miércoles, 1 de mayo de 2019

Nuestro día llegará, de Romain Gavras: un mundo sin esperanza


Norte de Francia, una zona industrial venida a menos. 

Rémy, un joven marginado y con poca autoestima, emprende una aventura absurda con Patrick, un psiquiatra no menos peculiar. Poco a poco nos daremos cuenta de que ambos tienen algo en común: son pelirrojos y viven en una sociedad hostil que los trata con rechazo, simplemente por ser diferentes. Entonces ocurre algo, y ambos emprenden un viaje disparatado, que a la vez es un viaje interior y una metáfora de su rabia y su desesperación.

La historia, que tiene ramalazos surrealistas y absurdos, es un viaje hacia ninguna parte al que se someten los personajes. Como unos Don Quijote y Sancho actuales, la curiosa pareja camina por las carreteras y autopistas francesas buscando quimeras, luchando contra gigantes. Ambos están hastiados de la vida, de la sociedad racista y alienadora y emprenden un road rip destinado al fracaso, que, sin embargo, deja en evidencia cómo se sienten y por qué actúan de esa manera. Puede que el combate esté perdido de antemano, pero ellos luchan y no se rendirán fácilmente.

Entre ambos surge también tensión, pues Rémy tiene ciertos complejos, es un hombre sin atributos y por ello, Patrick, encarnado por Vincent Cassel, añade ese gramo de locura que empuja a Rémy a tout casser, a romper con todo e ir delante sin pensar demasiado en las consecuencias (hay escenas de violencia que nos recuerdan inevitablemente a Michael Haneke) pero que además les lleva a hacerlo de manera poco convencional, alejándose casa vez más de aquellos ideales que persiguen (Irlanda, la tierra de los pelirrojos que Rémy ansía conocer porque cree que allí será libre), porque la espiral en la que se ven envueltos no les deja alternativa. Y no hay vuelta atrás.

Aunque la película es arriesgada y desigual, sobresalen tanto el apartado visual como el musical, que integran a los personajes en su frustración, en sus deseos, en su emociones, de manera que la fotografía y la fuerza de algunas escenas son notables y destilan poesía y garra.

Al final, hay un mundo sin esperanza, porque ese mundo no es el suyo, ambos son extranjeros y extraños en su propio entorno. Pero más allá de la historia, que se precipita hacia un final cantado (en el relente, resuenan ecos de Perros de paja, dirigida por Sam Peckinpah, o El último refugio, dirigida por Raoul Walsh), nos invita a pensarnos. Como en toda distopía, podemos reflexionar, sobre qué tipo de sociedad tenemos y queremos. Porque detrás de la vertiginosa historia, está Francia y la Europa wasp racista, que rechaza al “otro” por el hecho de ser diferente.

Película rara, provocadora, incómoda, poética, violenta. 

Como curiosidad, cabe destacar que Romain Gavras da continuidad al mundo de los pelirrojos que inició en su videoclip “Born Free” de M.I.A. y continuó en el reciente “Gosh” de Jamie XX.


(Notre jour viendra, dirigida por Romain Gavras, Francia, 2010).

lunes, 15 de abril de 2019

Billie Eilish: "Bad Guy"


(Billie Eilish, "Bad Guy", When We All Fall Asleep, Where Do We Go?, 2019).



lunes, 8 de abril de 2019

María Victoria Atencia: "Dejadme"

www.diariosur.es
DEJADME

Dejadme como cuando nací desnuda y sola,
vacía de palabras, sólo aire en el pecho,
y en mis venas corrían los cursos de un arroyo.
Que vuelvan a su origen los gestos usuales
y que al abrir mis ojos sólo penetre en ellos
un punto de luz pura.
Que por la enredadera de las horas se pierdan
mi memoria y mi nombre. Que el tacto de las rosas
me abandone en la tarde, y en la humedad del alba
retorne nuevamente al olor de las juncias.

Dejad que sin zapatos siga andando y regrese
de muy lejos al pecho caliente de mi madre.

(María Victoria Atencia, Marta & Maríaen Antología poética, Castalia).

lunes, 1 de abril de 2019

Primera persona, de Margarita García Robayo


Primera persona, de Margarita García Robayo (Editorial Tránsito, 2019).

Siempre ha existido la literatura híbrida, las propuestas que funden géneros y los confunden. También ha existido siempre la literatura íntima y confesional mezclada con la ficción. Más o menos desde ahí escribe la autora Margarita García Robayo (Colombia, 1980) y la propuesta es sugerente. Primera persona es un compendio de crónicas, ensayos, relatos y forma diarística, que fueron publicados en diferentes revistas y son agrupados aquí con un sentido un tanto heterogéneo, pero con una integridad que los une desde lo narrativo y lo autobiográfico (sin entrar a valorar las diferentes etiquetas narratológicas: autoficción, narraciones autobiográficas, biografía ficcionalizada).

El título engloba la idea de escribirdesde la experiencia personal, y por ello acoge desde textos que se leen como puros relatos, casos de “Aullidos sordos en el bosque” o “Residencia” -uno de los más potentes-, hasta otros que se acercan a la crónica o al diario, caso de “Leche”, donde la narradora relata sus dudas y preocupaciones ante el hecho de ser madre y la importancia de la lactancia.

