PJ Jarvey y Björk, dos de las mujeres
más creativas del pop rock de los últimos veinte años, realizan
esta extraña versión de la mítica “I Can't Get No Satisfaction”
de los Rolling Stones allá por 1994. Hay opiniones para todos los
gustos. A mí me encanta.
martes, 24 de junio de 2014
PJ Harvey & Björk: Satisfaction
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domingo, 15 de junio de 2014
Kirmen Uribe: Bilbao-New York-Bilbao
Los peces y los árboles se parecen.
Se parecen en los anillos. Si hiciéramos un corte horizontal a un árbol veríamos sus anillos en el tronco. Un anillo por cada año transcurrido, es así como se sabe la edad del árbol. Los peces también tienen anillos pero en las escamas. Y al igual que sucede con los árboles, gracias a ellos sabemos cuántos años tiene el animal.
Los peces nunca dejan de crecer.
Nosotros no, nosotros menguamos a partir de la madurez. Nuestro
crecimiento se detiene, y los huesos comienzan a juntarse. El cuerpo
se encoge. Los peces, sin embargo, crecen hasta que se mueren. Más
rápido cuando son jóvenes y, a partir de cierta edad, más
lentamente, pero sin dejar nunca de crecer. Y por eso tienen anillos
en las escamas.
(Kirmen Uribe, Bilbao-New
York-Bilbao, Seix Barral, 2009).
miércoles, 4 de junio de 2014
El aturdimiento, de Joël Egloff
Es
gratificante leer libros como éste, donde placer y una mirada
incisiva de la realidad van unidas. Dijo Rafael Reig en la
presentación del libro – que tuvo lugar en el Instituto Francés
de Madrid, en presencia del propio autor-, que, ante todo, se trata
de una gran novela porque se lee con sumo placer y que además es muy
divertida. Yo no voy a quitarle razón al escritor asturiano, pues El
aturdimiento sigue esa línea humorística que ya inició
Egloff con su primer libro Edmond Ganglion e hijo –tal vez
su novela más lograda junto con El aturdimiento-, pero
además, el autor francés, al igual que el escritor español, sabe
dotar a sus novelas de un humor negro, no absento de crítica y cierta
lucidez, junto con una dosis siempre de desencanto y poesía que
supera la categoría de “puro entretenimiento”.
La
acción de desarrolla en una pequeña ciudad francesa, sórdida y
post-industrial. El personaje principal es un joven que trabaja en un
matadero y vive con su abuela. Sin embargo él sueña con dejarlo
todo y vivir otra vida. Narrado en primera persona, nos cuenta a modo
de crónicas sus andanzas cotidianas, acompañadas de humor y
ternura. Pero muchas de las situaciones diarias son hilarantes (la
pesca en el estanque lleno de basura, la casa sin techo que le
permite ver las estrellas) y hasta sarcásticas (la escena del
intento de matanza al buey).
Lo
más destacable es la doble mirada que trenza el narrador, la de la
decadencia de una sociedad llena de mutaciones, deshumanización y
contaminación, junto a la presencia mordaz del personaje principal,
aturdido ante una realidad que le supera, pero que, a pesar de todo,
no le impide soñar de vez en cuando, aunque se engañe a sí mismo.
La
crítica francesa ha afirmado que Egloff tiene influencias de Camus
–lo cual es cierto- si bien también hay otras analogías visibles
que ayudan a configurar un tipo de literatura donde el humor y la
desesperación ponen en evidencia una realidad grotesca. Así, el
tono que mantiene el personaje y el uso de la voz narrativa, me
recuerdan inevitablemente (aunque más suave y tierno) a Witold Gombrowicz y algunos pasajes, como el magnífico recorrido del
protagonista camino del trabajo envuelto en una densa niebla,
destilan una realidad ligada al absurdo de un Kafka o un Ionesco, que
ayuda, si no a comprender la difícil realidad cotidiana, al menos a
poner en evidencia la dificultad existencial de la vida cotidiana, la
incomunicación de los personajes, las situaciones insólitas, lo que
a veces llega a ser desesperante. Sin embargo, esto no es algo nuevo
en Egloff, ya que contiene numerosos pasajes en otras novelas
deudoras del absurdo –como en la magnífica segunda parte de su
primera novela Edmond Ganglion e hijo-, que motivan una
lectura con el divertimento más digno de este tipo de obras, además
de escarbar un poco más en el vacío de la vida humana, poniendo en
evidencia las carencias de una sociedad alienante así como de las
personas que la habitan.
