sábado, 28 de diciembre de 2019

Olga Tokarczuk y Jim Jarmusch: Animales muertos





Qué tristeza, qué gran tristeza siento por los animales muertos, una tristeza que no parece terminar nunca. Mueren uno tras otro, de modo que estoy en duelo permanente. Me hinqué de rodillas en la nieve manchada de sangre y acaricié su pelo áspero, frío, tieso.
-Usted lamenta más la muerte de un animal que la de un ser humano.
-No es cierto. Me duele igual la muerte de unos y de otros. Pero nadie la dispara a la gente indefensa -le dije al funcionario de la Guardia Urbana aquel mismo día por la tarde.


(Olga Tokarczuk, Sobre los huesos de los muertos, Siruela, 2016).

sábado, 30 de noviembre de 2019

Patti Smith: un poema


Nos tumbamos en la hierba maldita privada de magia,
trazamos nuestra desintegración en el cielo cinético.
Te toqué el brazo y la carne se desprendió,
y mis manos dejaron de estar vacías.
Nuestro monte es de tierra sangrienta,
cuando se moja es una masa de barro retorcida.
Si respiras en su boca volará
sobre las torres moriscas hacia el azur.
La Pinta es un barco que navegan los solitarios,
canaliza la mente antaño encantada.
Te toqué la cadera, el hueso se desprendió
y el mar dejó de estar vacío.
Amamos pero a la vez recogemos nuestras velas negras,
para engordar el buche de un perro rojo.

*

We lay in the cursed grass devoid of magic,
tracing our disintegration in the kinetic sky.
I touched your arm and the flesh fell away,
and my hands were no longer empty.
Our mount is made of blood earth,
when wet a clay thing writing.
If you breath in its mouth it will fly
above the Moorish towers into the blue.
The Pinta is a ship the lone navigate,
channeling the mind once beguiled.
I touched your hip, the bone fell away
and the sea was no longer empty.
We love yet reclaim our dark sails,
gorging the belly of a red dog.


(Patti Smith, Augurios de inocencia. Lumen, 2019. Traducción de Ana Mata Buil).

martes, 12 de noviembre de 2019

María Sánchez: Tierra de mujeres


Ésta, por así decirlo, es mi narrativa invisible, y aquí me cobijo, y aquí, y así, intento construir una casa, aún frágil, tímida, a veces cuerpo y a veces fantasma, donde tienen cabida surcos, ramas, animales y semillas, donde la palabra, latiendo, temblorosa, persigue quitarle sombra y polvareda al medio rural y a todos sus habitantes.

*

Les quitamos sus historias y no nos inmutamos. Dejamos que fueran ellos los que contaran, los que siguieran marcando el camino para los demás.

*

Por suerte, pertenezco a una generación que brilla y que tiene una labor fundamental: rescatar a todas esas mujeres que han quedado apartadas a lo largo de los años, sin voz.

*

Queremos mujeres en todos los espacios.

(María Sánchez, Tierra de mujeres. Una mirada íntima y familiar al mundo rural. Seix-Barral, 2019).

martes, 5 de noviembre de 2019

The Virtues y Home Ground: dos series necesarias


Todo el mundo habla de Netflix. Todo el mundo habla de HBO. Incluso algunos hablan de Amazon Prime. Todo el mundo habla de las mejores series del año: Euphoria, Chernobyl, la segunda temporada de Mindhunter, la segunda de Big Little Lies. Incluso, aunque casi nadie habla de la segunda temporada de Fleabag, le han dado un premio Emmy. Y son grandes series. Pero nadie habla de Filmin, esa plataforma en streaming para poder ver otro tipo de cine. Y de dos de las series más jugosas del año son de Filmin: The Virtues y Home Ground. Dos series recientes que son impresionantes e incómodas. Sin fuegos artificiales. Dos series sinceras y necesarias. 

The Virtues contiene una de las escenas más tensas e impactantes que se puedan ver en la tv. Como una mezcla entre el cine social de Ken Loach y la pegada de Celebración, de Thomas Vintenberg. Un hombre que trabaja de albañil y echa de menos a su hijo, y se refugia en el alcohol. Ese es el punto de partida para una historia profunda y sugerente, que revela un trauma escondido.  Y con banda sonora de PJ Harvey.

