lunes, 31 de diciembre de 2018

Mucho: "Putochinomaricón"

Me despido de 2018 con un videoclip de Mucho, adelanto de su próximo álbum, que creo refleja parte del absurdo en el que vivimos actualmente.

lunes, 10 de diciembre de 2018

Karmelo C. Iribarren: "Bolsa de plástico"


Mírala
ahí
en mitad de la calle
sola
quieta

temerosa
de que aparezca el barrendero

soñando
con un poco de viento
para sentirse
nube.

(Karmelo C. Iribarren, Versos que el viento arrastra, El Jinete Azul, 2010. Ilustraciones de Cristina Müller).

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Jordskott: Un ecothriller fascinante


Jordskott es una serie de 10 capítulos que funde géneros como el thriller, el drama y la fantasía para abordar una temática poco común aunque relevante: el daño a la naturaleza y las consecuencias que esto puede acarrear. 

Todo transcurre en Silverhöjd, un pueblo de Suecia. Eva, la protagonista, vuelve a su pueblo (donde desapareció su hija siete años atrás) para revisar la herencia de su padre. A partir de ahí, el fantasma de su hija vuelve sobre el presente (si es que alguna vez se había ido) y ante la cadena de desapariciones y asesinatos que están sucediendo en Silverhöjd, poco a poco se va adentrando en la trama que envuelve al pueblo y las conexiones que pueda haber tanto con su hija como con su padre.

La temática gira en torno a la naturaleza y en cómo los humanos estamos deforestando nuestros bosques, algo que recuerda a Hayao Miyazaki (especialmente Nausicaa en el valle del viento y La princesa Mononoke). También hay cierta ambientación y misterio que puede hacer pensar en Twin Peaks o Expediente X, pero lo cierto es que Jordskott tiene una propuesta personal y no se parece a ninguna otra serie. Solo por eso merece ser considerada con atención.

Una curiosidad: de manera similar a Twin Peaks, parece que la vida de Jordskott trasciende la pantalla y podemos visitar la web del pueblo ficticio donde se desarrolla la historia: http://www.discoversilverhojd.com


(Jordskott, creada por Henrik Björn. Suecia, 2015. 1 temporada. Puede verse en Filmin).

martes, 27 de noviembre de 2018

Henrik Nordbrandt: dos poemas

Imagen extraída de www.amediavoz.com

Flores

Qué difícil es organizar los días en un orden
del que no se escape un solo entierro
que corte los caminos, ensucie las plazas.
Tienes que trasladarte todo el tiempo y nunca llegarás a conocer
a nadie lo bastante como para que te inviten.
Pero ese es el precio de las flores en estos tiempos
en que se fabrican mucho más convincentes en plástico.

*

Poema otoñal

Pronto saldrá el otoño
entre las grietas de un aire duro.

Las moscas se vuelven pesadas como hipopótamos
y un rastro de caracol acompaña el alma hasta casa

cuando el viejo periódico en el límite del bosque
es toda la sabiduría que has perdido.

Por la noche alternan las estrellas
y el agua en bañarse unas en otra

Lo mismo que mi sombra y mis viejas ropas
cuando se ponen de acuerdo en recordarme.

(Henrik Nordbrandt, 84 poemas, Bassarai, 2005).

lunes, 19 de noviembre de 2018

Las ventajas de la vida en el campo, de Pilar Fraile


Las ventajas de la vida en el campo, de Pilar Fraile (Caballo de Troya, 2018).

La escritora Pilar Fraile publica su primera novela tras una trayectoria sólida en poesía y un libro de relatos, Los nuevos pobladores, con el que demostró gran frescura en el (normalmente) poco sorprendente panorama de los relatos cortos. Si su poesía resulta reveladora desde las imágenes que destila el lenguaje y sus relatos albergan espacios y situaciones inesperadas, ahora, en su novela, el mayor interés radica en la trama, con el propósito de contar una historia que permita dar vida a unos personajes envueltos en sus dudas y problemas cotidianos.

Lo primero que llama la atención de Las ventajas de la vida en el campo es su título, que no deja de sugerir una lectura irónica de la propia novela, pues, como veremos, los protagonistas no parecen obtener demasiadas ventajas de la vida en el campo, más bien lo contrario. Esa ironía marca ya un modo de leer que se sostiene a lo largo de la historia.

