lunes, 27 de agosto de 2018

Simon Reynolds: La música electrónica


Otro aspecto de la ruptura de la electrónica con la musicalidad tradicional es la manera en que el proceso resulta más importante que la interpretación. 

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En la electrónica cada elemento funciona como textura y ritmo al unísono. [...] Y el ritmo usurpa el lugar de la melodía.

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La música electrónica de baile es, sobre todo, música física.

*

El cuerpo entero se convierte en una oreja.

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En última instancia, la música electrónica de baile es más disfrutable cuanto más impura: ritmo y textura chocando contra composición, maquinaria sin alma luchando contra ideas tradicionales de belleza, impulsos de vanguardia abducidos por la demanda de grooves para el baile. Esas tensiones son las que mantienen viva la música.

(Simon Reynolds, “Prólogo” en Loops. Una historia de la música electrónica, de Javier Blánquez y Omar Morera (coord.), Reservoir Books, 2002).  

viernes, 17 de agosto de 2018

Guadalupe Nettel: El matrimonio de los peces rojos



Cuando una relación se sabe condenada a una fecha precisa es más fácil dejar caer las barreras con las que uno suele protegerse.

("Hongos").

*

Yo había decidido quedarme con los hongos indefinidamente. Vivir con los parásitos es aceptar la ocupación.
(“Hongos”).
*

Por eso compré este animal, por eso decidí separarlo de su pareja, para observar su dolor como reflejo del mío.

(“La serpiente de Beijin”).

(Guadalupe Nettel, El matrimonio de los peces rojos, Páginas de Espuma, 2013).

lunes, 23 de julio de 2018

John Ashbery: dos poemas

Imagen extraída de www.elcultural.com

Rag de la ecolalia

1

No está cerrada la puerta del garaje. Tu
«tentadora fragancia» ruge sobre mí
como una palabra.
¿Qué palabra?
Bueno, no iba a decir eso,
hoy no. Demasiado tarde.
Para hoy, demasiado tarde.

Podemos coger el tren de vuelta mañana.
Tenemos tiempo de coger el último.

Todavía estaba en lo alto el sol en el cielo.

*

The garaje door is unlocked. Your
“tantalizing fragance” roars over me
like a word.
What word? Well I wasn’t going to utter that,
not today. It’s too late.
For today, it’s late.

We can take the train back tomorrow.
There’s still time to catch the last one.

The sun was still high in the heavens-


3

Cuando el niño de pan de jengibre
hizo su difícil recado
se derretía el suelo,
se sentían los tubos en el suelo,
como un buen susto
ya no hay más,
como si incluso tú lo supieras
viniendo en tu automóvil, el sol,
queso fundido sobre el whiskey:
no estornudes todavía.

*

When the gingerbread boy
did his morose errand
it was melting on the ground,
felt tubing on the floor,
like a good scare
isn’t around anymore,
like even you knew it
coming on in your car, the sun,
melted cheese over whiskey down:
Don’t sneeze yet.


(John Ashbery, Secretos chinos, Visor, 2006. Traducción de Dámaso López).

domingo, 15 de julio de 2018

Gus Van Sant: el cineasta de las mil caras


Exposición Gus Van Sant, La Casa Encendida, Madrid (Hasta el 26 de septiembre).

Con motivo de la exposición sobre el cineasta estadounidense que se celebra en La Casa Encendida de Madrid, también se pudieron ver algunas de sus películas en el cine Doré de la Filmoteca Española, a la vez que se estrena en las salas de cine su última película Don’t Worry, He won’t Get Far on Foot. La exposición Gus Van Sant, sin ser muy ambiciosa, recoge una gran muestra de sus fotografías polaroids (unas 400), pinturas, collages, storyboards o montajes de algunas de sus películas, así como cortometrajes.

