¿Se puede tener una amistad especial con alguien sin ver a esa persona nunca? ¿Se podría mantener una relación telemáticamente? En 84, Charing Cross Road, publicado por primera vez en 1970 por la autora estadounidense Helen Hanff, sí se puede, y lo mejor de todo es que está basada en una historia real.
Leer 84, Charing Cross Road actualmente, en la era de las redes sociales, es sumamente interesante, sobre todo para aquellos más jóvenes que no hayan tenido la oportunidad de relacionarse con otras personas por medio de cartas y postales. Esta novela autobiográfica epistolar, habla de la relación entre Helen, una escritora residente en Nueva York y Frank, un librero de Londres, durante veinte años, de 1949 a 1969. Entre los muchos hallazgos, como el humor y la ternura, destacaría la pasión por los libros que tenía Helen, así como el agradecimiento y la generosidad que desprende esta por Frank y sus compañeros de la librería Marks & Co. durante la posguerra. Sin embargo, lo que más me ha gustado ha sido la capacidad de generar curiosidad y conexión con otra persona a partir de una relación epistolar durante veinte años, así como el hecho de cultivarla poco a poco. Si pensamos en lo vacías y superficiales que son las relaciones y la forma de comunicarnos actualmente, donde las personas hablan de cosas triviales y se dejan llevar por la cultura del scroll infinito, leer esta novela es un ejercicio de aprendizaje sobre cómo comunicarnos y mantener una relación puramente afectiva. También es muy interesante comprobar cómo antes de Amazon se podía comprar libros o enviar paquetes de comida de un continente a otro, pero la espera duraba semanas, y la espera generaba ilusión y paciencia, hoy en día, habilidades extinguidas, debido a la digitalización de nuestra vida, pues casi todo se puede hacer a golpe de clic.
Leer 84, Charing Cross Road desde el contexto digital actual es una experiencia muy bonita y hasta necesaria, que nos permite observar cómo hasta no hace mucho nos podíamos relacionar de manera analógica y nos lleva a reflexionar sobre cómo hemos evolucionado a nivel humano y social.
Como curiosidad, la adaptación cinematográfica, protagonizada por Anne Bancroft y Anthony Hopkins y dirigida por David Hugh Jones en 1987 resulta embriagadora.
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