viernes, 12 de noviembre de 2010

Jaume Plensa



Esta noche he visto en La 2 (¿dónde si no?) un documental sobre el artista plástico Jaume Plensa, al que no conocía, y me ha parecido no solo revelador, sino un hombre honesto y de una humanidad inusitada. El documental se ha basado más en obras recientes donde se mezclan las artes plásticas, el lenguaje y la biología, como “Dream”, esa gran cabeza alargada de 20 metros de altura de una niña de 9 años clavada en el campo en la ciudad de St. Helens, cerca de Liverpool, y me ha sorprendido gratamente la reacción de la gente que fue a la inauguración, y cuando digo gente, me refiero a tres generaciones distintas, abuelos, padres y nietos; y todos resultaron muy emocionados y agradecidos con el artista... Es decir, el arte contemporáneo, que muchas veces es calificado como conceptual e incomprendido, aquí parece haber completado el acto de comunicación, pues ha llegado a emocionar y a conectar con el pueblo... También me han gustado mucho “Twins”, las esculturas de alabastro de dos personas pensantes, creadas con letras de 8 abecedarios distintos (griego, hindi, latín, etc), porque según Plensa, las culturas distintas unen y no separan, sirven de comunicación más que de incomprensión. Por cierto, en ambas piezas, la posibilidad del espectador de interactuar con ellas es trascendental. Me parecen esculturas tremendamente poéticas.









martes, 9 de noviembre de 2010

Houellebecq y sus ciclotimias


Hoy he leído una entrevista en El País a Michel Houellebecq (aquí) y me he quedado perplejo cuando ha reconocido que apenas conoce literatura española. Excepto Pérez Reverte y Vázquez Montalbán.

He de decir que soy un lector de Houellebecq, de toda su obra; considero Las partículas elementales y sobre todo La posibilidad de una isla dos novelas indispensables de la literatura de los últimos años. Sé que es un escritor provocador y contradictorio, que se ha metido en varios líos porque tiene una lengua larga y viperina. “Como muchos franceses, conozco a Borges y la cosa se queda más o menos ahí”, afirma el francés. Si esto es cierto, Houellebecq se jacta de no haber leído a Onetti, Rulfo, Cortázar, García Márquez, etc, lo que me parece difícil de creer. Puedo entender que a un francés de mediados de siglo XX no le preocupara no haber leído a Martín Santos o Ignacio Aldecoa, incluso a Miguel Delibes, pero dudo mucho que un escritor francés actual no conozca a Roberto Bolaño, Enrique Vila-Matas, Ricardo Piglia, Fogwill o Sergio Pitol (incluso me atrevería a citar a otros escritores más jóvenes como Ray Loriga, Manuel Vilas o Fernández Mallo). Porque conozco algo el mercado francés y estos escritores están no solo traducidos y perfectamente publicados en Francia, sino muy bien considerados tanto por la crítica especializada (Le Magazine Littéraire, Le Matricule des Anges, Les Inrockuptibles) como por el público. De hecho, varias veces he leído artículos sobre el interés del mercado francés en la literatura hispánica actual, cada vez más presente en su prensa cultural. Si uno se dirige al FNAC de cualquier ciudad francesa observará que hay una sección dedicada a la literatura española e hispanoamericana contemporáneas. O sea, que el señor Houellebecq se ha tirado un farol. O a lo mejor no. Pero entonces, ¿por qué el autor de Plataforma esgrime una serie de justificaciones banales acerca de los prejuicios de una cultura imperialista que mira de reojo –o incluso no mira- a sus coetáneos más sometidos? ¿No podría tratarse de otra de sus despiadadas y a veces absurdas provocaciones? En algún momento de la entrevista, habla de ciclotimias (“Estado mental caracterizado por alternativas de exaltación”, según el María Moliner y “psicosis maníaco-depresiva”, según el DRAE). ¿Será una boutade? ¿O es que Houellebecq menosprecia la cultura hispánica? “Para escribir hace falta tener altibajos, momentos de sobreestimación de uno”, arguye el autor de Extensión del campo de batalla. ¿No se tratará, en cambio, de otro escritor bourgeois que se cree el ombligo del mundo? ¿Podrá ser cierto que el señor Houellebecq no conozca más que la cultura institucional y dominante ("soy de cultura francesa, un poco más anglosajón, como todos, aunque conozco más literatura alemana y rusa que el autor promedio francés)" y sea un incompetente en literaturas periféricas y emergentes? Yo, a pesar de sus declaraciones contumaces y chauvinistas, y de su cultura imperialista, seguiré leyéndolo a través de sus novelas, porque me parece un escritor necesario, contradictorio, irreverente (como Borges, ese escritor que sí conoce "como muchos franceses"). Por cierto, Michel Houellebecq acaba de publicar la novela La Carte et le Territoire. En cuanto tenga tiempo, acudiré a la librería a por ella sin dudarlo.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Notas de Jim Jarmusch I

Mi estética es minimalista. Hago películas sobre las pequeñas cosas que ocurren entre los seres humanos.