Home Ground sorprende desde su planteamiento: la primera mujer entrenadora en un equipo de fútbol profesional masculino en Noruega. Y lo que eso conlleva, a pesar de ser en Noruega. Pero también habla de la maternidad, de las relaciones sociales, de la importancia de la colectividad y la estrategia frente a las adversidades del Capitalismo. 

Ambas series nos reflejan problemáticas de la sociedad actual, de la Europa que se mira el ombligo y descuida problemas verdaderamente importantes. 


(The Virtues, dirigida por Shane Meadows, 2019. Reino Unido. Miniserie de 4 capítulos). 



(Home Ground, dirigida por Johan Fasting, 2018-19. Noruega. Serie de dos temporadas).

martes, 15 de octubre de 2019

Herberto Helder: un poema


Gárgola.
Por dentro la lluvia que la hincha, por fuera la piedra misteriosa
que la mantiene suspensa.
Y la boca demoniaca del prodigio se vierte
en el caos.
Ese animal alzado al trono de una estrella,
que se inclina hacia donde
oscurezco. Por los flancos construyo
la criatura. Donde corre el escalofrío, de los hombros
hacia lo hondo, con fuerza atenta. Construyo
aquella masa de tetas
y uñas, por la columna, rosas abiertas de las branquias,
ombligo,
mandíbulas. Hasta el centro de su 
ardua talla de estrella.
Su agujero de agua en mi boca.
Y construyendo hablo.
Soy lírico, temible.
La consagro en el baño bautismal de un poema.
Inauguro.
Fuera y dentro inauguro el nombre de que muero.

(Última ciencia)

*
Gárgula.
Por dentro a chuva que a incha, por fora a pedra misteriosa
que a mantém suspensa.
E a boca demoníaca do prodigio despeja-se
no caos.
Esse animal erguido ao trono de uma estrela,
que se debruça para onde
escureço. Pelos fiancos construo
a criatura. Onde corre o arrepio, das espáduas
para o fundo com força atenta. Construo
aquela massa de tetas
e unhas, pela espinha, rosas abertas das gueldras,
umbigo,
mandíbulas. Até ao centro da sua
árdua talha de estrela.
Seu buraco de água na minha boca.
E construindo falo.
Sou lírico, medonho.
Consagro-a no banho baptismal de um poema.
Inauguro.
Fora e dentro inauguro o nome de que morro.

(Última Ciência).


(Herberto Helder, O el poema continuo, Hiperión. Traducción de Jesús Munárriz, 2006).

martes, 8 de octubre de 2019

Electric Dreams o cómo el consumo nos somete


Electric Dreams: Autofac o cómo el consumo nos somete

¿Puede una empresa de reparto seguir produciendo y mantener el ritmo para que sus productos lleguen a clientes que no los han solicitado con tal de que no se detenga la cadena de producción? ¿Podríamos llegar a ese nivel de consumismo capitalista exacerbado? ¿Puede seguir adelante el Mundo a pesar de no haber prácticamente habitantes? ¿Pueden los androides ocupar el lugar de los humanos para que el Consumismo no pare nunca?

El episodio Autofac (Autofab en español) de la serie Electric Dreams intenta contestar estas preguntas, o más bien plantear esta situación. La serie antológica (episodios independientes y autoconclusivos) Electric Dreams está basada en distintos relatos del escritor Philip K. Dick, uno de los autores más relevantes de la ciencia ficción, conocido por obras como ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Ubik, El hombre en el castillo e infinitud de relatos, que han propiciado adaptaciones cinematográficas, como Blade Runner, Desafío total, Paycheck, Minority Report, además de series como El hombre en el castillo y Electric Dreams.