La novela parte con un comienzo in media res que rápidamente nos engancha. Con un narrador omnisciente y con un tono natural que ayuda a seguir el hilo de la trama, seguimos los pasos de la protagonista, adentrándonos en sus vaivenes e incertidumbres. Alicia y su marido Andrés viven con su hija pequeña, Miranda, en una casa en el campo, buscando mayores privilegios que en la estresante ciudad. Sin embargo, las cosas no son como ellos esperaban, y la presencia de un vecino raro y su perro, parece presagiar que algo no irá bien. Lo que iba a ser una vida tranquila y hogareña empieza a tornarse en accidentada y llena de perturbaciones. Pero no solo la presencia fantasmal del vecino afecta a la tranquilidad de Alicia, pues lo interesante en la novela es que iremos descubriendo que hay otros aspectos de su vida que ella no ve con la misma claridad pero que suponen también un problema al que tiene que enfrentarse. De manera que la situación con el vecino es un reflejo de su propia relación con su marido y con su trabajo. Y esa tensión y lo que de ella surge, es el verdadero germen de la novela. Las dudas y silencios de Alicia ayudan a conformar una construcción del personaje que ha de enfrentarse a sus propios fantasmas.

Como ya ocurriera con algunos de sus relatos, destaca la creación de espacios y atmósferas, que en ocasiones se asemejan a cierto estilo cinematográfico por la capacidad de sugestión visual. También es notable el extrañamiento que late en varias situaciones y en la tensión que no termina de explotar. En esta línea, sorprenden algunas escenas que tienen valor por sí mismas, como los encuentros de la protagonista con personajes singulares en sus visitas a las urbanizaciones para realizar fotos (Alicia es una fotógrafa en paro y ha encontrado un trabajo eventual para fotografiar urbanizaciones y zonas residenciales), que casi parecieran sacados de un sueño o un cuadro de Edward Hopper. La evocación que alcanzan esos espacios semivacíos y urbanizaciones abandonadas parecen suscitar una sensación de nostalgia a la vez que incertidumbre. Estas escenas, además, sirven para reforzar una idea de un mundo perdido (la España de la Burbuja Inmobiliaria), que, sin embargo, acarrea no pocas situaciones kafkianas, que nos invitan a reflexionar sobre la gestión de la llamada “crisis económica”. Fraile logra transmitir con sus cadáveres inmobiliarios lo que otros deberían explicar en un ensayo o un artículo sobre el declive de una época.

Por otro lado, la historia mantiene una tensión externa, pues genera interés sobre las relaciones entre los personajes principales, Alicia, Andrés, Larra y sus vecinos, si bien se centra en las zozobras existenciales de Alicia y en el conflicto que ella tiene consigo misma, que poco a poco acaba asomándose y apoderándose de la trama. Al final, hay una “mirada” que trasciende la propia historia y supone el mayor interés de la novela. 

miércoles, 14 de noviembre de 2018

miércoles, 7 de noviembre de 2018

domingo, 28 de octubre de 2018

Kepa Murua: dos poemas

Imagen extraída de www.bizkaia.eus


Monstruos aseados a la salida de la cárcel.
Hombres enfrentados al vacío
de una ciudad sitiada.

Hombres que introducen sus manos
en su mirada. Y que no saben enfrentarse
a los transeúntes solos.

Creen en Dios, y este los rechaza.
Y porque saben del miedo que les atrapa
en ningún lugar se detienen.


*


Miradme el perfil del alma
y encontraréis un hombre muerto.

Sopesad mi corazón y veréis un pájaro
como se ve una hoja en un cuaderno.

Oled mi grito y mi hambre. Conoceréis
el verdadero estado de mi pasión.

Romped las puertas que me tienen
encarcelado al roto silencio.

Y lavad con la sed de los inocentes
estas mis manos cubiertas de sangre.

(Kepa Murua, Siempre conté diez y nunca apareciste, Calambur, 1999).

sábado, 13 de octubre de 2018

Nuccio Ordine: la utilidad de lo inútil



Las actividades que no sirven para nada podrían ayudarnos a escapar de la prisión, a salvarnos de la asfixia, a transformar una vida plana, una no-vida, en una vida fluida y dinámica, una vida orientada por la curiositas respecto al espíritu y las cosas humanas.

*

Tenemos necesidad de lo inútil como tenemos necesidad, para vivir, de las funciones vitales esenciales.

*


Las cosas que no comportan un beneficio se consideran, pues, como un lujo superfluo, como un peligroso obstáculo. "Se desdeña todo aquello que no es útil", observa Diderot, porque "el tiempo es demasiado precioso para perderlo en especulaciones ociosas".

(Nuccio Ordine, La utilidad de lo inútil, Acantilado, 2017. Traducción de Jordi Bayod).

miércoles, 10 de octubre de 2018

Heridas abiertas: emociones emponzoñadas



Heridas abiertas (Sharp Objects), dirigida por Jean-Marc Vallée (Miniserie de tv, HBO, 2018. Basada en la novela homónima de Gillian Flynn).