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En la mayoría de las películas, si un chico recibe una llamada de teléfono de su novia que le dice “ven a verme”, el siguiente plano que se insertará en la sala de montaje será el del chico llegando a la puerta de la casa de la novia. Sin embargo, yo estoy más interesado en lo que le ocurre de camino a casa que en las otras dos secuencias. ¿Qué vio el chico en el tren? ¿Qué comió? A mí me interesa lo que ocurre en el medio.

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En vez de buscar un argumento que quiero contar y luego añadir los detalles, yo acumulo detalles y entonces intento construir un argumento.

(Jim Jarmusch y el sueño de los justos, edición de Breixo Viejo, Ediciones JC, 2001).

jueves, 28 de octubre de 2010

Diario de un fantasma, de Nicolas de Crécy



Diario de un fantasma, de Nicolas de Crécy (Ed. Ponent Mon, 2007).

Dentro del actual panorama del cómic francobelga (ya es una realidad desde hace años que la “La Nouvelle Bande Dessinée” -literalmente, “El Nuevo Cómic o Tebeo”- francobelga vive un momento prolífico y rico en propuestas), hay que decir que están creando nuevas ideas que ayudan a renovar el lenguaje del noveno arte. Es por ello que mucha gente habla de Nouvelle BD (Pascal Rabaté, Joann Sfar, David B, Blutch, Christophe Blain, Nicolas De Crécy, Dupuy & Berberian), y no les falta razón si nos atenemos a la calidad de muchas de sus publicaciones y a la prolijidad de sus mejores autores. Además, muchas de las propuestas de estos autores suponen historias narradas desde varios puntos de vista, cuestionando e investigando las posibilidades expresivas del cómic.

Diario de un fantasma narra en dos partes un atípico diario de viaje en dos países muy distintos. La primera parte transcurre en Nagoya, Japón, la segunda en Recife, Brasil. El protagonista es un extraño ser que bien podría ser un fantasma, pero que ante todo, es una metáfora de la creación, del estilo, de la forma, que necesita observar la realidad para después poder dibujar un cómic; recrear una realidad y darle forma artística. Esto es lo que subyace a las dos historias, pero externamente asistimos a una especie de diario de viaje, descubriendo realidades nuevas para el viajero. Japón como un crisol de modernidad e imagen, Brasil como un magma de pobreza social a la vez que una importante fuente de inspiración artística y espiritual.

Lo más notable es la reflexión sobre la mirada y la imagen que de Crécy logra llevar a cabo, así como todo lo que concierne el proceso creativo del artista de cómic, siempre tamizado con un fino humor que muchas veces se torna crítico con la sociedad (ya sea el mundo moderno y la publicidad o el merchandising del mundo del cómic) y que también sabe ser autocrítico, por lo que al final resulta una lectura heterogénea, divertida y original. Así, como la mayoría de compañeros de generación, Nicolas de Crécy aprovecha una historia un tanto volátil para investigar en las formas, experimentar con el grafismo, en un intento de una nueva manera de contar, sin desligar el importante componente reflexivo y el proceso creador del autor frente a la página en blanco.

El diario, o la forma diarística mezclada con la carneística ofrece mucha libertad, pero lo que aquí parece proponerse de Crécy es analizar la propia creación del cómic a partir de hechos autobiográficos, por lo que al final podríamos afirmar que esta novela gráfica es una obra de autoficción (al más puro estilo literario, desde Witold Gombrowicz hasta Enrique Vila-Matas) que además de contar una historia o varias, enfrenta al personaje principal con lo Otro, asimilando la situación de otredad con el proceso de escritura y de dibujo. Entonces, el cómic pasa a ser el objeto propio del discurso. Hablamos de metalenguaje.

(Reseña publicada originariamente en www.deriva.org).

miércoles, 20 de octubre de 2010

Poemas de mi libro Un hombre en el umbral (Amargord, octubre de 2010)


Cuervos

Todo podría ser como estos cuervos que se ciñen en su vuelo para no caer en este río seco que arrampla la tierra, donde los escombros y la suciedad alientan en sus márgenes la constancia de la muerte.