En un mundo postapocalíptico (después de una guerra nuclear), un grupo de habitantes intentan rebelarse contra la autofab que produce sin pausa y distribuye artículos que los humanos no han solicitado. El problema es que esa producción masiva está limitando los recursos naturales. Pero el intento de llegar a las entrañas de la autofab conllevará alguna sorpresa, pues en Philip K. Dick es común que sus protagonistas quieran salir de la pesadilla en la que viven. Aunque el planteamiento recuerda al relato original, el desarrollo y el desenlace distan de ser fieles a lo propuesto por el escritor estadounidense. Aun así, se mantiene la tensión entre los humanos y los androides, y la amenaza que supone un mundo hipertecnologizado.

Llama la atención cómo el equipo creativo ha adaptado el relato para ser más coherente con la actualidad, manteniendo la esencia dickiana que cuestiona los límites éticos y morales de lo que debe o no debe hacer el ser humano y la inminente (r)evolución de las máquinas, así como la degradación de los recursos naturales, aunque cambiando algunas partes del cuento original. Entre esas diferencias, se encuentran los drones que sustituyen al camión de reparto del relato (que nos recuerdan inevitablemente al gigante Amazon), pero que resulta más creíble en la actualidad, o el uso de ordenadores portátiles en vez bolígrafo y papel para escribir informes, además del hecho de que la protagonista sea una mujer, todo ello para contextualizar mejor la historia distópica. Tras el visionado del episodio podemos sacar distintas conclusiones, si bien la más directa y actual es la reflexión sobre cómo el consumismo nos ha sido inoculado de tal manera que no podemos desprendernos de él. El sistema tiene sus propios mecanismos de autodefensa para poder asegurar su supervivencia, y en este caso la perpetuidad de la producción es la excusa para someter a los ciudadanos a seguir comprando aunque no lo necesiten. 

La influencia de Philip K. Dick es enorme si analizamos el panorama actual de series, películas e incluso videojuegos de ciencia ficción. Una de las series más brillantes de la actualidad, Black Mirror, bebe del autor de Ubik, lo mismo que la película Her o el videojuego Detroit Become Human. En el mundo de Dick es común que los seres humanos se vean perdidos en una sociedad hostil donde además se cuestionan su naturaleza. Algo que ocurre en su novela más famosa, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? y su versión cinematográfica Blade Runner, pero también en muchos de sus relatos. Por ello, este episodio evidencia algunas de las claves de la poética dickiana traída al siglo XXI, que nos previene de lo que nos puede llegar a suceder (o tal vez ya nos está sucediendo).


(AutofacElectric Dreams 1x02, 2017. Amazon Prime).

martes, 24 de septiembre de 2019

Carlos Edmundo de Ory e Iván Montero: desierto



Los huesos de la respiración.


*

Mi pérdida de sueños como se pierde sangre.


*

El desierto, mi patria.



(Carlos Edmundo de Ory, Los aerolitos, Calambur, 2011)

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Wu-Tang Clan: For the Children



Con motivo de la conmemoración de los 25 años de la publicación del primer disco de Wu-Tang Clan Enter The Wu-Tang (36 Chambers) se publicó en 2018 el cortometraje documental For The Children. Puede verse a continuación:


(For The Children: 25 years of Enter The Wu-Tang (36 chambers), dirigido por Shomy Patwary, EEUU, 2018).

lunes, 9 de septiembre de 2019

Blackthorn, sin destino


Blackthorn es una película sobre la amistad, pero también sobre la soledad. Y la vejez.

Una película poética que habla sobre política.

Un western sobre la traición, la lealtad, y el dinero. Y el dinero.

Una fotografía hipnótica.

Un western diferente.

Y Sam Shepard.




(Blackthorn, sin destino, dirigida por Mateo Gil. Bolivia, EEUU, España, 2011).



sábado, 31 de agosto de 2019

Tempestad, de J.M.G. Le Clézio


No hay otra razón a mi exilio, a mi soledad, solamente el gris del cielo y el mar, y las llamadas desgarradoras de los pescadores de lapas, sus gritos, sus silbidos, una especie de lenguaje desconocido, arcaico, la lengua de los animales marinos que han habitado el mundo desde mucho antes que los hombres.


