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martes, 14 de febrero de 2023

Pacifiction: un poema



“Ahí están, todos juntos, con luces en la cara. Con flashes en la oscuridad. Luces intermitentes. Ya no tienen referencias” (Pacifiction).

Ahí están, en mitad de la nada, todos juntos, con luces en la cara, con flashes en la oscuridad. Donde la piel es transparente y las luces intermitentes. Ya no tienen referencias. El presente es un futuro dirigido. Todo es una ilusión. No sabemos lo que comemos, no sabemos lo que deseamos. Una isla, rodeada de un mar de fuego. Como una culebra agazapada en la oscuridad, como un alacrán esperando su momento debajo de una piedra. Sudando emociones de cristal. La piel se humedece, los ojos son ladrillos amontonados. En esa ignorancia, que es también una manera de descenso a los infiernos, se encuentra la piedra de la locura. Por eso hay noches en las que me adentro por las sombras, me escondo tras los bucles de sonido, los loops inundando las piscinas. Los hígados y las venas se hinchan de ilusiones. Yo los miro a los ojos, y lo único que veo son cáscaras vacías. Están cansados y no lo saben. Desde hace más de cien años, tal vez doscientos. Cuerpos marchitados, lujosamente disecados. Los perros hacen sus estragos. Una vez fuisteis niños, les digo. Les espeto que alguna vez el cielo era un trozo de luz arrancado en sus manos. Pero no me creen, no entienden nada. Se devoran, como anguilas desesperadas. El tiempo no se detiene, se estira, se prostituye. Los cuerpos se giran, bailan, gravitan. Las palabras son gestos mudos. Las luces se difuminan. Todo es un teatro, donde no vemos quién dirige la obra. Guardar la compostura es una manera de morir hacia dentro.

(Poema basado en la película Pacifiction, dirigida por Albert Serra. 2022).

miércoles, 25 de octubre de 2017

El cuento de la criada

Imagen extraída de www.elpajaroburlon.com

El cuento de la criada (The Handmaid's Tale) 

Las narraciones distópicas no dejan de ser un recurso para hablar del presente, para analizar de una manera lateral el sistema en el que vivimos y prevenirnos de los peligros de un posible futuro inminente: desde Nosotros, de Yevgueni Zamiatin hasta La carretera, de Cormac McCarthy, pasando por Un mundo feliz, de Aldous Huxley; 1984, de George Orwell; Fahrenheit 451, de Ray Bradbury o ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K. Dick. Normalmente, las distopías tienen en común la exposición de unos hechos que indagan en un futuro indeseable para el ser humano y muestran sdecadencia, a la vez que exponen un modelo social regido por una ideología totalitaria como presagio de un futuro cercano, oscuro, infernal y por lo tanto, posible.  

El cuento de la criadaserie estrenada recientemente en HBO España, basada en la novela homónima de Margaret Atwood publicada en 1985, no va a ser menos, y no disimula su pretensión de mostrar una mirada irónica y aterradora del género humano, que sigue perpetuando el horror, así como el sometimiento de los individuos y en especial de las mujeres. A pesar de algunos cambios con respecto a la novela de Atwood, la serie consigue mantener el ambiente enrarecido y el tono confesional del narrador en primera persona de la novela, que no es otra que Defred, una joven sometida por la familia del comandante Fred Waterford. Las doncellas o criadas toman el nombre del patriarca de la casa y son formadas para servirles, aunque su función es darles un hijo que sus esposas, estériles, son incapaces de hacer. Viven en La República de Gilead (antiguo EEUU), un país totalitario y puritano, basado en normas y leyes estrictas que impone la dictadura. Con reminiscencias bíblicas, Gilead es una sociedad fuertemente jerarquizada, organizada por castasdonde las mujeres son violadas y tratadas como pura mercancía. 

Defred tiene un pasado, y parte del interés de la serie es ver, por medio de flashbacks, que tenía una vida normal e incluso era medianamente feliz; sin embargo, de la noche a la mañana, su vida cobró un giro que nunca habría imaginado. Ante ese cambio tan drástico, su único objetivo es sobrevivir al infierno que vive. Y a pesar de ese infierno, tiene razones para ello.

Uno de los aciertos de la serie es la ambivalencia entre extrañamiento y cercanía junto a la elegante fotografía, que en los interiores de la casa donde trabaja Defred recuerda inevitablemente a la pintura holandesa barroca, donde la luz se cuela en pequeñas dosis en las habitaciones en penumbra. También es un acierto la innegable brutalidad de muchas escenas, narradas con serenidad, reflejo de los límites a los que puede llegar el ser humano en circunstanciaextremas, pero también, como ejemplo de que el horror puede instalarse con normalidad y ser generalizado. 

