miércoles, 4 de agosto de 2010

Burroughs & Kerouac: la literatura beat no ha muerto




Y los hipopótamos se cocieron en sus tanques, de William S. Burroughs y Jack Kerouac (Anagrama, 2010, Traducción de Fernando González Corugedo).
Se sabía que había por ahí un libro escrito por William S. Burroughs y Jack Kerouac (la propia mitología beat se había encargado de alimentar la expectación), pero no se tenía la certeza de que se fuera a publicar, de manera que la leyenda sobre el germen de la Beat Generation llega por fin a los lectores. Escrita en el año 1944 bajo los pseudónimos de William Lee y John Kerouac, esta novela, basada en el asesinato que perpetró Lucien Carr a su amigo David Kammerer, permanecía guardada en un baúl durante más de 60 años. Carr, además de amigo de Burroughs, Kerouac y Ginsberg, era un joven poeta de 17 años que se sentía acosado por su amigo Kammerer, que casi lo doblaba en edad, hasta que un día decidió deshacerse de él. Burroughs y Kerouac vieron un filón en esta historia para escribir su primera novela, pero, por respeto a Carr, decidieron no publicarla hasta después de su muerte. (El epílogo firmado por el editor y albacea de Burroughs, James W. Grauerholz, es realmente jugoso y aporta clarificadores datos sobre las distintas vicisitudes en que se vio envuelto el manuscrito, así como reconstruye los hechos en torno al asesinato de David Kammerer por parte de Lucien Carr).
Seguramente, el mayor atractivo de Y los hipopótamos se cocieron en sus tanques es la tentación de descubrir cómo se fraguaban los estilos y las miradas de los autores de El almuerzo desnudo y En el camino. Burroughs tenía por entonces 30 años y Kerouac 22 y no parecían tener todavía muy claras las cosas, aunque ya se perfilan sus mundos literarios.
Gracias al narrador bicéfalo, Dennison/Burroughs y Ryko/Kerouac, podemos apreciar rasgos que suponen la base literaria de ambos escritores, desde la mirada crítica y desengañada del sueño americano, descrito por Dennison/Burroughs hasta la pasión por el viaje y la incorruptible soledad existencial de Ryko/Kerouac. La ambivalencia en los capítulos se resuelve de manera natural y hasta se lee de manera fluida, si bien, no está a la altura de sus grandes novelas. Aún así, brillan algunas descripciones sagaces y asoman -tal vez con un desarrollo incipiente y poco maduro, pero ya visible- algunas cuestiones persistentes en la literatura beat como la búsqueda de sentido, la nostalgia por la inocencia, el rechazo a los valores establecidos o el consumo de drogas y alcohol como expresión de libertad. Todo ello en un Nueva York ensombrecido por la II Guerra Mundial y el desarrollo del capitalismo.
En mi opinión, se trata básicamente de un ejercicio literario a la vez que un divertimento. Me viene a la cabeza Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce la novela escrita entre A. G. Porta y Roberto Bolaño (que también es una suerte de novela policial mezclada con otros subgéneros y en la que resuenan ciertas influencias beat), donde, a pesar de la mezcla y la inmadurez, se adivinan construcciones y miradas que más tarde desarrollarían ambos autores en sus respectivas carreras literarias. En todo caso, una cosa está clara: éste es el germen de la Beat Generation.