Destacan los homenajes a artistas y escritores que le han influenciado de una manera notable, como William S. Burroughs, Bruce Weber, Ken Kesey o la Beat Generation. De manera que la exposición intenta sumergirse en el mundo de Van Sant, más que ofrecer una retrospectiva de su filmografía. También pueden verse algunos cortometrajes, como A Thanksgiving Prayer, con William S. Burroughs dando gracias por las calamidades de su país, Estados Unidos, como la masacre de bisontes o las matanzas a negros por parte de la policía, además de un montaje de algunas de sus películas, como Psicosis. Parte de la exposición se centra en una de sus preocupaciones, la temática homesexual (muy presente en sus primeros films) o el Colectivo LGTB. También se aprecia una intención crítica e irónica junto a cierta nostalgia a lo largo de su larga carrera.

Gus Van Sant (1952) es un cineasta atípico y enormemente heterogéneo. Desde sus comienzos en el cine underground (Mala noche, Drugstore Cowboy), su carrera ha ido alternando películas “tradicionales” con Oscar incluido (El indomable Will Hunting, Milk) con “huecos” para experimentar con las narrativas cinematográficas (Gerry, Elephant, Last Days, Paranoid Park) e incluso hasta ha realizado un remake plano por plano de Psicosis, de Alfred Hitchock y recientemente, es uno de los directores de la miniserie When We Rise, sobre el activismo LGTB. Además, ha realizado numerosos videoclips para artistas como Elliot Smith, Red Hot Chili Peppers o David Bowie.

Al menos para mí, lo más fascinante es su cine experimental, ese que invita continuamente a la reflexión, a cuestionarnos qué es narrar y cómo se está narrando lo que estamos viendo. Van Sant discute las reglas del arte cinematográfico y propone miradas que aúnan historia y abstracción. En este sentido, hay un raro equilibrio en sus películas, caso de Gerry (donde los actores Matt Damon y Kasey Affleck son asimismo coautores del film), Elephant o Last Days.




Por cierto, hace unos días, tuve la oportunidad de ver de nuevo Gerry en la Filmoteca madrileña, y hubo cerca de veinte personas que se salieron de la sala durante el visionado de la película. Esto es un indicativo de que la propuesta de Van Sant sigue siendo radical e inversa al 95% de la narrativas que se proponen en la actualidad. El cine de Van Sant busca lentitud narrativa, largos planos secuencias y una aparente inexistente trama que invitan a la reflexión y a apreciar momentos casi imperceptibles en la mayoría de películas. De hecho, este título tiene no pocas conexiones con el absurdo, lo que lo aleja de los contenidos inteligibles y planos y lo sitúa hacia una poética de la sugerencia. Porque la mirada de Gus Van Sant es única y esto es algo que no se puede decir de muchos artistas.

La exposición está producida por la Cinémathèque Française, el Museo Nazionale del Cinema (Turín), el Musée de l’Elysée (Lausanne) y la Cinémathèque suisse. Más información aquí.



lunes, 2 de julio de 2018

Byung-Chul Han: La sociedad de la transparencia


La época de Facebook y Photoshop hace del «rostro humano» una faz que se disuelve por entero en su valor de exposición. La faz (face) es el rostro expuesto sin «aura en la mirada». Es la forma de mercancíadel «rostro humano». La fazcomo superficie es más transparente que aquel rostro o cara que, para Emmanuel Lévinas, constituye un lugar señalado en el que irrumpe la trascendencia del otro. La transparencia es una figura contrapuesta a la trascendencia.

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Las cosas se revisten de un valor solamente cuando son vistas. La coacción de la exposición, que lo entrega todo a la visibilidad, hace desaparecer por completo el auracomo «aparición de una lejanía».

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El contenido temporal del «ha sido así» es para Barthes la esencia de la fotografía. La foto da testimonio de lo que ha sido. Por eso, la tristezaes su temple fundamental. Según Barthes, la fecha es parte de la foto porque «obliga a sopesar la vida, la muerte, la inexorable extinción de las generaciones».

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En la sociedad expuesta, cada sujeto es su propio objeto de publicidad. Todo se mide en su valor de exposición. La sociedad expuesta es una sociedad pornográfica. Todo está vuelto hacia fuera, descubierto, despojado, desvestido y expuesto. El exceso de exposición hace de todo una mercancía, que «está entregado, desnudo, sin secreto, a la devoración inmediata».


(Byung-Chul Han, La sociedad de la transparencia, Herder, 2013).