El transeúnte que mira el río zigzaguear, confunde el brillo del asfalto con la plata del agua. Los peces son ratas doradas por el sol. El salitre y el limo parecen esculturas talladas por el tiempo, vestigios de una incertidumbre que no existe. La destrucción espera paciente mientras los perros ladran a los cuervos.

Alguien dice que el graznido de los cuervos es hostil a la esperanza. Mas la esperanza es amarga en su dulzura y en el relente solo quedan cenizas con sabor a mostaza.

Una música de culebras resuena dentro de tu cabeza. Sientes la deserción en la mirada, la disidencia en la piel de los sarmientos. Casi tocas con tus dedos el sabor de la muerte en la pulsión de la distancia.


Mirada en una botella

Sueñas que Pedro Garfias lucha contra su sombra en un bar de Inglaterra. La sombra le habla en inglés: What are you doing here, my friend? Pedro Garfias se acurruca aún más en la silla de madera y paja y mira más allá del humo que brota del cigarrillo de su sombra. El camarero pasa un trapo por la barra y Pedro Garfias cree ver sus ojos reflejados en una botella de whisky escocés, una botella de vidrio verdoso donde se pueden ver unos ojos pequeñísimos, perdidos entre una maraña de humo y fonemas incomprensibles.

La sombra parece esbozar una ligera sonrisa de payaso, una bocaza roja que intenta disfrazar la muerte tras las montañas. Pedro Garfias mira de nuevo la botella y lo que ve se parece al paisaje verde de un valle, pero lo que no ve, es que detrás de las montañas se esconde un lago de hielo. Por la radio se oye una canción: Emptiness is loneliness, and loneliness is cleanliness, And cleanliness is godliness, and god is empty just like me.

Pedro Garfias deja caer la mano derecha y con la izquierda hace un gesto pidiendo un cigarrillo a su sombra, que ahora le mira con miedo. Alguien observa la escena desde el exterior, a través de la ventana llena de vaho. Pedro Garfias se contempla en la botella verdosa y ve un rostro envejecido por los años y el olvido. Las arrugas son surcos que se salen de la piel y el mentón parece un tronco ardiendo en una hoguera. Lejos, tras las ventanas llenas de frío y lluvia, una sombra corre hacia las montañas.


Poema de piedras

Miras dentro del pozo y lo que ves es un lenguaje de piedras, un esbozo de tiestos vacíos dibujados al final de la tarde. La mirada moldea el vacío para no perderse en su blancura ciega, con palabras de acero pulido en el aire.

Fuera, bajo el sol de agosto, la presencia de los lagartos y el musgo, la virtud de la muerte en sus rostros diurnos. Sientes cómo las palabras se apagan, se convierten en cenizas cuando el fulgor desaparece entre las carreteras perdidas y los rumores de las desembocaduras.

Una voz te dice que yacerás en los pliegues de la luz amoratada y bailarás en el umbral del desierto como una mosca sin alas y volverás a tu isla de tu largo exilio, como un lobo viejo que se pierde entre las garras de la manada.

Un hombre se detiene en el relente y escucha un canto esbozado, un rumor de insectos que rasgan la madera vieja. Al fondo, una ventana abierta, un lienzo dentro de otro lienzo. El hombre recita el comienzo del crepúsculo, escupe unas palabras que se deshacen en el aire como copos de nieve.

*Poemas pertenecientes a Un hombre en el umbral, Amargord, 2010.

sábado, 16 de octubre de 2010

Presentación de la Colección Fragmentaria (Ed. Amargord)


El lunes 25 de octubre, participaré en la presentación de la Colección Fragmentaria de la editorial Amargord, junto a los poetas Benito del Pliego, Yulino Dávila, Dolan Mor y el responsable de la colección, Luis Luna, con mi libro Un hombre en el umbral.

Lunes 25 de octubre. 20,00h
Ateneo de Madrid. Sala de Conferencias.
C/ Prado 21, Madrid.



jueves, 7 de octubre de 2010

Notas de Andrei Tarkovski I

En su desarrollo futuro, el cine –eso es lo que opino- no solo se apartará de la literatura, sino también de las demás artes, siendo así cada vez más independiente.

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El elemento fundamental en el cine, el que le da forma y lo determina desde la más insignificante toma, es la observación.

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La imagen cinematográfica es, pues, en esencia, la observación de hechos de la vida, situados en el tiempo, organizados según las formas de la propia vida y según las leyes del tiempo de ésta. El observador presupone una elección.

(Andrei Tarkovski, Esculpir en el tiempo, Ed. Rialp, 1991).