Kerouac en la carretera. Sobre el rollo mecanografiado original y la generación beat, Howard Cunnell, Penny Vlagopoulos, George Mouratidis y Joshua Kupetz (Anagrama, 2010)
Y por si fuera poco, hace tan solo unos meses, también en Anagrama se publicaba Kerouac en la carretera. Sobre el rollo mecanografiado original y la generación beat, un interesante libro sobre Kerouac y sus procesos de escritura, más concretamente sobre las distintas versiones de On The Road y sus “mutaciones discursivas”, desde Visiones de Cody (aprovecho para reclamar que esta novela descatalogada sea reeditada) hasta la versión mutilada y “arreglada” que sería publicada finalmente y que todos conocemos, con el título de En el camino, mostrando la complejidad de la composición de la escritura de Kerouac, así como las trabas del mundo editorial en pos del tirón comercial.
Ningún buen escritor escribe sin corregir (lo cierto es que cuando leí la primera vez En el camino me pareció una novela muy bien escrita, y por ello nunca me creí ese rollo del rollo manuscrito y que si Kerouac escribía improvisando). Por ejemplo, poca gente sabe que entre el primer manuscrito de On The Road y la versión publicada por Viking Press de 1957 hay una separación de casi 10 años. ¿Es entonces, Kerouac, un autor que improvisaba? La pregunta, que dedico a muchos críticos de estos últimos años, es evidentemente retórica. Muchas veces lo que podría parecer crítica literaria no es más que sociología literaria –a veces incluso, publicidad literaria- y se soslayan cuestiones fundamentales para entender un texto o un autor, seguramente debido a la ineficacia del crítico o simplemente porque este no conoce bien los textos, algo que en mi opinión, siempre hemos sufrido en España con autores como Jack Kerouac. Este libro, viene al menos a suplir una carencia importante sobre un escritor devorado por su imagen y muchas veces infravalorado, acercando algunas cuestiones vitales para comprender no solo su manera de escribir, sino también su intento de ubicarse en el mundo y buscar una “mirada” personal y única en la literatura.
Son cuatro ensayos, y seguramente sobresale el primero, el más largo y a la vez completo, firmado por Howard Cunnell, “Jack Kerouac y la redacción de En la carretera”, que ahonda en la importancia del complejo proceso de escritura de Kerouac y las innumerables versiones que sufrió la novela, así como muestra sus adversidades ante el inflexible y raras veces arriesgado mundo editorial (máxime en una época de gran conservadurismo). Los otros tres ensayos a la vez que complementan el primero, amplían la lectura de la obra de Kerouac, ofreciendo itinerarios críticos, desde la experimentación del lenguaje hasta la búsqueda de lo auténtico y la influencia de Neal Cassady pasando por la búsqueda de la identidad (sobre esta problemática, tenemos precisamente publicado hace poco tiempo en España una de las últimas novelas de Kerouac, Satori en París, donde podemos comprobar cómo al final, este es el su gran tema literario). El libro, finaliza con un apéndice impagable, una bibliografía crítica titulada “Lecturas recomendadas” sobre nuestro autor, eso sí, en inglés, y con las escasas traducciones al español. Para cualquier lector de Kerouac este libro es muy recomendable.
(Reseña publicada en www.deriva.org).

viernes, 30 de julio de 2010

Serge Gainsbourg. Vida de un héroe. -Entre el cómic y el cine-


La película Serge Gainsbourg. Vida de un héroe, está dirigida por el gran autor de cómics francés Joann Sfar. Lo cierto, es que sin ser muy fan de Gainsbourg, siempre me han gustado sus canciones más conocidas (“Je t’aime moi non plus”, “Comic Strip”, “Bonnie & Clyde”, “69 année érotique”,…), y lo mismo me ocurre con Joann Sfar, por lo que finalmente me animé a ver el filme. Dudé un poco porque tengo ciertos prejuicios hacia los biopics, pero pensé que si Sfar llevaba al cine una interpretación sobre Gainsbourg la cosa no saldría mal parada. Y así ha sido. Reza en los créditos de la película: “Un cuento de Joann Sfar”. Creo que eso lo dice todo. Se trata de una película gratamente influenciada por el espacio del cómic, tanto en la puesta en escena como en la libertad narrativa y hasta formal. Más allá de la figura del genial cantante y provocador francés, brilla la mirada del autor de cómics tan importantes para el noveno arte como Sócrates el semi-perro (en colaboración con otro grande de la Bande Dessinée, Christophe Blain) o El gato del rabino (del que ha realizado una adaptación cinematográfica). La película se me antoja a ratos larga (sobre todo hacia el final donde creo que el ritmo decae un poco), pero en todo caso, me parece una experiencia saludable donde se pueden apreciar influencias del lenguaje del cómic en el cine sin pasar por las aparatosas e insulsas adaptaciones de la mayoría de superproducciones.

