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viernes, 17 de enero de 2025

David Lynch (1946 - 2025).



David Lynch (1946 - 2025).


Ha muerto David Lynch a la edad de 78 años. Uno de esos artistas que uno piensa que nunca morirá, que siempre ha existido y permanecerá vivo para la eternidad. Y así es en cierta medida, pero aunque no lo pareciera, Lynch era humano, y nos ha dejado tras una brillantísima carrera como director de cine.


Tengo varios amigos con los que he hablado un sinfín de veces sobre la obra lynchiana. ¿Eres más de Twin Peaks o de sus pelis? ¿Te gusta más Cabeza borradora o Carretera perdida? ¿Es Mulholland Drive su mejor película? ¿Qué piensas de Twin Peaks: fuego, camina conmigo? ¿Te parece la menos Lynch, Dune o El hombre elefante


A nivel personal, he dedicado en varias ocasiones reseñas y homenajes al autor de Terciopelo azul. Este blog es una prueba de ello (pueden verse varias entradas dedicadas a él). Pero antes, allá por 2004, preparé junto a mis compañeros de la revista (extinta) www.deriva.org un monográfico sobre su obra. Asimismo, en algunos de mis libros de creación, he rendido homenaje al autor de Carretera perdida, como en mi primer libro de poesía, Un hombre en el umbral, donde hay alguna referencia e incluso un poema que es un homenaje a Lynch (se puede leer más abajo). En mi novela Nada que perder, también está presente y aparece citado en alguna ocasión.


En verano de 2009 hice un viaje por EEUU y visité North Bend, el pueblo del estado de Washington (cerca de Seattle) donde se encuentra la cafetería original de Twin Peaks (la Doble R) y me comí una sabrosa hamburguesa, rodeado de fotografías del rodaje y creyendo ver a Cooper entrar por la puerta para pedir un café recién hecho. También visité Snoqualmie, el pueblo donde se puede ver el hotel y la cascada del comienzo de la serie. Después, en Los Angeles, visité el barrio de Mulholland Drive, buscando algunas de las localizaciones de la genial película que se titula precisamente Mulholland Drive. Quise comprobar cuánto había de ficción y cuánto de realidad, si es que se pueden separar ambos conceptos. Quise estar cerca de Lynch, tal vez quise sentir que podía vivir en sus películas.


En otra ocasión, pasé una tarde viendo tres o cuatro capítulos de la primera temporada de Twin Peaks en la filmoteca madrileña. Fue una experiencia diferente y algo rara, con esas butacas rojas y las grandes cortinas, pues tenía algo de "habitación roja". Y sentí de una manera intensa (a pesar de haber visto la serie anteriormente) que los personajes eran reales, como lo son Don Quijote o Ana Ozores. 


Es tanto lo que habría que decir de David Lynch, que mejor no digo nada. Basta añadir que es de esos artistas que me han formado como autor y como cinéfilo. Incluso, creo, que al igual que Kafka o Cervantes, hay una mirada, una manera de concebir el arte y la vida que procede de Lynch, hay un estilo que podría denominarse lyncheano.


No soy el único. Desde ayer, veo en las Redes Sociales a muchos escritores y artistas en general que están citando a Lynch como una de sus máximas influencias. No es para menos. Se ha muerto un genio, un autor con una mirada y un mundo únicos, que ha dejado una huella profunda en el mundo. Porque sí, al final resulta que la vida imita al arte: David Lynch es la prueba.


DEP, maestro.


*



El rugido de un saxofón

 

Estoy con las manos vacías en el rumor de la desembocadura.

 

FEDERICO GARCÍA LORCA

 

La noche oscura. Líneas amarillas hacia el infinito. Hormigas dormidas bajo la luna del desierto. 

 

Las llamas rojas de un cigarrillo envueltas en una luz consumiéndose. Un rostro alucinado por el silencio en el cauce del humo y las brasas. En la boca chupando el cigarrillo, un lobo, en el cilindro de papel húmedo, el principio de las cenizas.

 

Sueñas con un pez dorado que salta de un río helado a un mar de fuego. Sueñas con carreteras perdidas y habitaciones rojas como si fueran un diminuto teatro en un rincón perdido. Te miras al espejo y piensas: Estoy con las manos vacías en el rumor de la desembocadura.

