Mostrando entradas con la etiqueta Neal Cassady. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Neal Cassady. Mostrar todas las entradas

sábado, 8 de mayo de 2021

lunes, 17 de febrero de 2014

Kerouac y la generación beat


A finales del pasado mes de enero, publiqué en la revista Culturamas una reseña del libro Kerouac y la generación beat de Jean-François Duval. Este es el texto:

Kerouac y la generación beat, de Jean-François Duval (Anagrama, 2013).

Jean-François Duval, periodista y escritor suizo, lleva varias décadas dedicándose a investigar sobre la generación beat, por lo que la publicación de Kerouac y la generación beat viene a desarrollar algunas ideas sobre el autor de Los subterráneos y su relación con dicho movimiento. El libro se divide en distintas secciones que son a su vez fecundas entrevistas a Allen Ginsberg (poeta, autor de Aullido e icono de la contracultura norteamericana), Carolyn Cassady (mujer de Neal Cassady y autora de Off the Road, sus memorias sobre Neal, Allen y Jack -de reciente publicación en España-), Joyce Johnson (ex novia de Jack Kerouac y escritora, autora de Personajes secundarios), Timothy Leary (escritor, psicólogo e investigador sobre el LSD), Anne Waldman (poeta, editora y fundadora de la Jack Kerouac School of Disembodied Poetics de Colorado) y y Ken Kesey (escritor, autor de Alguien voló sobre el nido del cuco, y gurú de los Merry Pranksters, un grupo de aventureros que viajaron por EEUU a bordo de un autobús psicodélico iniciando a la gente en el LSD en los años 60).

Duval se centra principalmente en las figuras de Jack Kerouac, Neal Cassady y Allen Ginsberg, y trata de manera tangencial a William S. Burroughs, John Clellon Holmes (autor de Go, para muchos, la primera novela beat), Gregory Corso, Anne Waldman, Joyce Johnson, Diane Di Prima, Lawrence Ferlinguetti o Gary Snyder, por lo que el libro no es un estudio completo de la generación, sino más bien un mosaico configurado por numerosos testimonios que hablan de la vida de Neal Cassady y Jack Kerouac y más concretamente sobre sus destinos trágicos y la degradación que sufrieron ambos a partir de la publicación y éxito de En el camino, sugiriendo la pregunta inevitable: ¿Kerouac y Cassady fueron víctimas del éxito literario de Sal Paradise y Dean Moriarty?

En todo caso, el volumen supone una guía para entender este movimiento, así como amplía información sobre la gestación del grupo, la relación entre los autores mencionados, y algunas líneas temáticas que los unen. En un momento dado, Ginsberg cuestiona si el la generación beat existió, y más adelante el propio Duval afirma: “La característica principal del 'movimiento beat', si existiera, sería su sorprendente disparidad”. Y eso cierto. Tanto en poesía, como en narrativa, la heterogeneidad es grande, si bien hay varios puntos en común que permiten trazar un itinerario: desde el interés por el budismo (sobre todo relacionado en autores como Ginsberg y Kerouac) a la experimentación con las drogas (marihuana, LSD), pasando por la apertura sexual, la crítica al mundo editorial mercantilista, el antibelicismo, la innovación con el lenguaje o la espontaneidad como un intento de captar un momento único. Tal vez, la idea que sintetice todos estos aspectos sea la que señala la poeta Anne Waldman, quien afirma que lo que caracteriza a dicha generación es: “una verdadera búsqueda espiritual”.

Uno de los aciertos del volumen, es la presencia femenina, pues Duval cuenta con los testimonios de varias mujeres que conocieron de manera íntima a Kerouac, Ginsberg, Cassady, Corso y compañía, ampliando la mirada sobre estos escritores, pero también reclamando un papel más significativo para estas Penélopes en la sombra. Parece que cada vez hay más mujeres que tuvieron incidencia en una generación muy rompedora, que sin embargo, no supo (o no quiso) darle importancia a las mujeres. El libro sugiere que todavía no se ha hecho justicia, y prueba de ello es la reciente y constante aparición de distintas publicaciones de mujeres relacionadas con la generación beat. Ese debate queda abierto y me temo que sigue siendo muy actual.

También el libro apunta a si Kerouac es un autor suficientemente comprendido por sus lectores, pues su compromiso con la literatura a veces parece ajeno a su figura como héroe literario. Muchas veces la fama y la dimensión social que adquirió su nombre supera a la importancia como escritor renovador.

Para muchos entrevistados, el alcance de Kerouac o Ginsberg supuso una nueva mirada sobre América, una crítica al modo de vida conservador de los años precedentes: “Con ella [la obra de Kerouac], transformó Norteamérica, cambió su percepción del continente, aunque muchos lo ignoren”, dice Ken Kesey. Una manera de romper con los prejuicios y los clichés. Para ello, Kerouac y Cassady se echan a la calle a recorrer América a buscar experiencias, a sentirse libres. Recordemos lo que decía Milan Kundera en El arte de la novela, señalando la ruptura de la novela europea con la capacidad de buscar experiencias, donde los personajes “se encuentran en un tiempo en el que no hay principio ni fin, en un espacio que no conoce fronteras” y que ya con Balzac y Flaubert “ese horizonte lejano ha desaparecido como un paisaje”. Creo que parte del encanto de En el camino es precisamente esa vuelta a los orígenes de la novela europea, esa herencia de búsqueda de libertad y los espacios abiertos.