Ya en el comienzo García Robayo irrumpe con un lenguaje confesional que alberga momentos paradógicos, con algunas frases fascinantes: “Yo soy mi padre pero soy mujer. Mi padre es mi hijo: un bebé hermoso al que amamanto por el pene”. También hay cabida para reflexiones que suponen una declaración de intenciones: “Yo no quiero escritoras más visibles, quiero escritoras y escritores más osados, más salvajes, más periféricos, porque son estos los que me han dado siempre la perspectiva que más me interesa”. En “El mar”, la voz narrativa se reafirma desde su miedo y rechazo por el mar, y se enfrenta a los prejuicios de los demás: “¿Una caribeña que odia el mar?”, le espeta su doctor. “Historia general de tu vida” es un relato sugestivo y a veces alucinado, cuya narradora en segunda persona se estira hacia un desdoblamiento que genera extrañamiento, pero a la vez supone un diálogo consigo misma, al estilo de Un hombre que duerme, de Georges Perec. En “Mi debilidad. Apuntes desordenados sobre la condición femenina”, asistimos a una exposición de hechos y preocupaciones que cuestionan el patriarcado y las situaciones de las mujeres que se enfrentan de alguna manera a este tipo de poder. La mayoría de los textos están escritos desde la sugerencia y plantean interrogantes, provocan, acaso porque hay pocas certezas y no todo tiene explicación. Aunque el tono es sosegado, no podemos dejar escapar que algunas situaciones que se cuentan son desgarradoras. 

¿Qué tienen en común textos como “El mar” o “Leche” a pesar de su evidente desconexión formal? Que hablan de cómo una persona se tiene que enfrentar a la opinión de los demás, a cierto poder social que establece unas pautas que las mujeres tienen que dar como buenas. Porque también hay activismo de la lactancia materna, dogmas desde los discursos institucionalizados. Los códigos sociales y los prejuicios nos intentan configurar como personas y también nos limitan. Varios de estos textos parecen ser una excusa para distanciarse de esas construcciones sociales que intentan deformar al individuo, más concretamente a la mujer. Ya lo decía Witold Gombrowicz: “Las personas se crean unas a otras al imponerse formas, lo que llamamos ‘maneras de ser’”.

El libro contiene frases para subrayar, y alberga numerosos momentos de poesía en su prosa. Hay una frase que podría resumir o visualizar el tema principal: “Nunca aprendí a nadar, pero siempre tuve la sensación de que jamás me ahogaría”, ya que la narradora (entendemos que la autora) siempre encuentra la manera de sobreponerse a las inevitables trabas del destino, a la presión social. Como si al final, ella supiera que solo logra salvarse gracias a su instinto.

A pesar de la heterogeneidad de los textos y de su diversidad temática (la iniciación sexual, la maternidad, la relación con el padre, las relaciones de pareja, la mudanza, el viaje, la soledad, la aceptación, la rebelación), hay una reconstrucción de la mirada, una búsqueda de la identidad. De manera que Primera personaes una manera de enfrentarse al mundo, sobre todo, una forma de estaren el mundo. Así lo sugiere una certera frase de “Mi debilidad”: “La subjetividad es (…) el filtro con que el individuo comprende y construye el mundo”. De ahí el título del libro.

(Reseña publicada originariamente el 13/03/2019 en Culturamas).


jueves, 21 de marzo de 2019

lunes, 11 de marzo de 2019

Francisco Pino: tres poemas

Imagen extraída de www.elpais.com

6 DIAMANTE

Lejanías la voz de mi costumbre
          han hecho ya
                         de mi pulmón
                                        diamante


                    *


7 CRISTAL DE ROCA

Lejanías no hay hitos esos cúmulos
            del pensamiento orgía
                   vibran
                          culminan
                                      grávanse
            tanto cristal de roca
       divina transparencia
                                     sin sorpresa



                    *

2 RELÁMPAGO

            Del rayo esclava
                                    lí
                                    mi
                                    te
zig-zag que alumbra el hombre
              una cintura
                             femenina
                                         ciéganos

(Francisco Pino, Así que, Hiperión).

jueves, 7 de marzo de 2019

Virginie Despentes: Teoría King Kong



Podemos decir que en las Metamorfosis de Ovidio los dioses pasan el tiempo queriendo atrapar a mujeres que no están de acuerdo con lo que ellos quieren conseguir por la fuerza. Es fácil para los que son dioses. Y cuando ellas se quedan embarazadas, encima las mujeres de los dioses se vengan de ellas. La condición femenina, su abecé. Siempre culpables de lo que nos hacen. Criaturas responsables del deseo que suscitan. La violación es un programa político preciso: esqueleto del Capitalismo, es la representación cruda y directa del ejercicio del poder. Designa un dominador y organiza las reglas del juego para que le permita ejercer su poder sin restricción.

*

Sinceramente, los hombres ignoran hasta qué punto el dispositivo de emasculación de las chicas es imparable, hasta qué punto todo está organizado escrupulosamente para garantizar que ellos triunfen sin arriesgar demasiado cuando atacan a las mujeres.

*

Siempre que no lleve su nombre, la agresión pierde su especificidad, puede confundirse con otras agresiones, como que te asalten, dejarse arrestar o que te den una paliza. Esta estrategia de la miopía tiene su utilidad. Porque desde el momento en que se llama violación a una violación, todo el dispositivo de vigilancia de las mujeres se pone en marcha: ¿quieres que esto se sepa? ¿Quieres que todo el mundo te vea como una mujer a la que le ha ocurrido esto?



Virginie Despentes, King Kong Théorie (Traducción del francés de C. H.).