(Love Always Carolyn. Documental dirigido por Maria Ramström y Malin Korkeasalo. Suecia, EEUU, 2011. Ver en Filmin).
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sábado, 8 de mayo de 2021
lunes, 17 de febrero de 2014
Kerouac y la generación beat
A finales del pasado mes de enero, publiqué en la revista Culturamas una reseña del libro Kerouac y la generación beat de Jean-François Duval. Este es el texto:
Kerouac
y la generación beat, de Jean-François Duval (Anagrama,
2013).
Jean-François
Duval, periodista y escritor suizo, lleva varias décadas dedicándose
a investigar sobre la generación beat, por lo que la publicación de
Kerouac y la generación beat viene a desarrollar algunas
ideas sobre el autor de Los subterráneos y su relación con
dicho movimiento. El libro se divide en distintas secciones que son a
su vez fecundas entrevistas a Allen Ginsberg (poeta, autor de Aullido
e icono de la contracultura norteamericana), Carolyn
Cassady (mujer de Neal Cassady y autora de Off the Road, sus
memorias sobre Neal, Allen y Jack -de reciente publicación en
España-), Joyce Johnson (ex novia de Jack Kerouac y escritora,
autora de Personajes secundarios), Timothy Leary (escritor,
psicólogo e investigador sobre el LSD), Anne Waldman (poeta, editora
y fundadora de la Jack Kerouac School of Disembodied Poetics de
Colorado) y y Ken Kesey (escritor, autor de Alguien voló sobre el
nido del cuco, y gurú de los Merry Pranksters, un grupo de
aventureros que viajaron por EEUU a bordo de un autobús psicodélico
iniciando a la gente en el LSD en los años 60).
Duval
se centra principalmente en las figuras de Jack Kerouac, Neal Cassady
y Allen Ginsberg, y trata de manera tangencial a William S.
Burroughs, John Clellon Holmes (autor de Go, para muchos, la
primera novela beat), Gregory Corso, Anne Waldman, Joyce Johnson,
Diane Di Prima, Lawrence Ferlinguetti o Gary Snyder, por lo que el
libro no es un estudio completo de la generación, sino más bien un
mosaico configurado por numerosos testimonios que hablan de la vida
de Neal Cassady y Jack Kerouac y más concretamente sobre sus
destinos trágicos y la degradación que sufrieron ambos a partir de
la publicación y éxito de En el camino, sugiriendo la
pregunta inevitable: ¿Kerouac y Cassady fueron víctimas del éxito
literario de Sal Paradise y Dean Moriarty?
En
todo caso, el volumen supone una guía para entender este movimiento,
así como amplía información sobre la gestación del grupo, la
relación entre los autores mencionados, y algunas líneas temáticas
que los unen. En un momento dado, Ginsberg cuestiona si el la
generación beat existió, y más adelante el propio Duval afirma:
“La característica principal del 'movimiento beat', si existiera, sería su sorprendente disparidad”. Y eso cierto.
Tanto en poesía, como en narrativa, la heterogeneidad es grande, si
bien hay varios puntos en común que permiten trazar un itinerario:
desde el interés por el budismo (sobre todo relacionado en autores
como Ginsberg y Kerouac) a la experimentación con las drogas
(marihuana, LSD), pasando por la apertura sexual, la crítica al
mundo editorial mercantilista, el antibelicismo, la innovación con
el lenguaje o la espontaneidad como un intento de captar un momento
único. Tal vez, la idea que sintetice todos estos aspectos sea la
que señala la poeta Anne Waldman, quien afirma que lo que
caracteriza a dicha generación es: “una verdadera búsqueda
espiritual”.