Heridas abiertas trata de una periodista que viaja a su pueblo natal para cubrir una noticia sobre un asesinato a una menor. Sin embargo, esta línea argumentativa sencilla, es una excusa para hablar de otros temas, preocupaciones, fantasmas. Porque realmente, Heridas abiertas no es un thriller sobre asesinatos. 

Camille, que así se llama la protagonista, es joven y guapa, pero no tiene relaciones sentimentales y bebe vodka como si fuera agua mineral. Poco a poco iremos descubriendo que ha vivido una adolescencia trágica, marcada por la muerte de su hermana. De hecho, Camille se autolesiona cuando se siente triste o culpable y tiene una compleja relación con su madre, a la que intenta evitar. 

Wind Gap, el pueblo donde viaja Camille, es el típico pueblucho de la América profunda, donde las mujeres son madres y amas de casa y los hombres encarnan el papel de “macho”. Los adolescentes se aburren y buscan alternativas descontroladas a su ociosidad, a pesar de que podrían pasar por  chavales responsables. En Wind Gap, por supuesto, hay un sheriff local que defiende su territorio, un joven detective (forastero) que llega para investigar el caso, una madre, una hermanastra y un puñado de amigas despechadas. Pero todo no es lo que parece y las complicaciones dramáticas van brotando como en un hormiguero. Wind Gap está emponzoñado, como Twin Peaks, pero también como cualquier otra ciudad occidental en decadencia. La atmósfera opresiva y ambigua destila retazos perturbadores en la mayoría de los personajes, que apenas son visibles en una simple ojeada. De hecho, Heridas abiertas se ceba con los personajes femeninos, porque habla de mujeres malvadas, frustradas y frágiles, y ninguna se salva, ni siquiera la protagonista. 



Más allá de la historia principal, lo llamativo es la integración entre la narración y el conflicto más profundo que poco a poco va saliendo a la superficie. Por un lado, nos encontramos con una narración llena de pequeños flashbacks y fogonazos que muestran parte del pasado lleno de fantasmas de la protagonista, a modo de flujo de conciencia de la novela experimental de principios de siglo XX. Jean-Marc Vallée logra hacerlo de manera efectiva (aunque a veces innecesaria por recargada) gracias a un montaje sugerente, entrelazando pequeñas escenas con la trama, de manera que se mantiene el punto de vista subjetivo de Camille a lo largo de la historia y nos permite saber de dónde viene, de manera que el viaje a su Wind Gap natal acaba revelándonos por qué es tan frágil e inestable, pero también luchadora. De alguna manera, es una vuelta al inframundo que abandonó para poder vivir hacia delante, para dejar atrás un pueblo de paletos donde ella no encajaba.

Otro aspecto destacable es cómo la narración apunta a distintas direcciones, redundando en pistas falsas y callejones sin salida, lo que contribuye a generar un aura de ambigüedad y tensión, algo que parece confundir al espectador y nos sugiere que, como en Twin Peaks, cualquiera puede esconder el mal, el horror. Más allá de la historia y sus matices, de los giros o las posibles artilugios narrativos que podrían ser algo artificiales, Heridas abiertas es un ejercicio narrativo que destila frescor y nos sumerge en una historia terrible, además, con grandes interpretaciones (Amy Adams, Patricia Clarkson, Eliza Scanlen) y sorpresas finales insertadas en los títulos de crédito.


martes, 25 de septiembre de 2018

Bob Dylan: "El tren viajero"

Imagen extraída de www.efectococuyo.com


Tren viajero

Hay un tren de hierro, que ha estado rodando a lo largo de los años
Con una caja de combustible llena de odio y un horno lleno de temores
Si alguna vez le habéis oído, o habéis visto su carcasa rota de color de sangre,
Entonces habéis oído mi voz cantando y sabéis cómo me llamo.

¿Os habéis parado alguna vez a pensar en todo el odio que lleva?
¿Habéis visto alguna vez a sus pasajeros, a sus pobres almas confusas y enloquecidas?
¿Habéis empezado a pensar que tenéis que detener ese tren?
Entonces habéis oído mi voz cantando y sabéis cómo me llamo.

¿Os cansáis alguna vez de los sonidos sermoneantes del miedo
Cuando han golpeado vuestra cabeza y martilleado en vuestros oídos?
¿Habéis preguntado sobre ello y no os han contestado?
Entonces habéis oído mi voz cantando y sabéis cómo me llamo.

Me pregunto si los líderes de las naciones son conscientes
De este mundo asesino que me dejan en las manos
¿Os habéis quedado despiertos alguna noche preguntándooslo?
Entonces habéis oído mi voz cantando y sabéis cómo me llamo.

