miércoles, 26 de octubre de 2022

Sylvia Plath: La campana de cristal



Así que empecé a pensar que tal vez fuera cierto que casarse y tener niños equivalía a someterse a un lavado de cerebro, y después una iba por ahí ideotizada como una esclava en un estado totalitario privado.


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Finalmente decidí que si era tan difícil encontrar un hombre viril, inteligente y que todavía fuera puro a los veintiún años, yo podía olvidar lo de conservarme pura y casarme con alguien que lo fuera. Entonces, cuando él empezara hacerme la vida imposible, yo también podría hacérsela a él.


*


El problema era que yo detestaba la idea de trabajar para los hombres de cualquier forma que fuera.


(Sylvia Plath, La campana de cristal, 1963. Traducción de María Elena Rius, Edhasa, 2012).

sábado, 15 de octubre de 2022

Presentación de ‘Libro de los icebergs’ de Óscar Curieses


El escritor y poeta Óscar Curieses presenta su último poemario, Libro de los icebergs (Varasek Ediciones). Yo he leído el libro (y he escrito una reseña del mismo que saldrá próximamente en Vallejo & Co) y merece mucho la pena, pues se trata de una propuesta emocionante que tematiza la pérdida y la reconstrucción de la memoria, abordando una escritura lúdica e introspectiva llena de hallazgos.

👉🏼 La presentación tendrá lugar el miércoles 19 de octubre a las 19h en la librería La Central de Callao, en Madrid. El autor estará acompañado por Enrique Winter y Sara Martín. Más información: aquí.


lunes, 10 de octubre de 2022

‘Los diarios de Andy Warhol’: qué hay tras las máscaras

 



Docuserie basada en los diarios de Andy Warhol que narra experiencias de su vida privada, centrándose mayormente en sus relaciones sentimentales. Llama la atención el hecho de que la voz de Warhol está creada por Inteligencia Artificial, para recrear fragmentos de su diario. Por otro lado, la serie profundiza en alguna de sus relaciones personales, además de profesionales, sobre todo en su trabajo junto al artista Jean-Michel Basquiat en los años 80. Asimismo, los episodios conforman un mosaico rico del Nueva York de los años 70 y 80, por lo que supone un testimonio de una época muy especial, llena de cambios sociales y culturales. Pero, con mucha diferencia, lo más impresionante no es su vida, sino su obra. El arte de Warhol es multidisciplinar: realizó cine experimental, pintura, murales, música, tv, publicidad, incluso arte digital, revolucionando el panorama del siglo XX, estableciendo nuevas relaciones entre el arte y los medios y convirtiendo el arte en un producto de consumo masivo. A pesar de ello, y de su enorme fama, Warhol se cuestiona a menudo, se pregunta si tiene sentido lo que hace y cuánto valor hay en sus obras, y también se muestra inseguro en sus relaciones personales. Al final, da la sensación de que estaba muy solo, que su imagen no mostraba lo que había tras las distintas máscaras. La serie no aborda toda su vida, pues se basa en las conversaciones que el artista de Pittsburgh mantuvo con Pat Hackett desde que estuvo a punto de morir en 1968 por un disparo, hasta el final de su vida, en 1987. Por tanto, se echa en falta la época de la Factory, su relación con The Velvet Underground o Nico, así como su fascinante época cinematográfica, pero en todo caso, hay suficiente material como para admirar a este artista singular y comprobar que su legado se mantiene muy activo durante el siglo XXI. 

(Los diarios de Andy Warhol, dirigida por Andrew Rossi y producida por Ryan Murphy. Serie documental, EEUU, 2022. Netflix).



lunes, 19 de septiembre de 2022

La suerte suprema, de Mariano Antolín Rato



La suerte suprema, de Mariano Antolín Rato (Pez de plata, 2022).

