jueves, 26 de abril de 2012

Iván-Off, versión de Chéjov, en la Casa de la Portera




Ivanov, primera pieza dramática de Antón Chéjov, es un polvorín. La tensión no se acumula de manera invisible como en otras obras; aquí, desde la primera escena, la violencia emocional y psicológica golpea las paredes, y de qué manera. Por momentos, me acordé del Bergman de Gritos y susurros o del Woody Allen de Maridos y mujeres.

Iván tiene 35 años y está hastiado de la vida. No digo más, esto es una obra de Chéjov. Bueno, sí, añado que esta experiencia es altamente emocionante. Esto no es un teatro convencional, esto es una casa, la Casa de la Portera, y los espectadores seremos conducidos a las salas para comprobar, a tan solo unos centímetros de los actores, qué sucede en la trama. Pero no digo más, no desvelo ninguna sorpresa, el que quiera, que se acerque a comprobarlo. Ah, y otra cosa, la adaptación es brillante. Y qué decir del plantel de actores.

El propio Chéjov decía de su Ivanov: “El argumento es complicado y no es una tontería. Termino cada acto como los cuentos: llevo la acción de manera tranquila y mansa, y al final golpeo en la cara al lector”. No me parece mejor manera para describir el efecto de esta versión sorprendente y emocionante del maestro ruso. 

Para quien quiera consultar más información de La Casa de la Portera así como la cartelera, aquí. Merece la pena.

lunes, 23 de abril de 2012

Recital poético en la Sala Triángulo





Mañana martes 24 de abril, con motivo de La Noche de los Libros, participaré junto a varios poetas en el recital poético organizado por la Colección Fragmentaria de Ediciones Amargord en la sala Triángulo en Madrid.

Martes 24 de abril, a partir de las 21,30h.
Sala Triángulo, C/ Zurita 20, Lavapiés, Madrid.

lunes, 16 de abril de 2012

Chéjov, profesor de escritura creativa


No digo nada nuevo ni pretendo ser original cuando afirmo que Antón Chéjov es uno de los mayores maestros sobre técnicas de escritura creativa. Son muchos los libros dedicados al autor de Tío Vania que recogen diversos comentarios, extraídos de cartas o artículos, que sirven para ilustrar con claridad sorprendente algunos de los mejores consejos que puedan darse sobre la escritura literaria, y más concretamente, sobre el género del relato. Yo, en mis talleres de escritura, suelo aconsejar al Chéjov “profesor”. Por ello, copio y pego aquí una propuesta divertida y productiva del escritor ruso sobre el arte del relato, que bien podrían seguir incluso algunos de los escritores más conocidos de la actualidad. Los consejos de Chéjov son como sus cuentos, directos y limpios como un hueso.

  1. Ausencia de palabrarería prolongada de naturaleza socio-político-económica.
  2. Objetividad total.
  3. Veracidad en las descripciones de los personajes y de los objetos.
  4. Brevedad extrema.
  5. Osadía y originalidad (huye de los lugares comunes).
  6. Sinceridad.
(Antón Chéjov, Consejos a un escritor. Cartas sobre el cuento, el teatro y la literatura. Ediciones y Talleres de Escritura Creativa Fuentetaja, Madrid, 2005).

martes, 10 de abril de 2012

Antoni Muntadas. Atención: percepción requiere participación

La exposición “Entre/Between” sobre Antoni Muntadas que ha tenido lugar recientemente en el Museo de Arte Reina Sofía de Madrid me ha dejado boquiabierto. Este artista plástico, reconocido como uno de los más importantes del mundo, emplea montajes con distintos lenguajes audiovisuales (vídeo, internet, fotografías), “invitando” a los espectadores a participar en la percepción de la realidad que nos rodea, tal y como reza uno de sus más curiosos montajes, titulado precisamente “Percepción requiere participación”. Muntadas, que se reconoce como “traductor de imágenes”, es consciente de la dificultad que entraña comprender la realidad debido a la manipulación y la censura de los círculos de poder y cuestiona la capacidad crítica del sujeto ante la realidad que nos rodea.

Mientras recorría las distintas salas de la exposición de Muntadas, no dejaba de plantearme hasta qué punto sabemos mirar en la sociedad en que vivimos, una sociedad cada vez más sutilmente totalitaria. ¿Qué supone ese mirar? En ese sentido, me llamó la atención, entre otras instalaciones, “El aplauso”, en la que tres pantallas superpuestas muestran por sus dos pantallas de los lados gente aplaudiendo mientras en la pantalla central se suceden imágenes diversas, la mayoría relacionadas con las guerras y la destrucción. Muntadas motiva la reflexión sobre el arte de la manipulación y la hipocresía de una sociedad cada vez más deshumanizada.