¿No habéis estado nunca a punto de decir, o habéis dicho para vosotros mismos
Que la persona que está a vuestro lado puede estar equivocada?
¿Acaso el delirio de los locos hace enloquecer vuestras tripas?
Entonces habéis oído mi voz cantando y sabéis cómo me llamo.

¿Os deprimen acaso los maniáticos asesinos y los que odian?
¿Os marean la política y los sermones?
¿Os duele el corazón con los incendios de autobuses?
Entonces habéis oído mi voz cantando y sabéis cómo me llamo.

Train A-Travelin’

There’s an iron train a-travelin’ that’s been a-rollin’ through the years
With a firebox of hatred and a furnace full of fears
If you ever heard its sound or seen its blood-red broken frame
Then you heard my voice a-singin’ and you know my name

Did you ever stop to wonder ’bout the hatred that it holds?
Did you ever see its passengers, its crazy mixed-up souls?
Did you ever start a-thinkin’ that you gotta stop that train?
Then you heard my voice a-singin’ and you know my name

Do you ever get tired of the preachin’ sounds of fear
When they’re hammered at your head and pounded in your ear?
Have you ever asked about it and not been answered plain?
Then you heard my voice a-singin’ and you know my name

I’m a-wonderin’ if the leaders of the nations understand
This murder-minded world that they’re leavin’ in my hands
Have you ever laid awake at night and wondered ’bout the same?
Then you’ve heard my voice a-singin’ and you know my name

Have you ever had it on your lips or said it in your head
That the person standin’ next to you just might be misled?
Does the raving of the maniacs make your insides go insane?
Then you’ve heard my voice a-singin’ and you know my name
Do the kill-crazy bandits and the haters get you down?
Does the preachin’ and the politics spin your head around?
Does the burning of the buses give your heart a pain?
Then you’ve heard my voice a-singin’ and you know my name

(Bob Dylan, George Jackson y otras canciones, Visor, 1996).

lunes, 27 de agosto de 2018

Simon Reynolds: La música electrónica


Otro aspecto de la ruptura de la electrónica con la musicalidad tradicional es la manera en que el proceso resulta más importante que la interpretación. 

*

En la electrónica cada elemento funciona como textura y ritmo al unísono. [...] Y el ritmo usurpa el lugar de la melodía.

*

La música electrónica de baile es, sobre todo, música física.

*

El cuerpo entero se convierte en una oreja.

*

En última instancia, la música electrónica de baile es más disfrutable cuanto más impura: ritmo y textura chocando contra composición, maquinaria sin alma luchando contra ideas tradicionales de belleza, impulsos de vanguardia abducidos por la demanda de grooves para el baile. Esas tensiones son las que mantienen viva la música.

(Simon Reynolds, “Prólogo” en Loops. Una historia de la música electrónica, de Javier Blánquez y Omar Morera (coord.), Reservoir Books, 2002).  

viernes, 17 de agosto de 2018

Guadalupe Nettel: El matrimonio de los peces rojos



Cuando una relación se sabe condenada a una fecha precisa es más fácil dejar caer las barreras con las que uno suele protegerse.

("Hongos").

*

Yo había decidido quedarme con los hongos indefinidamente. Vivir con los parásitos es aceptar la ocupación.
(“Hongos”).
*

Por eso compré este animal, por eso decidí separarlo de su pareja, para observar su dolor como reflejo del mío.

(“La serpiente de Beijin”).

(Guadalupe Nettel, El matrimonio de los peces rojos, Páginas de Espuma, 2013).

lunes, 23 de julio de 2018

John Ashbery: dos poemas

Imagen extraída de www.elcultural.com

Rag de la ecolalia

1

No está cerrada la puerta del garaje. Tu
«tentadora fragancia» ruge sobre mí
como una palabra.
¿Qué palabra?
Bueno, no iba a decir eso,
hoy no. Demasiado tarde.
Para hoy, demasiado tarde.

Podemos coger el tren de vuelta mañana.
Tenemos tiempo de coger el último.

Todavía estaba en lo alto el sol en el cielo.

*

The garaje door is unlocked. Your
“tantalizing fragance” roars over me
like a word.
What word? Well I wasn’t going to utter that,
not today. It’s too late.
For today, it’s late.

We can take the train back tomorrow.
There’s still time to catch the last one.

The sun was still high in the heavens-


3

Cuando el niño de pan de jengibre
hizo su difícil recado
se derretía el suelo,
se sentían los tubos en el suelo,
como un buen susto
ya no hay más,
como si incluso tú lo supieras
viniendo en tu automóvil, el sol,
queso fundido sobre el whiskey:
no estornudes todavía.