(Reseña
publicada originariamente en www.deriva.org en 2006 y retocada ligeramente).
jueves, 29 de mayo de 2014
Entrevista capotiana en Alma en las palabras
El
pasado lunes 19 de mayo salió publicada una entrevista que me
realizó el escritor y crítico literario Toni Montesinos en su blog
Alma en las palabras. El formato de las preguntas es muy original,
pues sigue el modelo que una vez realizó Truman Capote; de hecho,
Toni Montesinos, que publica varias entrevistas cada semana, las
denomina “capotianas”. Agradezco a Toni que me haya propuesto
para la entrevista, que por otra parte, he disfrutado contestando.
Esta es la entrevista:
En
1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la
autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en
Los
perros ladran,
Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y
brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus
frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor
parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que
conoceremos la otra cara, la de la vida, de Carlos Huerga.
Si
tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él,
¿cuál elegiría?
¿Vivir en un solo lugar?... Difícil elección. Tal vez en mi cabeza, porque podría viajar al pasado y al futuro siempre que quisiera. Elegir momentos e historias... sería como no estar encerrado.
¿Vivir en un solo lugar?... Difícil elección. Tal vez en mi cabeza, porque podría viajar al pasado y al futuro siempre que quisiera. Elegir momentos e historias... sería como no estar encerrado.
¿Prefiere
los animales a la gente?
Depende
de la situación. Si estuviera en una isla desierta, elegiría a las
personas, pero en determinados momentos prefiero a los animales. Los
animales suelen ser transparentes, no como las personas.
¿Es
usted cruel?
Creo
que no, a pesar de que en algún momento lo haya podido ser.
¿Tiene
muchos amigos?
Tengo
algunos, y eso es mucho, al menos, es más de lo que pensaba hace
unos años.
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jueves, 22 de mayo de 2014
Enseñando a ser felices
Muchas veces me he planteado (y me sigo
planteando) qué es educar. Cómo deberíamos enseñar “cosas” a
los niños y qué “cosas” deberíamos enseñar, para que luego,
de adultos, puedan ser personas más o menos felices. Pero esto no tiene nada que ver con la realidad que conocemos.
El documental japonés Pensando en los
demás muestra que se puede
educar de otra manera: fomentando la empatía, conociéndonos mejor a
nosotros mismos, identificando nuestras emociones; en definitiva,
aprendiendo a ser felices. Vivimos en una sociedad donde el
miedo maneja nuestras emociones y nos aleja de nuestras
personalidades más genuinas.
(Cuelgo el documental, disponible en
youtube y que se emitió en el Canal 33 de Cataluña, de manera que
está doblado al catalán y subtitulado al castellano y la calidad no
es la más adecuada. Sin embargo, y tal y como he podido comprobar
con mis alumnos, no es para nada un obstáculo para entenderlo y
disfrutar de él).
viernes, 16 de mayo de 2014
Chris Isaak: Wicked Game
Chris Isaak: "Wicked Game". Vídeo dirigido por David Lynch con escenas de Corazón salvaje (1990).
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viernes, 9 de mayo de 2014
Jacques Ancet: Bajo la montaña
Cada día, la dificultad de vivir en la
claridad del día. Pantallas mates o brillantes. Silencio. La voz
vuelve, sacando raíces y volcanes. También la angustia de lo
inmóvil. La fijeza negra con perros. Quisiera saber, pero se hunde.
¿Cuándo podrá? El tiempo.
*
Chaque jour, la peine d'être au jour.
Écrans mats ou luisants. Silence. La voix revient, tirant racines et
volcans. L'angoisse de l'immobile aussi. La fixité noire avec des
chiens. Il voudrait savoir, mais il s'enfonce. Quand pourra-t-il? Le
temps.
(Jacques Ancet, Bajo la montaña,
Bartleby Editores, 2004. Traducción de Rafael-José Díaz).
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