
Esta noche he visto en La 2 (¿dónde si no?) un documental sobre el artista plástico Jaume Plensa, al que no conocía, y me ha parecido no solo revelador, sino un hombre honesto y de una humanidad inusitada. El documental se ha basado más en obras recientes donde se mezclan las artes plásticas, el lenguaje y la biología, como “Dream”, esa gran cabeza alargada de 20 metros de altura de una niña de 9 años clavada en el campo en la ciudad de St. Helens, cerca de Liverpool, y me ha sorprendido gratamente la reacción de la gente que fue a la inauguración, y cuando digo gente, me refiero a tres generaciones distintas, abuelos, padres y nietos; y todos resultaron muy emocionados y agradecidos con el artista... Es decir, el arte contemporáneo, que muchas veces es calificado como conceptual e incomprendido, aquí parece haber completado el acto de comunicación, pues ha llegado a emocionar y a conectar con el pueblo... También me han gustado mucho “Twins”, las esculturas de alabastro de dos personas pensantes, creadas con letras de 8 abecedarios distintos (griego, hindi, latín, etc), porque según Plensa, las culturas distintas unen y no separan, sirven de comunicación más que de incomprensión. Por cierto, en ambas piezas, la posibilidad del espectador de interactuar con ellas es trascendental. Me parecen esculturas tremendamente poéticas.