*

When the gingerbread boy
did his morose errand
it was melting on the ground,
felt tubing on the floor,
like a good scare
isn’t around anymore,
like even you knew it
coming on in your car, the sun,
melted cheese over whiskey down:
Don’t sneeze yet.


(John Ashbery, Secretos chinos, Visor, 2006. Traducción de Dámaso López).

domingo, 15 de julio de 2018

Gus Van Sant: el cineasta de las mil caras


Exposición Gus Van Sant, La Casa Encendida, Madrid (Hasta el 26 de septiembre).

Con motivo de la exposición sobre el cineasta estadounidense que se celebra en La Casa Encendida de Madrid, también se pudieron ver algunas de sus películas en el cine Doré de la Filmoteca Española, a la vez que se estrena en las salas de cine su última película Don’t Worry, He won’t Get Far on Foot. La exposición Gus Van Sant, sin ser muy ambiciosa, recoge una gran muestra de sus fotografías polaroids (unas 400), pinturas, collages, storyboards o montajes de algunas de sus películas, así como cortometrajes.

Destacan los homenajes a artistas y escritores que le han influenciado de una manera notable, como William S. Burroughs, Bruce Weber, Ken Kesey o la Beat Generation. De manera que la exposición intenta sumergirse en el mundo de Van Sant, más que ofrecer una retrospectiva de su filmografía. También pueden verse algunos cortometrajes, como A Thanksgiving Prayer, con William S. Burroughs dando gracias por las calamidades de su país, Estados Unidos, como la masacre de bisontes o las matanzas a negros por parte de la policía, además de un montaje de algunas de sus películas, como Psicosis. Parte de la exposición se centra en una de sus preocupaciones, la temática homesexual (muy presente en sus primeros films) o el Colectivo LGTB. También se aprecia una intención crítica e irónica junto a cierta nostalgia a lo largo de su larga carrera.

Gus Van Sant (1952) es un cineasta atípico y enormemente heterogéneo. Desde sus comienzos en el cine underground (Mala noche, Drugstore Cowboy), su carrera ha ido alternando películas “tradicionales” con Oscar incluido (El indomable Will Hunting, Milk) con “huecos” para experimentar con las narrativas cinematográficas (Gerry, Elephant, Last Days, Paranoid Park) e incluso hasta ha realizado un remake plano por plano de Psicosis, de Alfred Hitchock y recientemente, es uno de los directores de la miniserie When We Rise, sobre el activismo LGTB. Además, ha realizado numerosos videoclips para artistas como Elliot Smith, Red Hot Chili Peppers o David Bowie.

Al menos para mí, lo más fascinante es su cine experimental, ese que invita continuamente a la reflexión, a cuestionarnos qué es narrar y cómo se está narrando lo que estamos viendo. Van Sant discute las reglas del arte cinematográfico y propone miradas que aúnan historia y abstracción. En este sentido, hay un raro equilibrio en sus películas, caso de Gerry (donde los actores Matt Damon y Kasey Affleck son asimismo coautores del film), Elephant o Last Days.




Por cierto, hace unos días, tuve la oportunidad de ver de nuevo Gerry en la Filmoteca madrileña, y hubo cerca de veinte personas que se salieron de la sala durante el visionado de la película. Esto es un indicativo de que la propuesta de Van Sant sigue siendo radical e inversa al 95% de la narrativas que se proponen en la actualidad. El cine de Van Sant busca lentitud narrativa, largos planos secuencias y una aparente inexistente trama que invitan a la reflexión y a apreciar momentos casi imperceptibles en la mayoría de películas. De hecho, este título tiene no pocas conexiones con el absurdo, lo que lo aleja de los contenidos inteligibles y planos y lo sitúa hacia una poética de la sugerencia. Porque la mirada de Gus Van Sant es única y esto es algo que no se puede decir de muchos artistas.

La exposición está producida por la Cinémathèque Française, el Museo Nazionale del Cinema (Turín), el Musée de l’Elysée (Lausanne) y la Cinémathèque suisse. Más información aquí.



lunes, 2 de julio de 2018

Byung-Chul Han: La sociedad de la transparencia


La época de Facebook y Photoshop hace del «rostro humano» una faz que se disuelve por entero en su valor de exposición. La faz (face) es el rostro expuesto sin «aura en la mirada». Es la forma de mercancíadel «rostro humano». La fazcomo superficie es más transparente que aquel rostro o cara que, para Emmanuel Lévinas, constituye un lugar señalado en el que irrumpe la trascendencia del otro. La transparencia es una figura contrapuesta a la trascendencia.

*

Las cosas se revisten de un valor solamente cuando son vistas. La coacción de la exposición, que lo entrega todo a la visibilidad, hace desaparecer por completo el auracomo «aparición de una lejanía».

