lunes, 25 de abril de 2011

Día del Libro: Presentación de poemarios de la editorial Amargord

Actos del Día del Libro de la editorial Amargord
Martes 26 de abril a las 21h.
Sala Triángulo (C/ Zurita 20, Lavapiés, Madrid).


lunes, 18 de abril de 2011

Poemas en Ophelia y El coloquio de los perros

Recientemente han aparecido poemas míos en las revistas Ophelia y El coloquio de los perros. La primera, Ophelia, revista de teatro y otras artes, ha publicado dos poemas de mi libro Un hombre en el umbral dentro de su nº 10, dedicado a la poesía. La segunda, El coloquio de los perros, ha publicado en su nº 28 un poema inédito, perteneciente a mi próximo libro.

Agradezco a José Luis Gómez Toré y a los redactores de El coloquio de los perros la oportunidad de publicar poemas en ambas revistas. Dejo aquí los enlaces para quien quiera leer los poemas:

Ophelia

El coloquio de los perros

martes, 12 de abril de 2011

Monstruo devorándose a sí mismo


Hace tan solo unos días, leí en Público que Matthew Weiner, el creador de la estupenda serie Mad Men ha llegado a un acuerdo con AMC, la cadena que la emite (y que también cobija otras series recientes como Breaking Bad) para renovar por tres temporadas. Sin embargo, parece ser que la cadena quiere recortar el presupuesto de una serie que ha ido creciendo poco a poco en todo el mundo hasta convertirse en una referencia de culto. Esta “lucha” entre cadena y creador ha ocasionado un retraso considerable para grabar la esperadísima 5ª temporada. De hecho, se habló de que AMC continuaría el proyecto sin su creador. Finalmente, AMC recortará en dos minutos cada capítulo para así introducir más publicidad –entre otras cosas-.

Sin embargo, no parece que Matthew Weiner haya quedado satisfecho. Arguye el creador de Mad Men que no comparte estas medidas: “No entiendo por qué, con todo el éxito de la serie, de pronto, es necesario cambiarla". Bien, pues yo le sugeriría al creador de Mad Men que revisara Mad Men. Recuerdo el final de la tercera temporada, cuando la empresa de publicidad Sterling & Cooper tenía un éxito considerable y los mismos dueños decidieron venderla para ganar más dinero. Uno de los aspectos más sofisticados e interesantes de esta magnífica serie es su capacidad para describir cómo el Capitalismo de comienzo de los años 60 se fue introduciendo en la vida de los ciudadanos, apoderándose de sus "sueños" a la vez que los ciudadanos acababan siendo apresados por las fauces del sistema. Mad Men está llena de ceses laborales, de caprichos y decisiones locas de jefazos que se deleitan en su sillón de cuero mirando tras los grandes ventanales, cigarrillo en una mano, vaso de whisky en la otra, sin que se les mueva un solo pelo de la cabeza. “Todo lo que quiero hacer es seguir haciendo mi programa, y hacerlo de la manera que quiero, con la gente que quiere hacerlo”, dice Weiner sobre los cambios producidos en torno a la continuidad de la serie, cambios que son todos concernientes al dinero y la publicidad (por ejemplo, AMC aumentará la presencia de publicidad en los decorados de cada capítulo). Vaya. ¿Y lo dice en serio? Todavía me acuerdo de Don Draper queriendo recuperar la “independencia” de Sterling & Cooper en manos de empresas británicas cuando Sterling & Cooper tenía un gran éxito. Amigo Weiner, el dinero lo mueve todo en este mundo, y la ética no sirve para nada, si no, pregúntele a los personajes que usted mismo ha creado. ¿Acaso hay un ápice de honestidad y altruismo artístico en una sociedad como la capitalista? Cuando en la cuarta temporada, Peggy Olson, cuestiona que su empresa (Sterling Cooper Draper & Pryce) tenga como cliente a otra empresa que es abiertamente racista, la respuesta que recibe de su jefe, Don Draper, es contundente: “Nuestro trabajo consiste en que a las personas les guste Fillmore Auto, no en que a Fillmore Auto le guste los negros”.

¿No es Mad Men la metáfora de un monstruo hermoso y salvaje que engulle todo cuanto tiene delante? Parece que, 50 años después, la realidad iguala –o supera- a la ficción. Matthew Weiner ha caído en la trampa que él mismo ha diseñado. Parece un monstruo devorándose a sí mismo.

jueves, 7 de abril de 2011

Notas de Andrei Tarkovski II

Normalmente, el hombre va al cine por el tiempo perdido, fugado o aún no obtenido. Va al cine buscando experiencia de la vida.

*

El cine surge de la observación inmediata de la vida.

*

En el cine lo que me atrae son las interconexiones poéticas que se salgan de la normalidad. La lógica de lo poético.