Cabe destacar la introducción que realiza Duval, aclarando el contexto en el que se se publica On the Road, y relacionándolo con los diferentes momentos socio-culturales de los años 40, 50 y 60, así como la posterior influencia, tanto en la cultura hippie, como en músicos de la talla de Bob Dylan, The Beatles, Patti Smith o Kurt Cobain. Asimismo, se agradece el abundante material fotográfico, completado con un glosario de autores relacionados con el movimiento beat (desde el propio Kerouac, pasando por su hija Jan, Charles Bukowski o el escritor y periodista Hunter S. Thompson; en total, casi cuarenta personas), una bibliografía extensa sobre literatura beat y hasta una cronología de hechos y fechas que van desde 1914 (nacimiento de William S. Burroughs) hasta 2012, estreno de la película On the Road, dirigida por Walter Salles.

A estas alturas, nadie puede dudar de la repercusión que ha tenido -y sigue teniendo- la generación beat. Por si acaso, este libro viene a corroborarlo.

(Reseña publicada originariamente en la revista Culturamas en enero de 2014).

domingo, 19 de enero de 2014

Off The Road. Veinte años con Cassady, Kerouac y Ginsberg, de Carolyn Cassady


Hace dos semanas salió publicada una reseña mía sobre Off The Road. Veinte años con Cassady, Kerouac y Ginsberg de Carolyn Cassady en el suplemento Los Lunes de El Imparcial. Este es el texto.

Off The Road. Veinte años con Cassady, Kerouac y Ginsberg, de Carolyn Cassady (Ed. Escalera, 2013. Traducción de Ana Lima).

Carolyn Cassady, la que fuera mujer de Neal Cassady, moría el pasado 20 de septiembre a los 90 años de edad, y al mismo tiempo, se publicaba en España sus memorias tras veinte años de relación con Neal Cassady, Jack Kerouac (del que fue amante) y Allen Ginsberg.

Carolyn Robinson (apellido de soltera) nace en Michigan en 1923 y tras residir en varios sitios, recala en Denver para estudiar en la Universidad, donde posteriormente impartirá clases de arte. Allí conoce a Neal Cassady, se casa con él y tienen tres hijos. Ya en 1984 se muda a Inglaterra y en 1990 publica Off the Road, sus memorias sobre su relación con Cassady, Kerouac y Ginsberg. Carloyn aparece como personaje en varias novelas de Kerouac: es Camille en En el camino, y Evelyn en Big Sur y Visiones de Cody -de próxima aparición en Ediciones Escalera-, por lo que no se puede obviar la importancia que tuvo en la vida y la literatura del autor de Los subterráneos.

En Off The Road encontramos unas memorias desmitificadoras sobre los héroes de la generación Beat, poniendo énfasis en las experiencias cotidianas y asistiendo desde cierta distancia a las numerosas peripecias de su marido. Carolyn, cual Penélope del siglo XX, está fuera de la carretera, tejiendo, cuidando a sus hijos y esperando a su Ulises, que no es otro que el <<ángel loco>> Neal Cassady, en quien se basa Kerouac para dar vida al mítico Dean Moriarty de la famosa En el camino y con quien Ken Kesey se embarca en la aventura lisérgica de los Merry Pranksters en los años 60. Y ese es uno de los mayores intereses del libro, asistir a las las experiencias de la mujer de Cassady, así como amante del propio Kerouac y amiga de Allen Ginsberg durante cincuenta años. Un testimonio privilegiado de la gran novela de la vida de Kerouac y compañía.

Desde el comienzo, la autora remarca el choque que supuso conocer a Neal, Jack y Allen, bohemios y aventureros, teniendo en cuenta la educación basada en principios victorianos que había recibido. Los jóvenes beatniks fumaban hierba, viajaban de costa a costa y experimentaban todo tipo de sensaciones. No tuvo que ser fácil para una mujer “criada para temer y reverenciar los códigos sociales dominantes en los años treinta y habiendo llevado una existencia protegida y llena de restricciones”.

En el libro se percibe la lucha interna no solo de Neal, sino también de Kerouac o de la propia autora. Sin embargo, Carolyn destila cierta sabiduría cotidiana y por momentos hasta escribe con una ironía que aflora con un poso de amargura: “Solo me importaba casarme y no había caído en la fecha. Nací en abril y ya era tonta de por sí, así que ¿qué podría ser más apropiado para mí que casarme el 1 de abril, Día de los Tontos en EEUU?”. Y ante tantos años de relación con Neal, en su difícil papel de esposa y madre, no puede evitar resignarse, seguramente como un mecanismo de protección, para salir adelante: “(Me llevó mucho tiempo y muchos ejemplos aprender que 'ojos que no ven corazón que no siente')”. Carolyn tiene que criar a tres niños en muchos momentos sola, ante las idas y venidas de Neal y no sin esfuerzo. La ambivalencia entre el cariño, y las decepciones de Neal es constante. Aun así, Carolyn mantiene la comprensión y el cariño hacia su marido hasta el final.

Este libro viene a completar una visión bastante realista y cruda de Neal Cassady y Jack Kerouac, que se une a otros testimonios que recalcan el sufrimiento existencial de ambos, así como su inevitable autodestrucción.

Off The Road se completa con fragmentos de cartas de Neal, Jack y Allen, lo que ayuda a componer un mosaico sobre las relaciones entre ellos y sirve de contraste con la visión de Carolyn, de manera que satisfará a los numerosos lectores de Kerouac, Ginsberg y compañía.

(Reseña publicada el 5 de enero de 2014 en Los lunes de El Imparcial).