jueves, 10 de junio de 2010

Witold Gombrowicz en la literatura argentina

Llevo tiempo sin publicar nada. He tenido una lesión en la clavícula y me cuesta escribir, así que me he tomado un descanso. De momento, añado un enlace de un ensayo que he publicado en Espéculo, Revista de Estudios Literarios de la UCM, titulado “Witold Gombrowicz: un polaco en la literatura argentina”.

http://www.ucm.es/info/especulo/numero44/witoldgo.html

lunes, 24 de mayo de 2010

Gasolina, de Gregory Corso


Gasolina, de Gregory Corso (Huacanamo, 2010. Edición bilingüe. Traducción de Roger Wolfe).
Interesante libro de la editorial Huacanamo, que nos acerca un título importante, no solo de la Generación Beat, sino de la poesía norteamericana de la segunda mitad del siglo XX. Publicado originariamente en 1958, Gasolina es considerado un libro mítico del poeta neoyorkino Gregory Corso. La edición, eficientemente traducida por Roger Wolfe, cuenta con un prólogo firmado por Allen Ginsberg y, -sorpresa-, contiene además el primer libro de Corso, La vestal de la calle Brattle, publicado originariamente en 1955. Doble ración de un poeta poco conocido (publicado) en España.
Para los conocedores de la obra de Ginsberg –sobre todo Aullido-, la lectura de Gasolina puede resultar cercana, tanto en el fraseo heredero del bebop –Charlie Parker y Miles Davis-, como en ciertas visiones alucinadas y críticas de una sociedad occidental alienante y salvaje, si bien la poesía de Corso busca más unas imágenes a través de una realidad algo hosca e inaccesible, ofreciendo una mirada desheredada del sujeto poético. Algunos poemas, como “Impresiones mejicanas" o “Tres”, contienen la concesión y la capacidad de sugerencia propia de los haikus; otros, constituyen miradas sucias y nostálgicas a modo de postales que muestran la realidad resquebrajada o la soledad (“En las paredes de un cuarto de alquiler”, “El último gánster”). Asimismo abundan poemas un tanto herméticos, más deudores de la poesía simbolista de Rimbaud o Mallarmé (“Uccello”, “No disparéis al jabalí”, ); y todavía encontraremos poemas con tendencia a construir realidades más alucinadas (“Visión de Rótterdam”, “En Cambridge, en los túneles de hueso”). Llama la atención el hermoso poema “Réquiem por Bird Parker, músico”, en homenaje a uno de los padres del bebop, que realmente pone la piel de gallina.
Aunque algunos críticos han afirmado que Gasolina es un libro más maduro y La vestal de la calle Brattle es más irregular –y es cierto-, creo que ambos libros pueden leerse bien de manera lineal y casi hasta alterar la lectura de los poemas sin importar demasiado el título al que pertenecen. El lenguaje toma su protagonismo y Corso parece ser consciente de ello para horadar la realidad. “Su Paraíso es la Poesía”, señala Ginsberg. Pero si hay Paraíso, también hay Infierno. Afirma Gamoneda en su libro El cuerpo de los símbolos que “la memoria es conciencia de ir hacia la muerte” y Corso parece corroborarlo. La escritura de muchos poemas se configura en torno a la conciencia de pérdida, del paso del tiempo. En esto, también Corso tiene cierta relación con la poesía de Kerouac. Intensidad de la vida, memoria, objeto memorable.
Finalizo con un poema perteneciente a Gasolina, pero antes, una hermosa y convincente frase de Ginsberg: “Abran este libro como abrirían una caja de juguetes locos, tomen en las manos un refinamiento de belleza sacada de una atmósfera destructiva”.
*
Tres
1
El cantor callejero ha enfermado
y se acurruca en el portal, con el corazón en la mano.

