con una bella cita que avisa a los espectadores de que la obra que se va a visionar no va a ser un viaje cómodo, como tampoco lo será para los protagonistas: "Existe un puente llamado Sirât que une infierno y paraíso. Se advierte al que lo cruza que su paso es más estrecho que una hebra de cabello, más afilado que una espada". 

Como en El espejo, de Tarkovsky o como en Dead Man, de Jim Jarmusch, la historia que se narra es eminentemente poética. ¿Es una historia real, una pesadilla o una alucinación? Porque el viaje de los protagonistas no solo es un viaje exterior, también es un viaje interior. Las cosas que suceden también pueden entenderse como una metáfora de lo que les ocurre o les puede ocurrir a los personajes interiormente. 

Sirât también es un filme político, porque muestra a unos outsiders, unos inadaptados que buscan su lugar en el mundo, un mundo que los expulsa por ser diferentes (como se ve reflejado en la escena en la que los militares los echan en medio de una rave en el desierto). Ellos quieren vivir ajenos a la guerra, al conflicto constante, al mundo que se rige por la violencia. Ellos quieren vivir de otra manera. Las raves y la música techno conforman una comunión de ruido que los lleva hacia el vacío del desierto, ajenos al ruido del mundo, huyendo del vacío de una sociedad que se devora a sí misma. 

También se puede ver Sirât como una suerte de western poético donde los salvajes paisajes del desierto acaban modificando a los personajes. Los raveros son cowboys que viajan en caravana por el desierto marroquí, buscando su paraíso. Mas no hay paraíso, porque su búsqueda, tiene, como decía la hermosa cita que abre la película, grandes riesgos. ¿Es, entonces, el propio viaje, el sentido de la vida? 

Como en un buen western, se funden la violencia, la búsqueda de un fin, el viaje al filo del abismo, los vínculos de la amistad. Por cierto, varios de estos ingredientes estaban ya en Mimosas, otro western magrebí dirigido por Laxe en 2016.

De manera similar a la poesía de Ginsberg o de Plath, Sirât es eminentemente sensorial: el sonido y las imágenes forman un todo que se respiran, o más bien, hacen respirar a los personajes. Yo diría que más que respiración, es el sistema nervioso de los personajes, casi un síntoma de lo que va a ir ocurriendo en ese viaje extraño y profundo. Como ocurre cuando leo a Ginsberg o a Plath, mi corazón bombea al ritmo de las líneas/escenas. A todo ello contribuye enormemente el músico y arquitecto sonoro Kangding Ray.

Sirât es dos (o tres) películas en una. La que cuenta un viaje de un padre y su hijo pequeño buscando a su hija/hermana mayor, perdida hace tiempo en los trances del desierto; la que habla de un grupo de marginados o freaks que se adentran en el filo del abismo y sus riesgos; pero también es un viaje interior que muestra el duelo, el miedo, la incertidumbre, el absurdo y el vacío de la vida (y la muerte). En este sentido, me ha recordado algo a Gerry, de Gus Van Sant. Personajes perdidos en el desierto que se ven inmersos en una experiencia extrema, buscando algo que tal vez no saben nombrar, pero que (tal vez) está dentro de ellos. 

Otro de los intereses de la película es la muestra de las raves clandestinas en medio del desierto, vistas como "desviaciones" o heterotopías, ya que constituyen lugares al margen de lo establecido por la sociedad, pues están fuera de todo lugar (y del tiempo). 

¿Es Sirât un mal viaje? ¿Es un ejercicio de catarsis? ¿Un descenso a los infiernos? Sobre todo, es una experiencia sensorial, sinestésica, puro trance. 

(Sirât, dirigida por Óliver Laxe. España, Francia, 2025).





 

lunes, 11 de agosto de 2025

Schirkoa: la ciudad de las mentiras


 

(Schirkoa: la ciudad de las mentiras. Dirigida por Ishan Shukla. India, Alemania, Francia. 2024).

martes, 17 de junio de 2025

Lo que arde, dirigida por Oliver Laxe

 



Todo lo que arde está fuera (y también está dentro).

Un hombre, una anciana, una montaña.

La dura vida en la montaña.

Lo que no se cuenta es lo que arde por dentro. Las miradas. Los silencios.

Lo que se cuenta, es lo que se ve, lo que se oye, pero también lo que no.

Los incendios arrasan con todo. Los árboles, las casas, los caballos. El pasado y el futuro.

Los silencios también pueden quemarlo todo.

Lo que arde es una experiencia sensorial, un acto poético a la vez que un documento. Pero también es una experiencia espiritual.

Sol y pena, atardeceres y castigos. Luz, locura, incomprensión. Crueldad y belleza.

Lo que arde es la vida.