 

Piensas que un rostro que surge del vacío es el musgo en las paredes de una casa, las hormigas en una esquina de un jardín olvidado. Sueñas con un ruido inmóvil bailando en un mar de hielo. No sabes que la alucinación es un fragmento escondido de belleza que se agarra al rugido de un saxofón. 

 

Se hace la oscuridad. Silencio. No hay banda. Una llama de luz inunda un rostro hirsuto. Los destellos siempre iluminan un segundo antes de volver a su madriguera oscura. 

 

Al otro lado de la línea telefónica una jauría de payasos se ríe mientras te preguntas qué estás haciendo dentro de una habitación sin puertas. Todo se pierde en una noche donde las líneas discontinuas se confunden con los aullidos de tus ojos y tu voz atraviesa la línea telefónica sin saber si tú eres el que está hablando con el payaso o el payaso que habla contigo eres tú.


(Carlos Huerga: "El rugido de un saxofón", Un hombre en el umbral, Amargord, 2010).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

lunes, 10 de enero de 2022

David Lynch: The Art Life

 


(David Lynch: The Art Life. Dirigida por Jon Nguyen y Rick Barnes, EEUU, 2016). Ver en Filmin).

jueves, 27 de mayo de 2021

Cabeza borradora, dirigida por David Lynch



Se podrían decir muchas cosas de esta obra estrenada en 1976, pero creo que ante todo se trata de un extraño, sorprendente y turbulento experimento fílmico, que alberga más de una interpretación, donde lo más importante es su lenguaje y la ambientación que desprende.


Dentro de un escenario industrial a la vez que sórdido, asistimos a una serie de escenas de la vida del protagonista, llamado Henry Spencer, quien tiene un hijo con su novia, pero resulta ser una cosa inhumana, quejosa y desagradable (cada uno puede interpretarlo como quiera). Tiene un argumento un tanto kafkiano, que, sin embargo, sirve para desplegar una serie de mecanismos y situaciones insólitas. Así, uno de los elementos que llama más la atención de Cabeza borradora es la ambientación claustrofóbica, en un entorno industrial, junto al personaje protagonista, que se mueve de manera mecánica y que vive acciones que no son nada convencionales (como la famosa secuencia de la cena en casa de los madres de Mary X). También resulta enigmática la atemporalidad de la película, ya que no hay antecedentes ni referencias que nos permitan saber dónde y cuándo ocurre la historia. Por eso, y a pesar de la historia que subyace entre escenas aparentemente inconexas e inexplicables, al final quedamos fascinados por el mundo extraño descrito en el filme. Pero no es lo único novedoso que encontramos.


Por un lado, tenemos la fotografía en blanco y negro que se extiende hacia la abstracción, sin que apenas haya distinción entre luz y sombras, tan sólo figuras grises sobre fondos negros y en ocasiones sobre fondos y luces blancas. Tanto por su fotografía, como por el tratamiento del sonido, Cabeza borradora es sin duda un ejercicio experimental, alejado del cine comercial o tradicional y podría recordarnos a alguna obra literaria de Kafka o del absurdo, pero que, dentro del cine, apenas tiene antecedentes reconocibles.


El tratamiento del sonido es uno de los mayores logros de esta película. Como un leitmotiv, percibimos un continuo conjunto de soplos de calderas, ruidos industriales, chirridos, que ayudan a configurar una ambientación que llega a ser molesta, con cortes bruscos en escenas sonoras. Fue un logro no sólo de Lynch sino también del ingeniero de sonido Alan Splet, con quien trabajó en sus primeros largometrajes, y que ha propulsado un importante desarrollo experimental al sonido en el cine.


Por tanto, no es tanto el lenguaje como la atmósfera y ciertos tratamientos del lenguaje lo que supone una novedad. Como dice Michel Chion en su libro dedicado al director de Lost Highway (Carretera perdida), la utilización del lenguaje por parte de Lynch no es otra cosa que una aplicación personal de un lenguaje común. Y es esa aplicación personal lo que realza el interés de sus obras, que nos parecen tan fascinantes. En cuanto a la trama, el propio Lynch ha reconocido numerosas veces que sus películas no tienen por qué tener un sentido “narrativo”. Es cierto que se puede hilar una historia con un sentido, a pesar de las numerosas escenas que oscilan entre el surrealismo y el mundo onírico, pero Lynch siempre deja un halo de esperanza para relacionar imágenes y buscar interpretaciones –que las hay-, aunque acaso no sea su mayor propósito.


