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lunes, 3 de julio de 2023

Realidad y Metaverso según Neal Stephenson


El sur de California parece a punto de estrangularse a sí mismo. No hay carreteras suficientes para tanta gente. BellaRuta, Inc. no para de construir más y más. Tienen que derribar barrios enteros, pero todos estos edificios de los setenta y los ochenta están para eso, para derribarlos, ¿verdad?


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Es por eso que Hiro tiene una casa grande y hermosa en el Metaverso pero tiene que compartir un 6x9 en la Realidad. La perspicacia en la compra de terrenos no siempre es aplicable a otros universos.


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Las personas son piezas de software llamadas avatares. Son los cuerpos audiovisuales que usa la gente para comunicarse en el Metaverso.


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Así que Hiro no está ahí. Está en un universo generado informáticamente, que el ordenador dibuja sobre el visor y le lanza a través de los auriculares. En la jerga de los entendidos, ese lugar imaginario se denomina Metaverso.


(Snow Crash, de Neal Stephenson. 1992. Ed. Gigamesh.Traducción de Juanma Barranquero).

jueves, 17 de marzo de 2022

Observer -System Redux-: dentro de la pesadilla


 

Observer -System Redux-


Hay videojuegos que aprovechan su poder visual y su capacidad inmersiva para atraer a determinados jugadores; otros, experimentan con su narrativa, proponen vericuetos poco o nada transitados, a sabiendas de que no llegarán a todos los públicos, pero aportan una dosis de innovación que muchos obvian. Algo de todo esto tiene Observer System Redux, un título que combina la aventura narrativa con ambientación ciberpunk y tintes de thriller psicológico. 


Desarrollado por el estudio polaco Boober Team (The Medium, Layers of Fear), Observer System Redux (que es una versión remasterizada del juego que salió en 2017) me ha sorprendido, gracias a sus escenas oníricas y una ambientación ciberpunk muy peculiar, donde destaca la estética retrofuturista, que recuerda un poco al artista sueco Simon Stålenhag, con sus televisores de tubo, monitores analógicos y mobiliario antiguo en un mundo distópico violento y decadente, donde existe la capacidad de hackear la mente de las personas. 


La historia se ambienta en el año 2084, en Cracovia (Polonia). Tomamos el control de Daniel Lazarski (encarnado por Rutger Hauer, actor del famoso replicante de Blade Runner), un observer; es decir, un policía que puede acceder a las mentes de las víctimas para buscar pruebas en los casos que investiga. Tras una extraña llamada de su hijo, debemos acudir a un bloque de apartamentos para intentar dilucidar qué ha ocurrido. Tanto la jugabilidad como la trama se basan en la investigación y búsqueda de pistas y a partir de ahí, tendremos que recorrer y explorar los pasillos y apartamentos de un edificio laberíntico a la vez que sórdido, interrogar a los inquilinos, así como acceder a la mente de las víctimas con las que nos vamos encontrando. También podremos escanear lugares u objetos, e incluso en algunas situaciones nos tendremos que esconder de un extraño enemigo. 


La jugabilidad es algo escasa, pero se suple con la exploración y el interés por saber qué está ocurriendo, junto a una ambientación y diseño artístico muy cuidados. Hay espacios cerrados, repletos de pantallas analógicas, como si fueran miles de ojos observándonos (o controlándonos, como el “panóptico” de Foucault); pasillos laberínticos, con cables por doquier, como si el edificio tuviera vida y se encontrara destripado y nosotros estuviéramos en sus entrañas. Aunque lo más fascinante es la fuerza visual que emana de sus escenas oníricas, donde uno no sabe muy bien qué está ocurriendo. Hay escenas que parecen salidas de un viaje de ácido o un cadáver exquisito al más puro estilo surrealista. 





Resulta también sugerente cómo se dibuja una sociedad capitalista cada vez más polarizada, formada por una jerarquía social donde los contrastes son muy notorios. La mayoría de personas “llanas” viven frustradas o se conectan a la realidad virtual para sobrellevar mejor sus míseras vidas, mientras hay miedo de salir a la calle o a sufrir la nanofagia (enfermedad producida por los implantes defectuosos). 