(Lo que arde -O que arde-, dirigida por Oliver Laxe. España, Francia, Luxemburgo, 2019).

martes, 6 de mayo de 2025

El próximo otoño, dirigida por Antxon Ezeiza


 

Un joven marinero conoce a una chica francesa que veranea en su pueblo. Él, que se está planteando meterse a seminarista, se enamora de ella. Ella, que estudia en la universidad en París, quiere tener una aventura para pasar un verano entretenido. Mientras se conocen, el pueblo comienza a vislumbrar los primeros pasos hacia la construcción de hoteles y urbanizaciones, lo que posteriormente se convertiría en la explotación del turismo en tantos pueblos costeros del sur de España. 

El próximo otoño, dirigida por Antxon Ezeiza (otras veces escrito como Antón Eceiza o Antonio Eceiza), habla de un amor de verano, de una relación sentimental que tiene marcada la fecha de caducidad, justo antes de comenzar el otoño. También refleja las dudas del protagonista, que no quiere sufrir un desengaño. El mundo de ambos personajes es enormemente diferente. Monique es refinada, independiente y se siente libre. Juan es humilde, inseguro y no sabe lo que quiere. Pero en realidad, la película también habla (o así puede ser entendida) de las grandes diferencias entre una sociedad democrática (Francia) y una sociedad marcada por el retraso y la dictadura (España). Monique, francesa, es admirada a la vez que repudiada por distintos pueblerinos, a los que les sorprende ver a una joven independiente, que piensa por sí misma y que es capaz de utilizar al "inocente" Juan para su propio beneficio. Sin embargo, él sueña con la libertad que viene de París... La película muestra claramente estos dos mundos diferenciados, opuestos. Juan se siente apresado, le lastran la familia y la propia inercia de la vida en un pequeño pueblo que no puede prosperar. La España franquista y mortecina, pesaba como un ancla. En el horizonte, otea el sueño, lejano, de París. Pero lo más fácil es entrar al seminario, hacer lo que se espera de él. Saber que la vida está ya decidida. El próximo verano ya no habrá verano.

(El próximo otoño, dirigida por Antxon Ezeiza. Guion de Víctor Erice, José Luis Egea, Santiago San Miguel y Antxon Ezeiza. España,1963). Ver en FlixOlé

viernes, 17 de enero de 2025

David Lynch (1946 - 2025).



David Lynch (1946 - 2025).


Ha muerto David Lynch a la edad de 78 años. Uno de esos artistas que uno piensa que nunca morirá, que siempre ha existido y permanecerá vivo para la eternidad. Y así es en cierta medida, pero aunque no lo pareciera, Lynch era humano, y nos ha dejado tras una brillantísima carrera como director de cine.


Tengo varios amigos con los que he hablado un sinfín de veces sobre la obra lynchiana. ¿Eres más de Twin Peaks o de sus pelis? ¿Te gusta más Cabeza borradora o Carretera perdida? ¿Es Mulholland Drive su mejor película? ¿Qué piensas de Twin Peaks: fuego, camina conmigo? ¿Te parece la menos Lynch, Dune o El hombre elefante? 


A nivel personal, he dedicado en varias ocasiones reseñas y homenajes al autor de Terciopelo azul. Este blog es una prueba de ello (pueden verse varias entradas dedicadas a él). Pero antes, allá por 2004, preparé junto a mis compañeros de la revista (extinta) www.deriva.org un monográfico sobre su obra. Asimismo, en algunos de mis libros de creación, he rendido homenaje al autor de Carretera perdida, como en mi primer libro de poesía, Un hombre en el umbral, donde hay alguna referencia e incluso un poema que es un homenaje a Lynch (se puede leer más abajo). En mi novela Nada que perder, también está presente y aparece citado en alguna ocasión.


En verano de 2009 hice un viaje por EEUU y visité North Bend, el pueblo del estado de Washington (cerca de Seattle) donde se encuentra la cafetería original de Twin Peaks (la Doble R) y me comí una sabrosa hamburguesa, rodeado de fotografías del rodaje y creyendo ver a Cooper entrar por la puerta para pedir un café recién hecho. También visité Snoqualmie, el pueblo donde se puede ver el hotel y la cascada del comienzo de la serie. Después, en Los Angeles, visité el barrio de Mulholland Drive, buscando algunas de las localizaciones de la genial película que se titula precisamente Mulholland Drive. Quise comprobar cuánto había de ficción y cuánto de realidad, si es que se pueden separar ambos conceptos. Quise estar cerca de Lynch, tal vez quise sentir que podía vivir en sus películas.


En otra ocasión, pasé una tarde viendo tres o cuatro capítulos de la primera temporada de Twin Peaks en la filmoteca madrileña. Fue una experiencia diferente y algo rara, con esas butacas rojas y las grandes cortinas, pues tenía algo de "habitación roja". Y sentí de una manera intensa (a pesar de haber visto la serie anteriormente) que los personajes eran reales, como lo son Don Quijote o Ana Ozores. 