La isla, para mí, es un callejón sin salida, sin esperanza, un lugar que no se puede sobrepasar, después del cual no hay nada. El océano, es el olvido.


(J.M.G. Le Clézio, Tempête. Deux novellas, Éditions Gallimard, 2014. Traducción de C. H.).

domingo, 11 de agosto de 2019

César Vallejo: "La violencia de las horas"

Imagen extraída de www.wikipedia.org
  
Todos han muerto.
         Murió doña Antonia, la ronca, que hacía pan barato en el burgo.
         Murió el cura Santiago, a quien placía le saludasen los jóvenes y las mozas, respondiéndoles a todos, indistintamente: «Buenos días, José! Buenos días, María!»
         Murió aquella joven rubia, Carlota, dejando un hijito de meses, que luego también murió a los ocho días de la madre.
         Murió mi tía Albina, que solía cantar tiempos y modos de heredad, en tanto cosía en los corredores, para Isidora, la criada de oficio, la honrosísima mujer.
         Murió un viejo tuerto, su nombre no recuerdo, pero dormía al sol de la mañana, sentado ante la puerta del hojalatero de la esquina.
         Murió Rayo, el perro de mi altura, herido de un balazo de no se sabe quién.
         Murió Lucas, mi cuñado en la paz de las cinturas, de quien me acuerdo cuando llueve y no hay nadie en mi experiencia.
         Murió en mi revólver mi madre, en mi puño mi hermana y mi hermano en mi víscera sangrienta, los tres ligados por un género triste de tristeza, en el mes de agosto de años sucesivos.
         Murió el músico Méndez, alto y muy borracho, que solfeaba en su clarinete tocatas melancólicas, a cuyo articulado se dormían las gallinas de mi barrio, mucho antes de que el sol se fuese.
         Murió mi eternidad y estoy velándola.

(César Vallejo, Poemas en prosa, 1929).

lunes, 5 de agosto de 2019

La vegetariana, de Han Kang

Imagen extraída de www.ambitocultural.es


Antes de que mi mujer se hiciera vegetariana, nunca pensé que fuera una persona especial. Para ser franco, ni siquiera me atrajo cuando la vi por primera vez. No era ni muy alta ni muy baja, llevaba una melena ni larga ni corta, tenía la piel seca y amarillenta, sus ojos eran pequeños, los pómulos algo prominentes y vestía ropas sin color como si tuviera miedo de verse demasiado personal. Calzada con unos zapatos negros muy sencillos, se acercó a la mesa en la que yo estaba sentado con pasos que no eran ni rápidos ni lentos, ni enérgicos ni débiles.

Si me casé con ella fue porque, así como no parecía tener ningún atractivo especial, tampoco parecía tener ningún defecto en particular.


(La vegetariana, Han Kang, Ed. :Rata_, 2017).
(Reseña de La vegetariana aquí).

miércoles, 31 de julio de 2019

martes, 9 de julio de 2019

Luis Muñoz: dos poemas




Sólo pasa que el día se contiene.
Las semanas son círculos y los meses son círculos.
Las estaciones y los años
igual que la memoria y el deseo,
los bucles de planetas, los trenes de la oruga.

Círculos, eso sí, en movimiento.

*


La mecha de un viaje si no se consume.
¿Es la llama que prende,
es la explosión final, si no hay final?

¿Es más que un intervalo?
¿Es más que un movimiento?


(Luis Muñoz, Limpiar pescado. Poesía reunida. Visor, 2005).

viernes, 28 de junio de 2019

Maniac o el control del sujeto


Maniac es una serie que cuenta varias historias y trata de la mezcla entre realidad y ficción, así como de la amistad y la existencia de almas gemelas. También es evidente que habla de los traumas no superados y de las enfermedades mentales a través de los dos personajes protagónicos (interpretados por Jonah Hill y Emma Stone). Pero hay otro tema más escondido y que solo se sugiere hacia los últimos capítulos, de una manera no tan evidente, sobre el poder, sobre cómo el Estado y sus instituciones, así como la Familia, someten a los individuos hasta robarles sus atributos y solo son válidos y lícitos los dictámenes que los estamentos del poder establecen, por encima de cualquier otro. Por tanto, podemos decir que el guión es un ejemplo de la teoría del iceberg, conocida por escritores como Ernest Hemingway o más recientemente, Ricardo Piglia o Kjell Askildsen, al esconder de lo que verdaderamente se quiere hablar, que ha de sugerirse, pues lo que queda “tapado” es lo verdaderamente importante. 