La entrevista del segundo vídeo revela algunas de estas ideas y sobre todo, aclara cuáles son las actitudes del artista catalán. Muntadas es un sujeto que se adentra en la sociedad y nos muestra desde dentro lo que la mayoría no es capaz de ver. La razón, que decían los antiguos.

jueves, 5 de abril de 2012

Notas de Robert Bresson III

Un solo misterio de personas y de objetos.

*

Los ruidos tienen que llegar a ser música.

*

No corras tras la poesía. Ella penetra sola por las junturas (elipsis).

*

Formas que parecen ideas. Mantenerlas por verdaderas ideas.

*

NI DIRECTOR DE CINE, NI CINEASTA. OLVIDA QUE ESTÁS HACIENDO UNA PELÍCULA.


(Robert Bresson, Notes sur le cinématographe, Gallimard, 1975. Traducido del francés por C. H.).


sábado, 31 de marzo de 2012

El lugar de Piglia



El lugar de Piglia. Crítica sin ficción, de Jorge Carrión (ed), Candaya, 2008 (Incluye las películas Macedonio Fernándezdirigida por Andrés di Tella y Piglia y el cine, dirigida por Emiliano Ovejero).

Decir que Ricardo Piglia es uno de los autores más sorprendentes y renovadores de la actualidad no supone nada nuevo, pues desde la mítica Respiración artificial, su obra -que funde novela, teoría, diarios, entrevistas y relatos- ha sabido crecer y evolucionar de una manera muy personal y en constante diálogo con la tradición literaria, configurando una obra más cerca de los bordes que del canon.

Ante todo, Piglia es un lector que es escritor. Su manera de leer la literatura supera los convencionalismos al uso de la mayoría de los críticos, gracias a su sagacidad, a su provocación y a su brillantez para rearmar la tradición literaria, junto a su manera de escribir llena de hallazgos, elaborando un discurso que fusiona los géneros con la narración para cuestionar los materiales narrativos, proponiendo nuevas vías de escritura. Libros comoRespiración artificial, Prisión perpetua, Formas breves o Crítica y ficción así lo demuestran. (En alguna entrevista, Piglia ha reconocido que su primer recuerdo como lector es de cuando era tan solo un niño de cuatro o cinco años y cogió un libro haciendo que leía y un transeúnte se acercó a él para decirle que el libro estaba al revés. Como dice Jorge Carrión, Piglia lee al revés o del revés, lo cual no es casualidad y sirve para ilustrar su modo deleer. Y para Piglia no hay escritura sin lectura).

El lugar de Piglia es un libro que intenta articular un corpus a modo de itinerario para leer la compleja poética pigliana, y para ello cuenta con cinco capítulos que acaban por conformar una propuesta siempre discutible, pero bastante competente, que ayuda a comprender y enriquecer la obra del autor argentino. Así, en el bloque I, titulado “Piglia y sus precursores”, encontramos algunos ensayos sobre posibles influencias de escritores y también analogías temáticas, como Juan Carlos Onetti, Witold Gombrowicz, Rodolfo Walsh y la literatura rusa o la gauchesca. Podríamos echar de menos otras propuestas que relacionaran a Piglia con Kafka, Borges o la literatura policíaca, pero eso daría para un libro entero, por lo que al final, la propuesta resulta bastante sugerente.

El bloque II está dedicado al escritor argentino Juan José Saer, desaparecido en 2005 y gran amigo de Piglia. Asistimos a un interesante ejercicio de literatura comparada, así como a un “diálogo” entre los dos autores argentinos, en los que cada uno se ocupa de escribir sobre la poética del otro. En estas páginas intensas, leemos por parte de Piglia -hablando de Saer-: “Una idea muy específica en Saer: narrar es definir un territorio”. Ya estamos acostumbrados a las lecturas piglianas en las que interpreta a otros autores, estableciendo marcas y señales en aquellos textos que resultan representativas de sus propuestas, y como siempre, esas mismas propuestas no son sino una mirada sobre la literatura proyectada en la obra de quien mira, en este caso, Ricardo Piglia, pues si algo hace este al leer (y narrar) es definir un territorio “pigliano”. Ese es uno de los aspectos más brillantes e iconoclastas de Piglia, que cuando escribe como crítico, relee la literatura desde un punto de vista actual, pero además, acaba proyectando su mirada sobre su propia poética. De manera que, como decía Víktor Sklosvki, la estrategia crítica se convierte en mimética porque se contagia de la obra que critica.