Es tanto lo que habría que decir de David Lynch, que mejor no digo nada. Basta añadir que es de esos artistas que me han formado como autor y como cinéfilo. Incluso, creo, que al igual que Kafka o Cervantes, hay una mirada, una manera de concebir el arte y la vida que procede de Lynch, hay un estilo que podría denominarse lyncheano.


No soy el único. Desde ayer, veo en las Redes Sociales a muchos escritores y artistas en general que están citando a Lynch como una de sus máximas influencias. No es para menos. Se ha muerto un genio, un autor con una mirada y un mundo únicos, que ha dejado una huella profunda en el mundo. Porque sí, al final resulta que la vida imita al arte: David Lynch es la prueba.


DEP, maestro.


*



El rugido de un saxofón

 

Estoy con las manos vacías en el rumor de la desembocadura.

 

FEDERICO GARCÍA LORCA

 

La noche oscura. Líneas amarillas hacia el infinito. Hormigas dormidas bajo la luna del desierto. 

 

Las llamas rojas de un cigarrillo envueltas en una luz consumiéndose. Un rostro alucinado por el silencio en el cauce del humo y las brasas. En la boca chupando el cigarrillo, un lobo, en el cilindro de papel húmedo, el principio de las cenizas.

 

Sueñas con un pez dorado que salta de un río helado a un mar de fuego. Sueñas con carreteras perdidas y habitaciones rojas como si fueran un diminuto teatro en un rincón perdido. Te miras al espejo y piensas: Estoy con las manos vacías en el rumor de la desembocadura.

 

Piensas que un rostro que surge del vacío es el musgo en las paredes de una casa, las hormigas en una esquina de un jardín olvidado. Sueñas con un ruido inmóvil bailando en un mar de hielo. No sabes que la alucinación es un fragmento escondido de belleza que se agarra al rugido de un saxofón. 

 

Se hace la oscuridad. Silencio. No hay banda. Una llama de luz inunda un rostro hirsuto. Los destellos siempre iluminan un segundo antes de volver a su madriguera oscura. 

 

Al otro lado de la línea telefónica una jauría de payasos se ríe mientras te preguntas qué estás haciendo dentro de una habitación sin puertas. Todo se pierde en una noche donde las líneas discontinuas se confunden con los aullidos de tus ojos y tu voz atraviesa la línea telefónica sin saber si tú eres el que está hablando con el payaso o el payaso que habla contigo eres tú.


(Carlos Huerga: "El rugido de un saxofón", Un hombre en el umbral, Amargord, 2010).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 11 de diciembre de 2024

lunes, 28 de octubre de 2024

domingo, 28 de julio de 2024

lunes, 26 de febrero de 2024

Susan Howe: clasificar los hechos o diecinueve maneras de ver a Marker



Seguramente, los cineastas que hacen no ficción a veces trabajan intuitivamente por telepatía factual. Para mí la poesía es telepatía factual.

*

El documentalista, fotógrafo y viajero francés, Chris Marker, era ante todo un poeta.


*

En Esculpir en el tiempo: reflexiones sobre el arte, la estética y la poética del cine (1986) Tarkovski examina su postura ante una estética del cine (...). ¿Qué es una película, se pregunta continuamente:

  • ¿Hechos?
  • ¿Formas dentro de una caja?
  • ¿Tiempo esculpido?
  • ¿Tiempo en forma de hechos?
  • ¿La vida grabada?
  • ¿Una verdad anónima?
  • ¿La marca impresa del pensamiento?




(Susan Howe, Clasificar los hechos; o diecinueve maneras de ver a Marker seguido de Estructuras. Kriller71, 2019. Traducción de Tatiana Lipkes).

domingo, 18 de febrero de 2024

La zona de interés

 


(La zona de interés -The Zone of Interest-, dirigida por Jonathan Glazer, Reino Unido, EEUU, Polonia, 2023. Basada en la novela del mismo titulo de Martin Amis).

viernes, 26 de enero de 2024

Undergods: el mundo en ruinas



Undergods, dirigida por Chino Moya. Reino Unido, 2020.


K y Z conducen un camión en una ciudad devastada y recogen cadáveres mientras se cuentan historias inquietantes.


Una historia dentro de otra historia dentro de otra historia. La narración se convierte en una manera de proyectar miedos y anécdotas, como Las mil y una noches en una sociedad hecha jirones. Las historias se ramifican, se embuclan en espirales que no tienen solución.


Un paisaje postapocalíptico, como después de una guerra que solo ha dejado sordidez y deshumanización. Una sociedad distópica donde los personajes son como marionetas que se comunican a duras penas. El absurdo de unas vida alienadas, el sometimiento de una sociedad brutal. Como si Kafka hubiera escrito un guion en pleno siglo XXI.