Porque realmente Maniac habla de cómo se construyen discursos hegemónicos que a su vez son asimilados por la mayor parte de la sociedad como “verdad”. El tratamiento del experimento al que asisten Owen y Annie o las incursiones paranoicas sirven para ilustrar esta temática, pero no son el tema.

[Contiene spoilers] En este sentido, es revelador el último capítulo, cuando Annie va al psiquiátrico donde la familia de Owen lo ha encerrado -el poder del padre que pacta con el poder del psiquiatra sin ni siquiera preguntar al paciente ni dejarle que se explique, es decir, tomando la decisión por él-. Algo, por cierto,  que nos remite al "poder pastoral" de Michel Foucault. De manera que Owen asume, como sujeto sometido, que es un enfermo y que debe estar encerrado, (pues ese ha sido el discurso familiar y psiquiátrico), pero en realidad, no lo olvidemos, su familia lo ha castigado porque en el juicio contra su hermano él reconoce que aquel es culpable de haber violado a una mujer. El poder de los que tienen la potestad, es decir, los que toman las decisiones importantes, encierran al individuo no por ser enfermo, sino por decir la verdad y la verdad es que el hermano de Owen ha violado a una mujer, él, que no está enfermo.




Maniac tiene muchos, muchísimos momentos donde se da prioridad a las emociones, sobre todo en las incursiones de los dos protagonistas en el ensayo que se han prestado a realizar. Vamos asistiendo a las fantasías de ambos personajes, historias que los unen (ya hemos dicho que uno de los temas de la serie es la amistad pura o las almas gemelas, pero también la empatía y la solidaridad por el otro), pero si nos damos cuenta, en todas las historias, Owen y Annie tienen problemas con la autoridad o con gansters u otro tipo de personajes que los persiguen, de manera que siempre uno está salvando al otro (por cierto, en unas historias disparatadas, divertidas y llenas de elementos paródicos que ridiculizan distintos tratamientos genéricos de la cultura yanki).  Ambos son solitarios y emocionalmente vulnerables en un mundo enormemente capitalista, donde algunas empresas ganan dinero proponiendo amigos falsos (aquí se ve un detalle de la realidad distópica en la que viven). Sin embargo, Owen está controlado por su padre y su hermano, y le coaccionan para decir lo que ellos quieren que diga. Probablemente su único acto de libertad sea asistir al ensayo farmacológico. Y lo que surge de ese experimento es revelador.

No olvidemos que se trata de una distopía, y como tal, se aborda un futuro paralelo no deseado desde el punto de vista ético de la felicidad. Y ya sabemos que en las distopías, desde Nosotros, de Evgueni Zamiátin, hasta 1984, de George Orwell, Un mundo feliz, de Aldous Huxley, Fahrenheit 451, de Ray Bradbury o El cuento de la criada, de Margaret Atwood (incluso en la mayoría de episodios de Black Mirror), se construyen historias alrededor del sometimiento de los individuos, dándose numerosos ejemplos de vigilancia y represión. En este sentido, nos recuerda inevitablemente a los modelos del "panóptico disciplinario" de Michel Foucault a partir de la idea arquitectónica del panóptico penintenciario de Jeremy Bentham. De manera más reciente, el filósofo coreano-germano Byung-Chul Han ha reelaborado esos conceptos y define de la sociedad actual como una “estructura de poder y coacción neoliberal de la libertad”, algo que refleja la realidad de Maniac.

Seguramente por ello, hay algunos momentos donde se sugiere que Owen detesta a su familia porque siempre le han tratado con condescendencia y de hecho, en alguna de las experiencias que vive en el ensayo farmacológico-tecnológico vuelven sobre esta idea, como espejos de una misma realidad, como cajas chinas que se repiten hasta el infinito.