La película tiene asimismo un interés añadido, ya que podemos encontrar numerosas características que después Lynch desplegará a lo largo de su filmografía, como la utilización del sonido experimental, las escenas aparentemente inconexas, cierta apatía por parte de los personajes principales ante situaciones extremadamente inhóspitas, diálogos que rompen el sentido convencional de la comunicación o el tratamiento del sexo (aunque no es tan explícito como en otras películas). También llama la atención el prólogo del filme, que parece ligado al lenguaje desplegado en sus cortometrajes y mediometrajes, pero que, por otro lado, descubre algunas cuestiones que abordará en sus posteriores largometrajes, como la cabeza que sugiere ser el espacio que albergará la historia que vamos a ver, otorgando a la imaginación todo el poder de narrar. En Lynch –al igual que en Buñuel- la ambigüedad, la sugerencia, parte del espacio de los sueños, deseos, pensamientos, y normalmente tiene más importancia que la realidad más cotidiana y física.


Es difícil olvidar las secuencias del teatro en el radiador, que tanto interés ha tenido para numerosos críticos; es otro componente típicamente lynchiano, que introduce otras escenas que luego veremos en la serie Twin Peaks, con la “Habitación Roja” o la del teatro de Mulholland Drive; en todas estas escenas parecemos asistir a un no man’s land que sin embargo supone una pieza clave, si no para la interpretación de la historia, al menos para la desencadenamiento de los hechos. 


Por todo ello Cabeza borradora sigue siendo uno de los filmes más enigmáticos de Lynch, una verdadera película de culto que todavía mantiene intacta su capacidad de sorpresa y su estilo tan personal.


(Reseña publicada originariamente para un monográfico dedicado a David Lynch en www.deriva.org en 2006).





viernes, 16 de mayo de 2014

Chris Isaak: Wicked Game



Chris Isaak: "Wicked Game". Vídeo dirigido por David Lynch con escenas de Corazón salvaje (1990).

lunes, 10 de febrero de 2014

Breaking Bad y David Lynch



El final del capítulo 11 de la cuarta temporada de Breaking Bad es una muestra efectiva y fascinante de la tensión y transformación psicológica que sufre Walt, protagonista de la serie. Walt (amenazado por Gus Fring) busca desesperadamente el dinero escondido en su sótano y comprueba que Skyler (su mujer) se lo ha entregado a Ted Beneke.

La escena, alterna y funde la risa con el llanto de Walt y la incomprensión de Skyler, en un plano picado realmente claustrofóbico que muestra la vulnerabilidad de Walt. En esa secuencia, el teléfono irrumpe como otro componente más de tensión, junto a una especie de bombeo de corazón entrecortado y una mezcla de ruidos extraños, a la vez que la cámara se va alejando del agujero en el que está metido Walt... Un estilo que recuerda al director de Twin Peaks. El extrañamiento lyncheano baña el final de de uno de los mejores capítulos de la serie. 

lunes, 14 de octubre de 2013

David Lynch en el Festival Rizoma de Madrid


Dentro de la programación del Festival Internacional Rizoma hay una retrospectiva dedicada a David Lynch, director de cine, pintor y músico. Asimismo, la Filmoteca Española ofrecerá en su programa sus películas, desde Cabeza borradora (Eraserhead, 1977), hasta Inland Empire (2006) (ver programación aquí). Por otra parte, los días 15 y 16 de octubre, David Lynch estará en Madrid y ofrecerá una conferencia en el Museo Reina Sofía de Madrid. Parece ser, que incluso algún pase de sus películas contará con la presencia del propio Lynch. Seguramente, una oportunidad única para disfrutar del autor de la serie Twin Peaks o películas como Mulholland Drive.