(Andrei Tarkovski, Esculpir en el tiempo, Ed. Rialp, 1991).

domingo, 3 de abril de 2011

Breve historia del cómic (belga)

En un viaje reciente, he podido disfrutar del Centre Belge de la Bande Dessinée, un museo sobre historia del cómic belga situado en Bruselas, un espacio que contiene numeroso material técnico y artístico, desde planchas, dibujos y vídeos, hasta revistas e historietas tan importantes como Tintín, Spirou, Los Pitufos, La Marca Amarilla, Lucky Luke... Todos belgas y todos producidos en los años 40 y 50. Teniendo en cuenta los tiempos de esplendor creativo que vive el noveno arte en la actualidad, no viene mal un poco de historia del cómic... o de la BD.










jueves, 31 de marzo de 2011

Cuadernos de guerra, de Raúl Zurita



Cuadernos de guerra, de Raúl Zurita (Ed. Amargord, 2009).

Leer a Raúl Zurita (Santiago de Chile, 1950) supone una experiencia intensa a la vez que agotadora. Su poesía duele y atrapa a partes iguales, porque intenta reflejar lo que el mundo tiene de salvaje y loco, de horroroso y bello. Cuadernos de guerra, primer número de la colección Transatlántica, dirigida por el poeta Juan Soros, viene a martillearnos con fuerza ya desde su propio título.

Uno de los aspectos que más llama la atención de Cuadernos de guerra es la unión de política y poesía. Los poemas hablan sobre Chile pero también sobre Hiroshima, Auschwitz y las Malvinas. Experiencias ligadas a acontecimientos reales, recuerdos, sueños y pesadillas, dibujadas por poderosas imágenes. Sin embargo, muchos poemas buscan ahondar en cómo los sueños y la mente humana en general, solapan múltiples espacios o momentos, e incluso personajes, sirviéndose de un hilo conductor para que la escena tenga un sentido reconocible por el lector. Los personajes que pululan por el espacio poético pueden extrapolarse unos a otros en distintos poemas, ya que el discurso superpone los planos espacio-temporales en su intento de reconstruir el miedo, el silencio de la guerra y las injusticias humanas. Así, el Zurita niño puede ser también la niña japonesa Yazuhiko, P, o LV Beethoven. En ese entramado polifónico las ciudades o los países se (con)funden: Chile, Hiroshima, México, las Malvinas, Auschwitz. Todo (con)fluye en un contexto de guerra, dolor, y locura.

Ante semejante riqueza expresiva y narrativa, el libro presenta asimismo una coherencia estructural que afecta a otros elementos poéticos, como el ritmo creado a partir del entramado de enunciados o títulos de poemas que suponen variaciones de un mismo tema, como “Cielo abajo”, la serie de “Flotas”, “Su roto + sustantivo”, “LVB”, “Si solo oyeras”, y varios más, apoyando esa idea constructiva de fusión y continuidad, otorgando al libro una escritura sólida además de lúdica.

Zurita parece involucrarse en la memoria colectiva, por ello la voz poética vulnera las coordenadas espaciales, así como temporales. En esos saltos en el tiempo, el poeta chileno introduce varios personajes históricos, como es el caso de Cristóbal Colón, Augusto Pinochet o Beethoven. Esto produce cierto extrañamiento, unido a la inserción de historias ficticias mezcladas con algunos de esos personajes “reales”. Una muestra de ello es el magnífico poema “Rotas carreteras. En el sueño 115”:


Y adelante cubriendo de lado a lado la aurora cientos

de playas subían


En el sueño 115 recortándose entra las líneas blancas

de las rompientes y las rotas carreteras el amanecer

destellando


Mostrando arriba las radiantes bahías y a un costado las

tres carabelas detenidas frente a una bomba de gasolina

con las velas recogidas silenciosas preguntando por

nuevos rumbos


Mirando América que emergía en el final del sueño 115

fundiéndose con la enorme rada de la aurora Capitán

amanece: le dije a Colón mostrándole el nuevo mundo

que subía encumbrándose cielo arriba Sólo peladeros

muertos me respondió él despidiéndose frente a las

viejas playas donde nos mataron ya ido de espaldas

enfilando su camión hacia las carreteras de otros sueños


Ante la fuerza del paisaje chileno, el poeta es capaz de nombrar el silencio fundiendo poesía y política: “Sinfónicas en derrota del desierto llanuras arenales y / piedras que gritan: nadie escuchó nada”. La presencia del desierto, el océano o las playas, adquiere una importancia mayor que la propiamente paisajística, formando un espacio “escultórico” donde se instala la poesía, adquiriendo una voz que permita alentar los márgenes de la historia llena de catástrofes. Por ello, la idea de “visión” va unida a la de “reconstrucción” y ambas suponen una constante en los poemas, además de constituir el germen poético:

Estoy tendido en el suelo, con los ojos abiertos, y mientras escucho los gritos reconstruyo las escenas borrosas de un despertar.

Si hay reconstrucción, es porque antes ha habido destrucción. Y la poesía permite esa deuda con el vacío que es la creación de belleza.