El bloque III conlleva otra sorpresa agradable. Titulado “Piglia y el cine”, contiene un ensayo de Emiliano Ovejero (autor de un documental de mismo título que podemos visionar en el DVD adjunto al libro) que aborda la relación de estos dos lenguajes tan dispares y cercanos, no olvidemos que además de cinéfilo, Piglia ha escrito varios guiones y el cine supone una influencia destacable en su obra, algo que él mismo explica en el texto que viene a continuación, una entrevista sin desperdicio, donde la lucidez provocadora de Piglia se prodiga en afirmaciones deslumbrantes, como que “Godard es el mayor narrador vivo”, por cómo utiliza los materiales narrativos del cine, “combinando teoría con género”. Es muchas veces, gracias a entrevistas como esta, y miradas sobre otros autores, donde entenderemos mejor la poética del propio Piglia.

El bloque IV, “Afterpiglia”, es tal vez el capítulo más convencional pero necesario para completar una lectura crítica de la obra del autor argentino. En este extenso capítulo se combinan ensayos temáticos y artículos sobre la totalidad de su obra que nos ayuda a ordenarla desde un punto de vista crítico. Además, también se pone en evidencia la escasa difusión que tuvo Piglia en un primer momento en España, a la vez que la rápida y asentada presencia que ha cobrado desde el año 2000, con la primera publicación “española” Prisión perpetua en la editorial Lengua de Trapo -bajo la supervisión de Eduardo Becerra- y del resto de su obra en la editorial Anagrama. (Llegados a este punto, yo lanzaría al aire la pregunta, de por qué siguen ocurriendo estas cosas en España, por qué continuamos cerrando los ojos ante autores innovadores. ¿Tal vez porque es un lastre pesado del retraso crítico español tan “purista” de las décadas anteriores? Vila-Matas lo tiene claro, hablando precisamente de Piglia: “¿Metaliteratura? En España todavía la mandan a la Inquisición (…) cuando en realidad la metaliteratura se inventó en España, la inventó Cervantes”. En todo caso, gracias a un puñado de críticos y editores “abiertos” podemos ahora disfrutar de la obra de Ricardo Piglia).

En este bloque no escasean las “lecturas” inteligentes sobre el autor argentino. Dice acertadamente Masoliver Ródenas: “la de Piglia es una obra absolutamente abierta: los materiales se nos presentan como parte del relato, hay una proliferación de géneros y de fragmentos”. Más adelante, afirma Matías Néspolo: “¿Cómo definir a Piglia? Piglia es un brillante narrador que escribe crítica literaria. Es un teórico de literatura suspicaz que escribe ficciones”. Y un poco después, comenta Vila-Matas: “Todo esto lleva, una vez más, a la pregunta de qué es narrar”. Como vemos en la suma de estas opiniones (y de casi todas las que encontraremos en el libro), la poética de Piglia se basa en el acto en sí de la narración, en cuestionar los elementos narrativos y buscar una nueva manera de narrar. Ya lo decía el propio Piglia a propósito de Jean-Luc Godard.

En el quinto y último bloque, “Piglia en Barcelona”, Jorge Carrión –encargado de la edición crítica del libro-, une un texto titulado “Hipótesis sobre la crónica o Ricardo Piglia en Barcelona” con una conversación intensa que sirve a modo de coda, donde, como siempre, hallaremos opiniones contundentes y provocadoras de un autor rompedor: “Un escritor siempre aspira a no ser recibido como un clásico, porque eso limita y prefigura la lectura. El texto no debe llegar al lector como ‘importante’. Yo estoy en contra del texto importante”.

El Lugar de Piglia pone a Piglia en el lugar que merece, y debemos alegrarnos porque aunque la espera en España ha sido muy larga, ha merecido la pena, y libros como este no hacen sino confirmar la importancia del autor argentino en el panorama de la literatura hispánica actual.

(Reseña publicada originariamente en www.deriva.org).

domingo, 18 de marzo de 2012

Poesía vertical, de Roberto Juarroz


Sí, hay un fondo.


Pero hay también un más allá del fondo,

un lugar hecho con caras al revés.


Y allí hay pisadas,

pisadas o por lo menos su anticipo,

lectura de ciego que ya no necesita puntos

y lee en lo liso

o tal vez lectura de sordo

en los labios de un muerto.


Sí, hay fondo.


Pero es el único lugar donde empieza el otro lado,

simétrico de éste,

tal vez éste repetido,

tal vez éste y su doble,

tal vez éste.


*


El hombre,

maniquí de la noche,

apuñala vacíos.


Pero un día,

un vacío le devuelve feroz la puñalada.


Y sólo queda entonces

un puñal en la nada.


*


Lo visible es un adorno de lo invisible.


*


Estar.

Y nada más.

Hasta que se forme un pozo abajo.


No estar.

Y nada más.

Hasta que se forme un pozo arriba.


Después,

entre ambos pozos,

se detendrá un instante el viento.


(Roberto Juarroz, Poesía vertical, Cátedra, Edición de Diego Sánchez Aguilar, 2012).