Uno
de los aciertos del volumen, es la presencia femenina, pues Duval
cuenta con los testimonios de varias mujeres que conocieron de manera
íntima a Kerouac, Ginsberg, Cassady, Corso y compañía, ampliando
la mirada sobre estos escritores, pero también reclamando un papel
más significativo para estas Penélopes en la sombra. Parece que
cada vez hay más mujeres que tuvieron incidencia en una generación
muy rompedora, que sin embargo, no supo (o no quiso) darle
importancia a las mujeres. El libro sugiere que todavía no se ha
hecho justicia, y prueba de ello es la reciente y constante aparición
de distintas publicaciones de mujeres relacionadas con la generación
beat. Ese debate queda abierto y me temo que sigue siendo muy actual.
También
el libro apunta a si Kerouac es un autor suficientemente comprendido
por sus lectores, pues su compromiso con la literatura a veces parece
ajeno a su figura como héroe literario. Muchas veces la fama y la
dimensión social que adquirió su nombre supera a la importancia
como escritor renovador.
Para
muchos entrevistados, el alcance de Kerouac o Ginsberg supuso una
nueva mirada sobre América, una crítica al modo de vida conservador
de los años precedentes: “Con ella [la obra de Kerouac],
transformó Norteamérica, cambió su percepción del continente,
aunque muchos lo ignoren”, dice Ken Kesey. Una manera de romper con
los prejuicios y los clichés. Para ello, Kerouac y Cassady se echan
a la calle a recorrer América a buscar experiencias, a sentirse
libres. Recordemos lo que decía Milan Kundera en El arte de la
novela, señalando la ruptura de la novela europea con la
capacidad de buscar experiencias, donde los personajes “se
encuentran en un tiempo en el que no hay principio ni fin, en un
espacio que no conoce fronteras” y que ya con Balzac y Flaubert
“ese horizonte lejano ha desaparecido como un paisaje”. Creo que
parte del encanto de En el camino es precisamente esa vuelta a
los orígenes de la novela europea, esa herencia de búsqueda de
libertad y los espacios abiertos.
Cabe
destacar la introducción que realiza Duval, aclarando el contexto en
el que se se publica On the Road, y relacionándolo con los
diferentes momentos socio-culturales de los años 40, 50 y 60, así
como la posterior influencia, tanto en la cultura hippie, como en
músicos de la talla de Bob Dylan, The Beatles, Patti Smith o Kurt
Cobain. Asimismo, se agradece el abundante material fotográfico,
completado con un glosario de autores relacionados con el movimiento
beat (desde el propio Kerouac, pasando por su hija Jan, Charles
Bukowski o el escritor y periodista Hunter S. Thompson; en total,
casi cuarenta personas), una bibliografía extensa sobre literatura
beat y hasta una cronología de hechos y fechas que van desde 1914
(nacimiento de William S. Burroughs) hasta 2012, estreno de la
película On the Road, dirigida por Walter Salles.
(Reseña publicada originariamente en la revista Culturamas en enero de 2014).
Etiquetas:
Allen Ginsberg,
Beat Generation,
Jack Kerouac,
Literatura,
Neal Cassady
domingo, 19 de enero de 2014
Off The Road. Veinte años con Cassady, Kerouac y Ginsberg, de Carolyn Cassady
Hace dos semanas
salió publicada una reseña mía sobre Off The Road. Veinte años
con Cassady, Kerouac y Ginsberg de Carolyn Cassady en
el suplemento Los Lunes de El Imparcial. Este es
el texto.
Off The Road.
Veinte años con Cassady, Kerouac y Ginsberg, de Carolyn Cassady
(Ed. Escalera, 2013. Traducción de Ana Lima).
Carolyn Cassady, la que
fuera mujer de Neal Cassady, moría el pasado 20 de septiembre a los
90 años de edad, y al mismo tiempo, se publicaba en España sus
memorias tras veinte años de relación con Neal Cassady, Jack
Kerouac (del que fue amante) y Allen Ginsberg.