Una tonada menos entre el bullicio de la noche.

sábado, 22 de mayo de 2010

Matt Groening y The xx




Hace unos días hablé del festival All Tomorrow's Parties, y da la casualidad de que hoy EL PAÍS dedicaba una noticia al festival, comisariado por Matt Groening. Añado aquí el enlace porque creo que es interesante: Springfield, ciudad del rock.

Por cierto, mientras leía el artículo, estaba escuchando al grupo The xx, y de repente, Matt Groening habla de ellos. En fin, casualidades de la vida... así que, cuelgo también un video de "esos chavalitos" que publicaron uno de los discos más frescos y elegantes de 2009. La canción es "Crystalised".

lunes, 17 de mayo de 2010

Búscate la vida (Get a Life)

Hoy es lunes y los lunes suelen ser tediosos y difíciles (como los tiempos que vivimos). Tal vez por eso me acuerdo de una serie de cuando yo era un adolescente (principios de los 90) que me ponía realmente de buen humor: Búscate la vida (Get a Life). El protagonista es Chris Peterson, (interpretado por Chris Elliott), un repartidor de periódicos treintañero que aspira a ser Jefe de Repartidor de Periódicos y vive con sus padres (unos padres hartos de su hijo y que siempre están en bata -como si estuvieran en un eterno sábado o vivieran asumiendo que están atrapados en un interminable día de la marmota-). Basta con oír la voz (doblada) de Chris, o recordar los guiones disparatados, mezcla de serie B y surrealismo doméstico, o las veces que muere su protagonista, para reírme a carcajadas. Llevo años intentando encontrar esta serie, espero que algún día la reediten. De momento, cuelgo un fragmento y la fantástica cabecera de la serie. La seguiré echando de menos.


Cabecera de Búscate la vida (con la canción "Stand" de REM):



En este episodio, Chris decide emanciparse de sus padres...

lunes, 10 de mayo de 2010

All Tomorrow's Parties Festival

All Tomorrow’s Parties es un festival independiente de post-rock, vanguardia, hip hop underground y rock en general, que se realiza en Reino Unido y EEUU, en diferentes épocas del año, como alternativa a los grandes festivales para masas. Entre otras peculiaridades (que son muchas), está la de los comisarios, normalmente músicos o artistas que invitan a otros músicos a tocar en el festival. Entre los comisarios ha habido de todo: Belle and Sebastian, Thurston Moore o Matt Groening.

He tenido la oportunidad de ver un documental en La Casa Encendida de Madrid sobre este festival y he alucinado bastante, tanto por el nivel de músicos que suelen deleitar a los asistentes, como por el original cariz que toman los acontecimientos, muy diferente –por lo que se ve- de la mayoría de los festivales de rock en espacios cercados y repletos de gente. Algunos de los músicos que salen en la película y que por tanto, han participado en el festival son: The Gossip, Sonic Youth, Mogwai, Portishead, Seasick Steve, Daniel Johnston, Iggy & The Stooges, Patti Smith, GZA, Two Gallants, Animal Collective, The Yeah Yeah Yeahs, Dirty Three, Grinderman, Grizzly Bear y muchos más.

Como aperitivo, os dejo un par de vídeos: el primero, un tráiler del documental; y el segundo, una actuación del gran Seasick Steve.



Trailer del film All Tomorrow's Parties




Seasick Steve en el All Tomorrow's Parties

Añado también un enlace de la web del festival: http://www.atpfestival.com. Entre los comisarios de este año, encontramos a Jim Jarmusch (ATP en New York). Aparte de ser uno de los grandes realizadores de cine de las últimas décadas, es también uno de los más brillantes “seleccionadores” de bandas sonoras: desde el hip hop hipnótico de RZA y compañía en Ghost Dog, hasta el rock indio de Neil Young en Dead Man, pasando por el blues-rock-jazz-chatarra de Tom Waits y John Lurie en Down By Low o el jazz etíope en Broken Flowers. Seguro que los grupos a los que invite no decepcionan (Sonic Youth, Raekwon, Iggy & The Stooges, Tortoise, y un gran etcétera) y habrá más de una sorpresa. ¡Ya me gustaría estar allí!