domingo, 24 de mayo de 2026

Un quinta portuguesa o el pasado es un territorio por explorar

Crítica de 'Una quinta portuguesa': "Sería injusto que una película tan  honesta tuviera que cargar con el sambenito de pequeña" 

La película Una quinta portuguesa, dirigida por Avelina Prat (2025), me ha sorprendido debido a sus reminiscencias literarias y a la propuesta no tan explorada en las narrativas cinematográficas sobre juegos especulares.

Por un lado, no puedo evitar pensar en filmes como Lisbon Story, dirigida por el gran Wim Wenders o Dans la ville blanche, dirigida por otro gran director europeo, Alain Tanner. En ambos casos se producen extrañamiento y tensiones de identidad entre los personajes en una Lisboa poética y fantasmal.

Si pensamos en referencias literarias que tematizan el extrañamiento y los juegos especulares, que hay unas cuentas, me vienen a la cabeza dos escritores portugueses muy reconocidos: Fernando Pessoa y Jose Saramago. También es inevitable pensar en autores hispanoamericanos como Jorge Luis Borges o Juan Carlos Onetti. Y cómo no citar el Requiem portugués de Antonio Tabucchi (lleva al cine precisamente por Alain Tanner). Pero tal vez el autor que más he tenido en mente es Paul Auster, autor de novelas como Trilogía de Nueva York, La música del azar o El libro de las ilusiones, donde el azar, los giros inesperados o las dudas de identidad se convierten en motor de las tramas.

En todo caso, lo que más me ha gustado de Una quinta portuguesa es el planteamiento: un hombre de mediana edad casado, es abandonado por su mujer, extranjera, sin previo aviso. Ese planteamiento es también un punto de fuga idóneo para crear una deriva, un camino por explorar que tiende hacia lo poético, lo especulativo y lo fantástico. Una quinta portuguesa es una película sugerente y a veces incómoda, lo que se agradece en estos tiempos de cine simple y conformista.

(Una quinta portuguesa, dirigida por Avelina Prat. España y Portugal, 2025).


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