 

Mariano Antolín Rato (Gijón, 1943) es un escritor y traductor importante dentro del panorama literario español desde hace varias décadas. Como narrador, es considerado uno de los innovadores de la novela en los años 70, gracias a obras (influenciadas por el nouveau roman o la técnica del cut-up) como Cuando 900 Mil Mach Aprox o De Vulgari Zyklon B manifestante. Además, destaca por ser el primero en traducir en España a Jack Kerouac o William S. Burroughs y entre su nómina interminable de autores traducidos, se encuentran William Faulkner, Scott Fitzgerald, Gertrude Stein, Ezra Pound, Charles Baudelaire o Anne Waldman. Su reconocimiento institucional llegó en 2014 cuando se le concedió el Premio Nacional a la Obra de un Traductor.

 

Antolín Rato ha publicado recientemente la novela Silencio tras el telón del sueño en la editorial ovetense Pez de Plata (Premio de la Crítica de Asturias 2017), y en el presente 2022 La suerte suprema en la misma editorial. Lo primero que podemos decir de esta publicación es que entra por los ojos ya desde la portada, con unas imágenes en tonos rojos y amarillos sobre un fondo negro, donde se mezclan un incendio, un dron con una cámara, un ordenador portátil, la silueta de un hombre algo encorvado acompañado por un perro y un camino. No deja de ser una concentración de lo que nos vamos a encontrar en la novela. 

 

La suerte suprema es una suerte de viaje iniciático subvertido de un casi octogenario, o lo que es lo mismo, una Vollendungsroman o “novela de terminación”, como dice el protagonista y narrador; es decir, una novela sobre la etapa final de vida del protagonista. Rafael Lobo (personaje de otras novelas suyas) es un escritor que sufre una crisis creativa y tras recibir un encargo literario, se ve inmerso en una atípica situación a partir de un gran apagón que lo obliga a vivir una experiencia singular. Lobo está obsesionado con Helwna Troyano, una musa virtual que le hace evadirse de sus problemas, a la vez que supone un obstáculo para cumplir con su encargo literario. El apagón digital le obliga a salir de su retiro espiritual y emprende una peculiar odisea para recuperar a Helwna, pues busca desesperadamente una manera de conectar su ordenador portátil. ¿Es su interés por volver a ver a Helwna Troyano una excusa para procrastinar su encargo literario o simplemente se trata de un octogenario que chochea en el final de sus días?

 

El sesgo paródico y la intertextualidad son evidentes. Sobresale Helwna Troyano, un claro guiño a la Helena troyana de La Ilíada,siendo aquí un personaje virtual, motivo de las preocupaciones del protagonista, que en vez de un héroe homérico, es un anciano que experimenta su odisea la mayor parte del tiempo andando, en coche y hasta bicicleta, para encontrar a su adorada Helena, que ni siquiera es una mujer de carne y hueso. También destaca el nombre de la editorial que ampara al protagonista, Farrar & Faber, con reminiscencias claras a la editorial independiente Faber & Faber que fue vendida al grupo Farrar, Straus and Giroux, que a su vez forma parte de un conglomerado mayor.

 

Además, el protagonista ironiza no pocas veces sobre la propia novela y sobre el lenguaje, dando cabida a las glosas y los correlatos (como ya hiciera Antolín Rato en su primera novela Cuando 900 Mil Mach Aprox). Lobo narra en primera persona del presente, conformando un discurso espontáneo y cercano, propiciando una acción viva, pero se trata también de un juego metadiscursivo; de hecho, aparece repetidamente el mismo título que estamos leyendo, La suerte suprema.

 

La ironía es continua, se cuela casi en cada frase, y la autocomplacencia del narrador se quiebra con toques de atención: “¡Vamos a ver, Lobo! Ya resulta cargante tanta referencia ramplona. Aquí sobran las alusiones vulgarizadas y traídas por los pelos a visiones homéricas con exclusiva permanencia académica”. En otros momentos, el humor paródico nos deja párrafos divertidísimos, como en esta patética confesión en un momento de debilidad del protagonista: “Tendré que buscar una cuerda para imitar, siempre en plan pobretón, a Sergei Esenin o Foster Wallace. O una escopeta y terminar al modo de Kurt Cobain. O más fácil: tirarme desde un piso algo según se dice que hizo José Agustín Goytisolo. Porque ni tengo coche donde meterme e inhalar anhídrido carbónico como Anne Sexton, ni casa donde asfixiarme con el gas del horno copiando a Sylvia Plath”. Las descripciones tampoco tienen desperdicio y abundan las frases para subrayar: “Su paso como hebras turbias y deshilachadas suscita -cosa nada rara en mí- imágenes pareidólicas que desplazan los presentimientos catastróficos de hace muy poco”.