Carolyn Robinson
(apellido de soltera) nace en Michigan en 1923 y tras residir en
varios sitios, recala en Denver para estudiar en la Universidad,
donde posteriormente impartirá clases de arte. Allí conoce a Neal
Cassady, se casa con él y tienen tres hijos. Ya en 1984 se muda a
Inglaterra y en 1990 publica Off the Road, sus memorias sobre
su relación con Cassady, Kerouac y Ginsberg. Carloyn aparece como
personaje en varias novelas de Kerouac: es Camille en En el
camino, y Evelyn en Big
Sur y Visiones de Cody
-de próxima aparición en
Ediciones Escalera-, por
lo que no se puede obviar la importancia que tuvo en la vida y la
literatura del autor de Los subterráneos.
En Off The Road
encontramos unas memorias
desmitificadoras sobre los héroes de la generación Beat, poniendo
énfasis en las experiencias cotidianas y asistiendo desde cierta
distancia a las numerosas peripecias de su marido. Carolyn,
cual Penélope del siglo XX, está fuera
de la carretera, tejiendo, cuidando a sus hijos y esperando a su
Ulises, que no es otro que el <<ángel loco>> Neal
Cassady, en quien se basa Kerouac para dar vida al mítico Dean
Moriarty de la famosa En el camino y
con quien Ken Kesey se embarca en la aventura lisérgica de los Merry
Pranksters en los años 60. Y ese es uno de los mayores
intereses del libro, asistir a las las experiencias de la mujer de
Cassady, así como amante del propio Kerouac y amiga de Allen
Ginsberg durante cincuenta años. Un testimonio privilegiado de la
gran novela de la vida de Kerouac y compañía.
Desde el comienzo, la
autora remarca el choque que supuso conocer a Neal, Jack y Allen,
bohemios y aventureros, teniendo en cuenta la educación basada en
principios victorianos que había recibido. Los jóvenes beatniks
fumaban hierba, viajaban de costa a costa y experimentaban todo tipo
de sensaciones. No tuvo que ser fácil para una mujer “criada para
temer y reverenciar los códigos sociales dominantes en los años
treinta y habiendo llevado una existencia protegida y llena de
restricciones”.
En el libro se percibe la
lucha interna no solo de Neal, sino también de Kerouac o de la
propia autora. Sin embargo, Carolyn destila cierta sabiduría
cotidiana y por momentos hasta escribe con una ironía que aflora con
un poso de amargura: “Solo me importaba casarme y no había caído
en la fecha. Nací en abril y ya era tonta de por sí, así que ¿qué
podría ser más apropiado para mí que casarme el 1 de abril, Día
de los Tontos en EEUU?”. Y ante tantos años de relación con Neal,
en su difícil papel de esposa y madre, no puede evitar resignarse,
seguramente como un mecanismo de protección, para salir adelante:
“(Me llevó mucho tiempo y muchos ejemplos aprender que 'ojos
que no ven corazón que no siente')”. Carolyn tiene que
criar a tres niños en muchos momentos sola, ante las idas y venidas
de Neal y no sin esfuerzo. La ambivalencia entre el cariño, y las
decepciones de Neal es constante. Aun así, Carolyn mantiene la
comprensión y el cariño hacia su marido hasta el final.
Este libro viene a
completar una visión bastante realista y cruda de Neal Cassady y
Jack Kerouac, que se une a otros testimonios que recalcan el
sufrimiento existencial de ambos, así como su inevitable
autodestrucción.
Off The Road se
completa con fragmentos de cartas de Neal, Jack y Allen, lo que ayuda
a componer un mosaico sobre las relaciones entre ellos y sirve de
contraste con la visión de Carolyn, de manera que satisfará a los
numerosos lectores de Kerouac, Ginsberg y compañía.
(Reseña publicada el 5 de enero de 2014 en Los lunes de El Imparcial).
Etiquetas:
Allen Ginsberg,
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Carolyn Cassady,
Jack Kerouac,
Literatura,
Neal Cassady
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