¿Hay algo en común en esas historias rizomáticas? Hombres que no son capaces de controlar la situación y tienen miedo de perder a sus mujeres o hijas; extraños que entran en la vida de uno y alteran el orden cotidiano. 


La fotografía, con tonos azulados (que recuerdan al ilustrador e historietista Enki Bilal), la arquitectura brutalista, junto a la atmósfera decadente del Este de Europa (la película se rodó en Belgrado y Tallin), ayudan a configurar una ambientación turbia y brutal.


Extrañamiento, surrealismo, poesía. Ecos de E.T.A. Hoffmann, David Cronenberg, David Lynch, Yorgos Lanthimos,  Michael Haneke.


Una película distópica que también es un cuento que también es una historia de terror psicológico.


Una película de culto. 





(Ver en Filmin).

miércoles, 6 de septiembre de 2023

lunes, 24 de julio de 2023

Más allá de los dos minutos infinitos

 

El dueño de una cafetería de Japón descubre accidentalmente en la pantalla de su ordenador a su yo del futuro hablándole desde la pantalla de su establecimiento. El futuro es de apenas dos minutos de diferencia, pero tanto el protagonista, como sus amigos, se plantean cómo aprovechar este fenómeno y probar sus posibilidades. Sin embargo, las cosas se van enredando y las paradojas temporales se suceden una tras otra. Esta loca y divertida premisa es el inicio de una película original y más profunda de lo que pudiera parecer.

Si una pantalla es un espejo, ¿cuántos espejos puede haber? ¿Es el tiempo un bucle? ¿Se puede conocer el futuro?  Y si es así, ¿se puede cambiar? ¿Es el futuro un reflejo del pasado, o más bien es al revés? ¿Qué hacer ante una paradoja temporal? ¿Hasta qué punto estamos atrapados en el tiempo y el futuro ya está escrito o estamos condicionados? ¿Es posible escapar de semejante laberinto?

 

(Más allá de los dos minutos infinitos, dirigida por Junta Yamaguchi. Japón, 2021. Título original: Beyond two minutes infinite and beyond (Droste no hate de bokura).


 

lunes, 27 de marzo de 2023

The Rider, dirigida por Chloé Zhao


Poética, dura, emocionante. Las imágenes y los silencios resuenan por encima de los relinchos de los caballos y los escuetos diálogos de los cowboys del siglo XXI.

Entre el documental y la ficción. Los personajes hacen de ellos mismos. La historia es real, pero el filme, es ficticio. 

Un ejercicio de estilo elegante, donde la belleza de la luz duele por dentro.

Un western crepuscular, un relato de la América profunda y de las cuitas y los deseos de unos personajes pequeños y a la vez universales.

(The Rider, dirigida por Chloé Zhao. EEUU, 2018).


 

domingo, 12 de marzo de 2023

Jeanne Dielman o el vacío de la rutina



Una mujer cualquiera, en una ciudad cualquiera. Por ejemplo, Jeanne Dielman, en la ciudad de Bruselas, años 70.

Jeanne tiene un hijo adolescente y todas las mañanas se dedica a limpiar la casa, a hacer la compra, cocinar: proveer.

Por las tardes, recibe hombres con los que realiza servicios sexuales. Ama de casa por las mañanas, prostituta por las tardes. Por las noches, cena con su hijo y hablan de la familia, de la tía que emigró a Canadá o del marido que murió. Aunque también callan.

Rodada con frialdad, gracias a los largos planos secuencia que muestran escenas cotidianas, banales. Sin apenas diálogos. Sin apenas personajes.

Narrar esa cotidianidad, ese aburrimiento, es estrictamente necesario para transmitir la abulia, el vacío existencial de la protagonista, para mirarnos a nosotros mismos. Para reflexionar sobre cómo la rutina nos atrapa y nos engulle.

La película es una muestra de cómo el espacio y el tiempo nos abarcan y nos limitan.

En esos planos frontales de la protagonista en la cocina, pelando patatas, sintiéndose atrapada, también está Qué he hecho yo para merecer esto, dirigida por Pedro Almodóvar. El ritmo pausado, los planos generales y estáticos, y la narración de “en medio”, son una escuela para realizadores como Jim Jarmusch o Gus Van Sant.

Akerman narra donde otros cortan. Su contradiscurso es una poética de la intimidad, de las pequeñas cosas. 

En estos tiempos que corren, donde todo es velocidad y verborrea vacía, una película como Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles es toda una obra de resistencia. Resistencia al consumismo, al capitalismo, al machismo, a la velocidad que nos roba nuestra esencia. Un cine de la mirada, no un cine de acción.

(Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles, dirigida por Chantal Akerman, Bélgica, 1975. Puede verse en Filmin).


viernes, 9 de diciembre de 2022