viernes, 29 de junio de 2012

David Lynch: Crazy Clown Time


David Lynch tiene un mundo tan personal que incluso cuando se dedica a otros menesteres, como en este caso al videoclip y a la música, lo que vemos y lo que oímos destila Lynch por todos sus poros. El álbum al que pertenece esta canción lleva el mismo título, Crazy Clown Time. Sonidos extraños, voz en falsete, rasgueos de guitarra eléctrica, ritmo asincopado, imágenes turbadoras que bien pudieran recordarnos el retorcido mundo de Twin Peaks o Terciopelo azul. Muchos han comentado que se trata de un vídeo solo para fans. En todo caso, este videoclip me parece una pieza más del complejo, obsesivo y fascinante mundo lyncheano. Un mundo inquietante y lleno de autorreferencias.

lunes, 4 de julio de 2011

Notas de David Lynch I

Cuando duermes, no controlas tu sueño. Me gusta sumergirme en un mundo onírico, pero fabricado por mí, un mundo que yo haya escogido y sobre el que tenga control.

*

Mis películas hablan todas de “mundos extraños” en los que no puedes entrar a menos de construirlos y filmarlos. Eso es lo que es tan importante para mí en el cine.

*

Las ideas son como peces.

Si quieres pescar pececitos, puedes permanecer en aguas poco profundas. Pero si quieres pescar un gran pez dorado, tienes que adentrarte en aguas más profundas.

(David Lynch, de Michel Chion, Ediciones Paidós, 2003 y Atrapa al pez dorado, David Lynch, Mondadori, 2008).

viernes, 18 de febrero de 2011

Lost Highway: fragmentos de conciencia


Lost Highway habla de cómo los celos pueden llevar a la locura, y la película, está narrada a partir de la pesadilla, de la cabeza de un hombre que está a punto de estallar (ahí está el final, con Fred conduciendo un coche en una carretera perdida y esa cabeza baconiana llena de desesperación).

El Hombre Misterioso le dice a Fred que él mismo está en otro sitio (es omnipresente). Fred no quiere entender el porqué. Es más fácil engañarse uno mismo que asumir la verdad. La mente teje estratagemas para no enfrentarse a uno mismo, para rehuir el espejo.

Dice Javier Avilés en su blog que el narrador de esta película sería El Hombre Misterioso y me parece una posibilidad muy interesante. Toda obra ficticia, tiene un narrador, alguien que, aunque de manera desordenada, ordena el discurso. El narrador omnisciente es el ojo que todo lo ve y todo lo sabe y maneja a su antojo la información. La conciencia a veces adopta la forma de un narrador, solo que a veces uno no quiere escucharlo.


La hermosa Renee duerme junto a Fred, y como suele ocurrir con Lynch, uno no sabe diferenciar los sueños de la vida “real”. Porque, ¿qué es “lo real”? ¿Es menos real lo que uno vive en sus sueños? ¿En qué se diferencian las narraciones de los sueños y las de los hechos “reales”?

Un sueño dentro de otro sueño dentro de otro sueño. Fred no encuentra a Renee. Y cuando cree encontrarla, aparece El Hombre Misterioso. ¿Tal vez porque El Hombre Misterioso le recuerda lo que le hizo a Renee? Podemos entender que El Hombre Misterioso es la conciencia de Fred que no puede ocultar. El narrador es el lado oscuro, la "verdad" que sale a la superficie.

jueves, 4 de febrero de 2010

David Lynch en la Filmoteca Española


Hay cosas que uno no se puede perder y no hay excusas que valgan. Cuando uno vive en Madrid y resulta que se entera de que en la Filmoteca hay programado un ciclo dedicado a David Lynch, se pone nervioso, casi no se lo cree, se frota las manos, y finalmente da las gracias, aunque a la vez, se cabrea porque es posible que no pueda asistir a cuantas proyecciones quisiera -por motivos laborales-. La oportunidad de ver en un cine películas como Eraserhead, Blue Velvet, Lost Hihgway o Mulholland Drive no sucede muy a menudo, y si, además, añadimos, la serie que revolucionó el lenguaje de las series de televisión allá por los años 90, sí, hablo de Twin Peaks… demasiado goloso para ser cierto.

Enlace a la Programación del Cine Doré (Filmoteca Española):

http://www.mcu.es/cine/docs/MC/FE/PrograDore/PrograDore74.pdf