El cuento de la criada es una de las series del año por varias razones. Por un lado, porque mantiene el tono de tensión y profundidad de los personajes de las mejores novelas distópicas. Además, la actuación de Elisabeth Moss, conocida sobre todo por su papel de Peggy en Mad Men resulta natural. Moss es capaz de reflejar lo que siente solo con gestos y miradas y nosotros sabemos en todo momento lo que piensa. Esto es importante, si entendemos que en esa sociedad totalitaria es necesario guardar silencio y el miedo a ser condenado está presente en cada paseo, en cada discurso que realice Defred, la criada y protagonista.   

¿Qué sentido tienenovelas como Fahrenheit 451 donde está prohibido leer? ¿No puede parecer exagerado? En El cuento de la criada, ¿no resulta excesivo pensar en una sociedad que rapta a mujeres fértiles para someterlas y violarlas para que las clases dominantes puedan tener descendencia? En ambos casos, podemos encontrar ejemplos reales, en países concretos y en momentos históricos concretos. Además, en los países denominados desarrollados, estas historias sirven a modo de espejo para plantearnos hasta qué punto vivimos en una sociedad que avanza hacia delante con contradicciones y paradojas dentro de un discurso democrático y liberal donde se siguen violando los derechos humanos. Por eso las distopías. Porque suponen un espejo roto al que nadie quiere mirar, porque en el fondo, esa imagen que muchos tienen de la civilización es menos oscura de lo que refleja esta serie. Es el horror, ese horror conradiano que pudimos apreciar en El corazón de las tinieblas (y en su versión cinematográfica, Apocalypse Now) que corrobora que el hombre es un lobo para el hombre, que la sociedad está podrida desde sus más íntimas entrañas.  

lunes, 11 de septiembre de 2017

Fleabag: un puñetazo de humor


Mujer joven, treintañera, soltera. Vive en Londres y se busca a sí misma. Básicamente, esta es la idea sobre la que transita esta miniserie de seis capítulos. Eso sí, gracias al humor, la ironía, la fluidez de la narración, los diálogos mordaces y a veces absurdos, e incluso, la actuación de la protagonista (Phoebe Waller-Bridgeque también es la directora de la serie) con sus miradas expresivas y provocadoras, Fleabag se convierte en una serie brillante. 

Unas veces descarada y hasta un poco punkotras, se muestra tiernaCasi siempre, con una dosis de humor negro, e incluso, con momentos dramáticos, siempre invita a la reflexión sobre quiénes somos, qué queremos en la vida, qué problemas tenemos en nuestro día a día. Porque de eso habla Fleabag, más allá del sexo, el trabajo o la familia de una mujer treintañera occidental: de la frustración, de los recuerdos, de cómo relacionarnos con las personas que nos importan (pareja, hermanos, padres, padrastros, amigos) y de cómo muchas veces no somos capaces de aceptarnos. 

(Fleabag, dirigida por Phoebe Waller-Bridge, Reino Unido, 2016. De momento solo hay una temporada con 6 capítulos de media hora aproximadamente cada uno, aunque ya han anunciado que en 2018 habrá una segunda temporada. Puede verse en España en Amazon Prime). 



lunes, 13 de febrero de 2017

The Affair: la narración múltiple



Cuatro personajes. Una historia. Cuatro narradores.

Narrar una historia puede hacerse de distintas maneras, pero ¿cómo narrar una historia con fragmentos de distintos puntos de vista

Una historia contada desde distintos puntos de vista no es una sola historia, sino un conglomerado de maneras de sentir y vivir cada historia. La realidad es poliédrica  y no hay una sola manera de contarla.

Cuando uno narra, miente. Se miente. 

La narración múltiple no es otra cosa que la suma de subjetividades. ¿Dónde está la verdad?

Uno puede pensar que su vida tiene un sentido, como si hubiera un guión escrito que ya conociera. Pero entonces, el extrañamiento, la insatisfacción, el miedo, se mezclan y crean un embrollo que acaba por apoderarse de esas vidas. Como si el destino marcado por los dioses viniera a decirnos que por mucho que nos esforcemos, siempre nos vamos a equivocar, y además, nos sentiremos culpables, porque somos frágiles, porque no sabemos hacerlo mejor. De eso, entre otras cosas, habla The Affair. Y de qué es narrar. 

(The Affair, 3 temporadas. Creada por Sarah Treem y Hagai Levi, Showtime).