*

El contenido temporal del «ha sido así» es para Barthes la esencia de la fotografía. La foto da testimonio de lo que ha sido. Por eso, la tristezaes su temple fundamental. Según Barthes, la fecha es parte de la foto porque «obliga a sopesar la vida, la muerte, la inexorable extinción de las generaciones».

*

En la sociedad expuesta, cada sujeto es su propio objeto de publicidad. Todo se mide en su valor de exposición. La sociedad expuesta es una sociedad pornográfica. Todo está vuelto hacia fuera, descubierto, despojado, desvestido y expuesto. El exceso de exposición hace de todo una mercancía, que «está entregado, desnudo, sin secreto, a la devoración inmediata».


(Byung-Chul Han, La sociedad de la transparencia, Herder, 2013).


miércoles, 13 de junio de 2018

Chantal Maillard: dos poemas

Imagen extraída de www.cincuentopia.com

La verdad no       ¡el aire!

para abrir            a
     g
                          u
                          j 
                          e
                          r
                          o
                          s


por los que introducir
la cabeza             y mirar

hacia otro lado.


*


El mí es aquello que se pliega
y también es el pliegue y el plegar.

Fuera del mí ¿quién anda?
¿Quién me despierta sin voz?

Fuera de mí
la lengua retrocede.


(Chantal Maillard, La herida en la lengua, Tusquets, 2015).

viernes, 8 de junio de 2018

Byung-Chul Han: Big Data y Facebook


El Big Data es un instrumento psicopolítico muy eficiente que permite adquirir un conocimiento integral de la dinámica inherente a la sociedad de la comunicación. Se trata de un conocimiento de dominación que permite intervenir en la psique y condicionarla a un nivel prerreflexivo.

*

El Big Data anuncia el fin de la persona y de la voluntad libre.

*

El neoliberalismo convierte al ciudadano en consumidor. La libertad del ciudadano cede ante la pasividad del consumidor.

*

El me gusta es el amén digital. Cuando hacemos clic en el botón de me gusta nos sometemos a un entramado de dominación. El smartphone no es solo un eficiente aparato de vigilancia, sino también un confesionario móvil. Facebook es la iglesia, la sinagoga global (literalmente, la congregación) de lo digital.

(Byung-Chul Han, Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder, Herder, 2014).

domingo, 20 de mayo de 2018

Black Mirror 4x03: el cocodrilo agazapado o la teoría del iceberg




Black Mirror: Crocodile (4x03, dirigido por John Hillcoat, 2017).

El tercer episodio de la cuarta temporada de Black Mirror llama la atención por varias razones; por un lado, se trata de una historia de indudable tono negro o thriller, por cuanto tiene de tensión acumulada sobre la resolución del conflicto. Por otro lado, es un episodio que podría cumplir los requisitos de la teoría del iceberg narrativo, más propia de los relatos de autores como Hemingway, aquella idea de escribir un relato o historia donde la parte omitida es más importante que lo que se narra, que sería la parte superficial; por ello, lo importante deber estar solo sugerido. Es decir, lo que se cuenta, no es de lo que se quiere hablar realmente; dicho de otra manera, la historia A oculta lo que ocurre en la historia B, que es la que importa realmente.

El episodio comienza con un accidente. (A partir de aquí, hay spoilers durante todo el artículo). Un hombre joven y su novia atropellan accidentalmente a un ciclista en una carretera solitaria, rodeados de montañas. Hay mucha nieve y hace frío, y nadie los ha visto (ya desde el comienzo, el entorno y la creación de ambientes -en Islandia- dejan una huella importante para el desarrollo de la historia). Ante una discusión en la que el hombre aboga por ocultar el cuerpo y la mujer por llamar a la policía y contarles lo que ha sucedido, deciden finlamente, no sin nerviosismo y desazón, tirar el cuerpo del ciclista a un lago. Fundido a negro.

Hay una elipsis y vemos que han transcurrido 15 años. (Lo que ocurre a partir de esa elipsis de quince años, es la clave de la historia; es decir, de la historia B, aquello que importa pero que apenas queda sugerido). Ahora Mia, que así se llama la mujer joven del comienzo, es una arquitecta de prestigio, que concede conferencias que la gente paga por ver. Vive en una casa de diseño en una zona fría y gélida, similar al entorno del accidente transcurrido quince años atrás. Sin embargo, no hay ni rastro de aquel percance. Vive junto a su marido y su hijo y, aunque observamos que tiene un trato frío con ellos, parece conforme con el tipo de vida que lleva.