Si estamos acostumbrados a leer novelas y películas con las gafas de la lógica, Maniac habla de un loco que confunde la realidad con la ficción, lo mismo que Don Quijote confunde, como todo el mundo sabe, los molinos con gigantes (por cierto, no es casualidad que la serie aluda tantas veces a la obra maestra de Cervantes). Sin embargo, no podemos hacer una lectura tan simplista: ni El Quijote trata de un loco ni Maniac de un enfermo. Hay que rasgar un poco más, pelar capas de la cebolla para llegar a lo importante (lo sugerido). Nos daremos cuenta de que Owen, sea o no un enfermo mental, está sometido por su familia y el Estado y gracias a ese experimento, conoce a Annie, una chica que no ha sabido pasar página ante la inesperada muerte de su hermana. Ambos se necesitan, porque han descubierto que gracias al poder de las emociones, pueden ser más libres, y por lo tanto, vivir según sus propias creencias, y no las que la sociedad capitalista quiere que sigan.

También la tradición lógica nos dice que una película o una serie ha de tener una linealidad, una evolución coherente con los arcos de los personajes bien definidos, e incluso, una presentación, un nudo y un desenlace. Pero la vida no siempre sigue este patrón, y por supuesto, hay grandes obras que tampoco lo siguen. Siempre ha habido libros, películas e incluso videojuegos que experimentan con sus propuestas narrativas y se alejan de los discursos tradicionales que buscan la perfección aristotélica. Lo perfecto muchas veces resulta previsible y no es suficiente para mostrar la realidad compleja con todas sus aristas. Tal vez porque Maniac tiene mucho de Philip K. Dick mezclado con Cervantes; porque hay distintas capas, subtramas intercaladas y una aparente paranoia que no es tal, pues hay suficientes elementos paródicos como para pensar que detrás de Fukunaga hay una mirada crítica que va más allá de lo que el iceberg nos muestra.


(Maniac, serie dirigida por Cary Fukunaga, EEUU, 2018).

lunes, 24 de junio de 2019

Jón Kalman Stefánsson y Olafur Eliasson: azul glacial

Imagen extraída de www.olafureliasson.net

El mar, de un azul gélido, nunca en calma, es un monstruo gigantesco que respira y nos lleva en su lomo hasta que un día nos expulsa y entonces nos ahogamos. La historia del ser humano podría reducirse a eso.

*

El mar inunda los sueños de quienes duermen el alta mar, su consciencia se llena de peces y de compañeros ahogados que saludan con tristeza moviendo las aletas en lugar de las manos.

*

Los hombres no necesitan palabras en alta mar. Al bacalao no le importan las palabras, ni siquiera adjetivos como «magnífico». El bacalao no tiene ningún interés en las palabras, sin embargo, lleva nadando por los océanos ciento veinte millones de años. ¿Nos dice eso algo sobre el lenguaje? Bueno, quizá no necesitemos el lenguaje para sobrevivir, pero sí para vivir.


(Entre cielo y tierra, de Jón Kalman Stefánsson. Salamandra, 2017. Traducción de Enrique Bernárdez).

domingo, 9 de junio de 2019

martes, 4 de junio de 2019

Dos haikus


Las hierbas secas…
Hasta su color me daña los ojos.
He sido infiel.

(Kamegaya Chie)

*

Tan viejo estoy…
Ni me inmuté al saber
que tengo cáncer.


(Suzuki Masajo).

[70 haikus y senryûs de mujer, VVAA. Traducción de Vicente Haya y Yurie Fujisawa, Hiperión].

miércoles, 15 de mayo de 2019

Byung-Chul Han y Buddy Nestor: narcisismo

Imagen extraída de kmgram.com

El narcisismo y exhibicionismo exacerbados por la «sociedad virtual» del siglo XXI amenazan con la desaparición del Eros. ¿Están en peligro de extinción el misterio, la fantasía, el amor, el erotismo, incluso la protesta política?