 

También hay otros personajes con enjundia, como Tessa May y Carlos Alamar con sus maniobras subrepticias, además de otros secundarios que, si bien aparecen en escasas páginas, su presencia enriquece con matices una propuesta heterogénea que refleja una sociedad cada vez más caótica y deshumanizada, donde la gente aprovecha cualquier situación que se propicie para arrasar con supermercados o gasolineras, al estilo de The Walkind Dead y otras tantas series y videojuegos que evidencian el interés actual por las historias postapocalípticas. El hombre es un lobo para el hombre. El caos se apodera de la ciudad y en las zonas rurales, espacio de donde parte Rafael en su periplo hacia Madrid, se desencadenan escenas absurdas y surrealistas que resultan más que jugosas (como la casa de la joven punki rodeada de bombas lapa, que recuerda a la saga de videojuegos Fallout, o la pareja de nudistas que parecen extraídas de una pieza teatral de Ionesco o Arrabal).

 

El cambio climático, la adicción al mundo cibernético o la explotación laboral son problemas derivados de la sociedad de control, y aquí surgen como temáticas secundarias que Antolín Rato logra fundir a la vez que le sirven para crear un mundo distópico. A lo largo de la trama, late una visión crítica sobre la sociedad de consumo y el mercantilismo de la literatura frente a la literatura como arte, más allá de verse y manejarse como un producto.

 

A todo esto, la novela tiene varios niveles de lectura, y tal vez el más relevante sea el metaliterario, junto al proceso creativo frente al “apagón”. Rafael está mayor y se siente desmotivado, pues reconoce la aceptación que siempre ha suscitado en los críticos, pero le duele el escaso interés por parte de los lectores y tiene miedo de caer en el olvido. Por ello, intenta demostrarse a sí mismo que puede ofrecer un último aporte, aprovechando esa inesperada oportunidad para esquivar lo que, inevitablemente, es la historia de un fracaso. La suerte suprema rezuma frescura, humor, y se encuentran abundantes ingredientes para paladear. ¡ZAS!


(Reseña publicada originariamente en Culturamas el 17/06/22).

sábado, 10 de septiembre de 2022

Joanne Kyger: “Narciso”



“Mérito

Nunca reconocen el mérito

                    de lo que hago-

Nadie me lo agradece

Hago todo esto

        por la gente

              y nunca reconocen mi mérito

Quiero ser el jefe

Quiero estar al mando

Necesito dinero dinero

Nunca reconocen mi mérito

La gente no me da las gracias

Los odio. Odio esta

       ciudad.

Estoy tan solo. Nunca he

Estado tan solo”.


***


“Credit

I never get any credit

            for what I do-

No one thanks me

I do all these things

            for people

                and I never get any credit

I want to be boss

I want to be in charge

I need money money

I never get any credit

People don’t thank me

I hate them. I hate this

     town.

I am so lonely. I’ve never

    been so lonely”.


(Joanne Kyger, en The Dharma Beats. Varasek Ediciones, 2017. Traducción de Mónica Caldeiro).


lunes, 5 de septiembre de 2022

In My Skin o cómo sobrevivir mintiendo



No es fácil ser una adolescente en un mundo cruel y superficial, cuando una solo quiere brillar y vivir su vida sin sobresaltos. No es fácil vivir con un padre alcohólico y maltratador, además de cuidar a una madre bipolar. Una también necesita cuidarse a sí misma. Una necesita querer a otras personas de su misma edad. Enamorarse. Demostrar a sus profesores que no es una fracasada. Con todo ello, una siente  vergüenza. Dolor. Miedo. Ira. Culpabilidad. Hay que defenderse de esa hostilidad y esa violencia a toda costa, creando un mundo imaginario, inventando una realidad que permita superar su realidad. Mentir para sobrevivir. Con dolor y humor.

(In My Skin. Creada por Kaykeigh Llewellyn. Reino Unido, 2018. 2 temporadas. Ver en Filmin).