La arquitecta viaja a una ciudad para dar una conferencia. Una vez ha finalizado, descansa en su habitación de hotel. Al rato, llaman a la puerta. Vemos a su expareja, el hombre que atropelló al ciclista en aquel fatal accidente quince años atrás. Ella se muestra irónica con él y hasta se ríe de su aspecto desaliñado, que contrasta con el atuendo caro de ella. Lo primero que percibimos es que ambos tienen estilos de vida muy diferentes. (De hecho, ella ha cambiado mucho físicamente, él no tanto). Por el diálogo, nos damos cuenta de que ella es una madre de familia (algo que ya sabíamos por la escena anterior, solo que ahora ella lo verbaliza) que disfruta de una situación más que acomodada y él está solo y se encuentra lejos de disfrutar de la misma situación social. Esto es importante, porque lo que ocurre a continuación es el comienzo de esa espiral llena de fatalidad de la que la arquitecta no sabe salir y que tiene relación con esa elipsis, es decir, con lo que no sabemos porque no se ha narrado (historia B). El hombre le dice que la conciencia le persigue y se siente arrepentido de haber escondido el cuerpo del joven ciclista hace quince años; por ello, ha decidido contactar con la madre del chico para intentar exculparse. Incluso, ha dejado de beber, algo que le hace gracia a la arquitecta. (Este detalle no es anecdótico, teniendo en cuenta que cuando atropellaron al ciclista venían de una fiesta nocturna y habían consumido alcohol y drogas, de manera que el hecho de haber dejado el alcohol implica un cambio de conciencia, un enfrentarse a la realidad de una manera más directa, sin evadir responsabilidades). Sin embargo, ella, que sí bebe, como deja claro, mientras coge una cerveza de la nevera (¿tal vez porque ha logrado desembarazarse de aquello que pasó?) no está de acuerdo con esa decisión, ya que le afectaría también a ella y no pretende arriesgarse a perder lo que tiene, esa posición acomodada: reconocimiento profesional, casa de diseño, coche de alta gama, marido, hijo. Discuten, forcejean. Finalmente, en una escena un tanto extraña, Mia lo mata allí mismo, en la habitación de hotel.




Hagamos una pausa. ¿No parece exagerado que una mujer, por cierto, bastante delgada y menuda, pueda matar a un hombre de mediana estatura, más bien robusto? ¿No parece demasiado que ella lo mate y no intente disuadirlo de la decisión que ha tomado? La escena, que parece torpe (pero tal vez es incómoda más que torpe, como lo es la vida muchas veces), es el principio de lo que se va a desencadenar. Tal vez, su decisión rápida y clínica sea la de mantener su estatus a toda costa, algo que contrasta con la escena del accidente del ciclista, pues ella se mostraba nerviosa y decidida a confesar. La arquitecta no parpadea en su decisión atroz. A partir de ese momento, el acceso al inframundo, secundado por Hades ya no tiene fin. Como Eurídice cuando, luego de haber sido resucitada por los dioses, intenta volver a la superficie terrestre junto a su amado Orfeo. Todo está perdido de antemano, y de lo que se trata es de acompañar a la protagonista para comprobar cómo acaba perdiéndolo todo por desesperación, por su reacción fría y sin embargo, poco calculadora. Por el afán de mantenerse en una posición de poder a pesar de la conciencia. Una vez se ha deshecho del cuerpo en una escena que recuerda al inframundo, por la oscuridad, los ruidos de ultratumba y los gases que emiten las turbinas de la fábrica donde lleva al muerto (insisto, ¿no es improbable que una mujer delgada y menuda, de unos 50 kilos, pueda cargar con un cuerpo de un hombre de 1,80 y unos 75-80 kilos?), la arquitecta vuelve a su casa. Saluda a su marido y a su hijo y queda con ellos en volver a verse por la tarde para ir a la función del colegio del niño. Se sienta en el sofá con una copa de vino. Se siente aturdida, tal vez nerviosa. Más que arrepentida, se la ve preocupada por si ha dejado algún cabo suelto. Pero lo que ella no sabe, es que el destino está marcado de antemano. Como le ocurrió a Eurídice (y a Orfeo).