*

Vivimos en una sociedad que se hace cada vez más narcisista. La libido se invierte sobre todo en la propia subjetividad.

*

El neoliberalismo, con sus desinhibidos impulsos narcisistas del yo y del rendimiento, es el infierno de lo igual, una sociedad de la depresión y el cansancio compuesta por sujetos aislados.


(Byung-Chul Han, La agonía del Eros, Herder, 2014. Traducción de Raúl Gabás).

lunes, 6 de mayo de 2019

Estefanía Chereguini: Sonrisa umbilical


Tajos de sombra

Versos de luto
flores de luto en la nieve
tajos de sombra en la nada.


*


Aburrimiento foliar

Que se sepa y conste
hasta ahora, 
las hojas 
no se aburren
de generar oxígeno,
pero los homos…
se aburren de pensar
y se dedican a devastar.

(Estefanía Chereguini, Sonrisa umbilical, Ediciones Oblicuas, 2018).


miércoles, 1 de mayo de 2019

Nuestro día llegará, de Romain Gavras: un mundo sin esperanza


Norte de Francia, una zona industrial venida a menos. 

Rémy, un joven marginado y con poca autoestima, emprende una aventura absurda con Patrick, un psiquiatra no menos peculiar. Poco a poco nos daremos cuenta de que ambos tienen algo en común: son pelirrojos y viven en una sociedad hostil que los trata con rechazo, simplemente por ser diferentes. Entonces ocurre algo, y ambos emprenden un viaje disparatado, que a la vez es un viaje interior y una metáfora de su rabia y su desesperación.

La historia, que tiene ramalazos surrealistas y absurdos, es un viaje hacia ninguna parte al que se someten los personajes. Como unos Don Quijote y Sancho actuales, la curiosa pareja camina por las carreteras y autopistas francesas buscando quimeras, luchando contra gigantes. Ambos están hastiados de la vida, de la sociedad racista y alienadora y emprenden un road rip destinado al fracaso, que, sin embargo, deja en evidencia cómo se sienten y por qué actúan de esa manera. Puede que el combate esté perdido de antemano, pero ellos luchan y no se rendirán fácilmente.

Entre ambos surge también tensión, pues Rémy tiene ciertos complejos, es un hombre sin atributos y por ello, Patrick, encarnado por Vincent Cassel, añade ese gramo de locura que empuja a Rémy a tout casser, a romper con todo e ir delante sin pensar demasiado en las consecuencias (hay escenas de violencia que nos recuerdan inevitablemente a Michael Haneke) pero que además les lleva a hacerlo de manera poco convencional, alejándose casa vez más de aquellos ideales que persiguen (Irlanda, la tierra de los pelirrojos que Rémy ansía conocer porque cree que allí será libre), porque la espiral en la que se ven envueltos no les deja alternativa. Y no hay vuelta atrás.

Aunque la película es arriesgada y desigual, sobresalen tanto el apartado visual como el musical, que integran a los personajes en su frustración, en sus deseos, en su emociones, de manera que la fotografía y la fuerza de algunas escenas son notables y destilan poesía y garra.

Al final, hay un mundo sin esperanza, porque ese mundo no es el suyo, ambos son extranjeros y extraños en su propio entorno. Pero más allá de la historia, que se precipita hacia un final cantado (en el relente, resuenan ecos de Perros de paja, dirigida por Sam Peckinpah, o El último refugio, dirigida por Raoul Walsh), nos invita a pensarnos. Como en toda distopía, podemos reflexionar, sobre qué tipo de sociedad tenemos y queremos. Porque detrás de la vertiginosa historia, está Francia y la Europa wasp racista, que rechaza al “otro” por el hecho de ser diferente.

Película rara, provocadora, incómoda, poética, violenta. 

Como curiosidad, cabe destacar que Romain Gavras da continuidad al mundo de los pelirrojos que inició en su videoclip “Born Free” de M.I.A. y continuó en el reciente “Gosh” de Jamie XX.


(Notre jour viendra, dirigida por Romain Gavras, Francia, 2010).