martes, 8 de octubre de 2019

Electric Dreams o cómo el consumo nos somete


Electric Dreams: Autofac o cómo el consumo nos somete

¿Puede una empresa de reparto seguir produciendo y mantener el ritmo para que sus productos lleguen a clientes que no los han solicitado con tal de que no se detenga la cadena de producción? ¿Podríamos llegar a ese nivel de consumismo capitalista exacerbado? ¿Puede seguir adelante el Mundo a pesar de no haber prácticamente habitantes? ¿Pueden los androides ocupar el lugar de los humanos para que el Consumismo no pare nunca?

El episodio Autofac (Autofab en español) de la serie Electric Dreams intenta contestar estas preguntas, o más bien plantear esta situación. La serie antológica (episodios independientes y autoconclusivos) Electric Dreams está basada en distintos relatos del escritor Philip K. Dick, uno de los autores más relevantes de la ciencia ficción, conocido por obras como ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Ubik, El hombre en el castillo e infinitud de relatos, que han propiciado adaptaciones cinematográficas, como Blade Runner, Desafío total, Paycheck, Minority Report, además de series como El hombre en el castillo y Electric Dreams.

En un mundo postapocalíptico (después de una guerra nuclear), un grupo de habitantes intentan rebelarse contra la autofab que produce sin pausa y distribuye artículos que los humanos no han solicitado. El problema es que esa producción masiva está limitando los recursos naturales. Pero el intento de llegar a las entrañas de la autofab conllevará alguna sorpresa, pues en Philip K. Dick es común que sus protagonistas quieran salir de la pesadilla en la que viven. Aunque el planteamiento recuerda al relato original, el desarrollo y el desenlace distan de ser fieles a lo propuesto por el escritor estadounidense. Aun así, se mantiene la tensión entre los humanos y los androides, y la amenaza que supone un mundo hipertecnologizado.

Llama la atención cómo el equipo creativo ha adaptado el relato para ser más coherente con la actualidad, manteniendo la esencia dickiana que cuestiona los límites éticos y morales de lo que debe o no debe hacer el ser humano y la inminente (r)evolución de las máquinas, así como la degradación de los recursos naturales, aunque cambiando algunas partes del cuento original. Entre esas diferencias, se encuentran los drones que sustituyen al camión de reparto del relato (que nos recuerdan inevitablemente al gigante Amazon), pero que resulta más creíble en la actualidad, o el uso de ordenadores portátiles en vez bolígrafo y papel para escribir informes, además del hecho de que la protagonista sea una mujer, todo ello para contextualizar mejor la historia distópica. Tras el visionado del episodio podemos sacar distintas conclusiones, si bien la más directa y actual es la reflexión sobre cómo el consumismo nos ha sido inoculado de tal manera que no podemos desprendernos de él. El sistema tiene sus propios mecanismos de autodefensa para poder asegurar su supervivencia, y en este caso la perpetuidad de la producción es la excusa para someter a los ciudadanos a seguir comprando aunque no lo necesiten. 

La influencia de Philip K. Dick es enorme si analizamos el panorama actual de series, películas e incluso videojuegos de ciencia ficción. Una de las series más brillantes de la actualidad, Black Mirror, bebe del autor de Ubik, lo mismo que la película Her o el videojuego Detroit Become Human. En el mundo de Dick es común que los seres humanos se vean perdidos en una sociedad hostil donde además se cuestionan su naturaleza. Algo que ocurre en su novela más famosa, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? y su versión cinematográfica Blade Runner, pero también en muchos de sus relatos. Por ello, este episodio evidencia algunas de las claves de la poética dickiana traída al siglo XXI, que nos previene de lo que nos puede llegar a suceder (o tal vez ya nos está sucediendo).


(AutofacElectric Dreams 1x02, 2017. Amazon Prime).

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