Paralelamente a la acción de la protagonista, se va narrando otra historia aparentemente secundaria, la de una mujer que trabaja para una aseguradora que investiga un accidente que tuvo lugar a la vez y en la misma calle donde Mia se hospedaba cuando asesinó a su expareja en la habitación de hotel. ¿Será el azar, la fatalidad o el destino? El caso es que en la sociedad en la que viven (ya sabemos que en cada episodio de Black Mirror hay un avance tecnológico que sirve para cuestionar la moral y la ética humanas, y por tanto la misma sociedad), los policías e investigadores disponen de un dispositivo parecido a un monitor de tv que permite visualizar los recuerdos de una persona si se conecta a una persona. La investigadora de seguros trabaja con ese aparato para poder avanzar en su pesquisa, reconstruyendo los hechos que sucedieron en el momento del accidente, ya que en esas visualizaciones es posible ver cosas que para los sujetos que recuerdan pasan desapercibidas, pero para la investigadora puede llegar a ser una pista importante. De manera que la investigadora acaba dando con Mia y la visita directamente a su casa, pues un transeúnte la vio mirando por la ventana desde su habitación de hotel cuando esta oyó el ruido del accidente que tuvo lugar justo debajo, en la calle, recién acababa de matar a su expareja. Cuando Mia decide, a regañadientes, ponerse el dispositivo para recordar lo que ocurrió, no puede evitar que algunas imágenes del asesinato que ella misma perpetró en el mismo momento en que se producía un accidente en la calle, sean visualizados por la investigadora. Como en Caché, del genial Michael Haneke, el subconsciente acaba revelando la verdad incómoda, que uno quiere olvidar. El asesinato sale a la luz, y la arquitecta, que ya parece más entrenada, saca a la investigadora de su coche cuando esta intentaba irse, y la arrastra hasta un galpón y la ata a una silla; allí la interroga con el monitor que proyecta los recuerdos y comprueba que la investigadora le había comentado a su pareja que iría a la casa de la arquitecta para seguir con su pesquisa, de manera que Mia acaba matándola sin piedad allí mismo. No quiere que nadie se entrometa en lo que ocurrió dentro de su habitación de hotel, y por ello, acude a la casa de la joven investigadora para asesinar a su pareja y a su hijo. No pueden quedar cabos sueltos. Tal vez por ello, es tan violento el camino que ha elegido, porque solo la violencia puede resolver su destino (o al menos, eso cree). Así que decide ir a la casa de la investigadora que acaba de asesinar, para hacer lo propio con su pareja, que sabía cuál era la investigación, y por tanto, acabaría sabiendo que su mujer había visitado a la arquitecta. Una vez allí, mata a su pareja y al bebé que se encontraba en la cuna. 

El final del episodio nos muestra a la arquitecta, cansada, apoyada en su marido viendo la función colegial de su hijo. La escena es incómoda a la vez que patética, porque cualquiera pensará que cómo puede ver impertérrita a su hijo mientras unos minutos antes ha asesinado a varias personas inocentes, entre ellas, un bebé. El choque de emociones y la extrañeza recuerdan inevitablemente a Michael Haneke, a películas como Código desconocido o Caché. La frialdad de un rostro impertérrito que parece eludir todo atisbo de emoción, a pesar del acto tremendamente psicópata que acaba de realizar y seguir con su vida como si nada. ¿No hay personas así? ¿No hay políticos y empresarios que son capaces de tomar decisiones tremendamente violentas y hacer como si nada e incluso negar los hechos sin mover un músculo de la cara delante de las cámaras?

En ese momento, la policía entra en la sala y el episodio, acaba ahí. Lo que ha ocurrido es que cuando la policía entra en la casa de la investigadora de accidentes, encuentra los dos cuerpos (padre y bebé), pero también hay un hámster, que ha visto cómo la arquitecta entró en la casa para perpetrar su múltiple asesinato. Y teniendo en cuenta que el dispositivo de recuerdos de los policías permite visualizar lo que un ser vivo ha visto en el pasado, entendemos que el hámster, irónicamente, es el testigo ocular para que la policía descubra a la incipiente asesina múltiple. La frialdad con la que está narrada la última escena es similar a la que late en todo el episodio, siendo uno de los leit motifs de la historia, ya vaticinado por la imagen del lago y las montañas del comienzo.

Se ha hablado de la influencia de Patricia Highsmith y de la novela negra nórdica pero yo creo que las huellas de Haneke son más determinantes, más profundas (y por tanto, más veladas) y ello supone una pista para comprender el alcance de la historia, lo que se sugiere más allá de los asesinatos: narrar las miserias y perversidades de la burguesía o las clases altas que mantienen sus posiciones de poder a través de la violencia. De alguna manera, la historia B tematiza esa retrato de la violencia, que viene del inevitable peso del pasado, que parece filtrarse a través del subconsciente. 

Tanto el tono como la ambientación (muy logrados por John Hillcoat, director de entre otras, The Road) ayudan a conformar una narración que avanza hacia delante, sin mirarse atrás, como le ocurre a Orfeo cuando intenta recuperar a Eurídice. Solo que en esta ocasión, Mia, la protagonista, es a la vez su propio Orfeo y su propia Eurídice, es su víctima y verdugo, ya que el destino, que está agazapado como un cocodrilo (¿de ahí el título del episodio?), ya está marcado de antemano.