Según Bruce Sterling, uno de los padres del ciberpunk literario, algunos temas centrales de este subgénero de la ciencia ficción son “el problema de la invasión del cuerpo con miembros protésicos, circuitos implantados, cirugía plástica o alteración genética”, algo que evidentemente afecta a la mente y al propio cuerpo, y esto es uno de los motivos centrales de Observer. El juego del estudio polaco desarrolla eficientemente cómo la neuroquímica o la inteligencia artificial reconfiguran la naturaleza humana, lo que provoca una constante sensación de soledad y paranoia a lo largo de todo el juego, que intensifica todavía más la inmersión en su historia. Como en Una mirada a la oscuridad, la estupenda película dirigida por Richard Linklater basada en la novela de Philip K. Dick, la realidad esconde distintas variantes y los propios protagonistas dudan hasta de ellos mismos. A veces, parece que Dan pierde la noción de la realidad, pues se mezclan recuerdos y experiencias de sus víctimas con los suyos propios y el resultado es una acumulación de escenas turbulentas a la vez que oníricas (que pueden recordar a David Cronenberg, Vincenzo Natali o Terry Gilliam), con tal fuerza e intensidad, que a veces hay que parar el juego.


Por otra parte, creo que se podría haber tirado del hilo de algunas de las microhistorias que se apuntan en las conversaciones de los vecinos a los que interroga Dan, pues apenas podemos saber más de las vidas de esos personajes y apuntan suficiente atractivo como para saber más (aunque esto habría obligado a extender mucho más la historia). Se intuye, más que se muestra, una sociedad violenta manejada por las megacorporaciones. En este sentido, Observer comparte con algunas novelas o películas míticas del género una visión de la sociedad violenta y controladora que somete o aliena a sus personajes (Blade Runner, Akira, Neuromante, Cyberpunk 2077…). En todo caso, hay un mundo devastado por el propio sistema, una especie de Saturno devorando a sus hijos.


El universo de Observer es oscuro, delirante y claustrofóbico. Esto, que puede hacer recular a muchos, a mí, en cambio, me parece un acierto, porque logra transmitir su atmósfera pesadillesca y aumenta la inmersión en su mundo tan especial.


(Observer System Redux. Xbox One, Xbox Series X/S; PS4, PS5; Nitendo Switch; PC y Mac).

sábado, 12 de diciembre de 2020

Días extraños, una película ciberpunk: recuerdos, tecnología y racismo



Días extraños, película de culto de ambientación ciberpunk estrenada en 1995 y dirigida por Kathry Bigelow, refleja cómo la tecnología puede llegar a suplir ciertas carencias o necesidades. En una ciudad distópica de Los Ángeles de finales del siglo XX hiperviolenta y caótica. Lenny Nero, el protagonista, es un expolicía que ahora trafica vendiendo videos que contienen experiencias virtuales, de manera que las personas pueden vivir sensaciones y situaciones que no han tenido a través de recuerdos o vivencias de otras personas. Sin embargo, él mismo es adicto a esa realidad virtual, ya que sigue colgado de su expareja y no deja de ver videos del pasado junto a ella. En ese contexto, se ve inmerso en una trama un tanto paranoica que le llevará a cuestionarse a sí mismo.

Son varios los aspectos que llaman la atención en la actualidad y que, sin duda, han influenciado a otras películas y videojuegos: una historia profunda que incorpora distintos matices, un ritmo intrépido, grandes dosis de acción implementadas con la incursión de la cámara en primera persona o el punto de vista subjetivo de las grabaciones digitales (similar a las neurodanzas de Cyberpunk 2077), además de una sociedad hiperviolenta a punto de estallar en una guerra.

Días extraños contiene también un tema secundario que bien podría ser el gran tema del filme, de no ser por el peso de la trama del propio Nero. En esa sociedad fragmentada, la policía ha asesinado a sangre fría y sin justificación, al famoso rapero Jericho, quien promulga, cual Malcom X, la igualdad y el fin de la opresión de la comunidad negra. Este dato va cobrando cada vez más importancia a lo largo de la historia, hasta cruzarse con la propia trama de Nero, a quien llega una cinta con la grabación del asesinato de Jericho. Él, que intenta resolver su propio laberinto y recuperar a su amor perdido, tiene que decidir entre usar esa cinta para su propio objetivo, pero perdiendo la oportunidad de que el resto de la sociedad conozca la verdad sobre la muerte de Jericho, o sacrificar su búsqueda en beneficio de un fin más político y social. De manera que la película, que comienza (y acaba) inmersa en una historia íntima, va ampliando sus capas y alcanza una lectura más política, que además está muy de actualidad 25 años después.

En el siguiente fragmento se aprecia la importancia de los recuerdos, de los momentos vividos y la dificultad para aceptar que ya no podemos volver a ellos.

(Días extraños -Strange Days-, dirigida por Kathryn Bigelow, EEUU, 1995).