lunes, 19 de noviembre de 2018

Las ventajas de la vida en el campo, de Pilar Fraile


Las ventajas de la vida en el campo, de Pilar Fraile (Caballo de Troya, 2018).

La escritora Pilar Fraile publica su primera novela tras una trayectoria sólida en poesía y un libro de relatos, Los nuevos pobladores, con el que demostró gran frescura en el (normalmente) poco sorprendente panorama de los relatos cortos. Si su poesía resulta reveladora desde las imágenes que destila el lenguaje y sus relatos albergan espacios y situaciones inesperadas, ahora, en su novela, el mayor interés radica en la trama, con el propósito de contar una historia que permita dar vida a unos personajes envueltos en sus dudas y problemas cotidianos.

Lo primero que llama la atención de Las ventajas de la vida en el campo es su título, que no deja de sugerir una lectura irónica de la propia novela, pues, como veremos, los protagonistas no parecen obtener demasiadas ventajas de la vida en el campo, más bien lo contrario. Esa ironía marca ya un modo de leer que se sostiene a lo largo de la historia.

La novela parte con un comienzo in media res que rápidamente nos engancha. Con un narrador omnisciente y con un tono natural que ayuda a seguir el hilo de la trama, seguimos los pasos de la protagonista, adentrándonos en sus vaivenes e incertidumbres. Alicia y su marido Andrés viven con su hija pequeña, Miranda, en una casa en el campo, buscando mayores privilegios que en la estresante ciudad. Sin embargo, las cosas no son como ellos esperaban, y la presencia de un vecino raro y su perro, parece presagiar que algo no irá bien. Lo que iba a ser una vida tranquila y hogareña empieza a tornarse en accidentada y llena de perturbaciones. Pero no solo la presencia fantasmal del vecino afecta a la tranquilidad de Alicia, pues lo interesante en la novela es que iremos descubriendo que hay otros aspectos de su vida que ella no ve con la misma claridad pero que suponen también un problema al que tiene que enfrentarse. De manera que la situación con el vecino es un reflejo de su propia relación con su marido y con su trabajo. Y esa tensión y lo que de ella surge, es el verdadero germen de la novela. Las dudas y silencios de Alicia ayudan a conformar una construcción del personaje que ha de enfrentarse a sus propios fantasmas.

Como ya ocurriera con algunos de sus relatos, destaca la creación de espacios y atmósferas, que en ocasiones se asemejan a cierto estilo cinematográfico por la capacidad de sugestión visual. También es notable el extrañamiento que late en varias situaciones y en la tensión que no termina de explotar. En esta línea, sorprenden algunas escenas que tienen valor por sí mismas, como los encuentros de la protagonista con personajes singulares en sus visitas a las urbanizaciones para realizar fotos (Alicia es una fotógrafa en paro y ha encontrado un trabajo eventual para fotografiar urbanizaciones y zonas residenciales), que casi parecieran sacados de un sueño o un cuadro de Edward Hopper. La evocación que alcanzan esos espacios semivacíos y urbanizaciones abandonadas parecen suscitar una sensación de nostalgia a la vez que incertidumbre. Estas escenas, además, sirven para reforzar una idea de un mundo perdido (la España de la Burbuja Inmobiliaria), que, sin embargo, acarrea no pocas situaciones kafkianas, que nos invitan a reflexionar sobre la gestión de la llamada “crisis económica”. Fraile logra transmitir con sus cadáveres inmobiliarios lo que otros deberían explicar en un ensayo o un artículo sobre el declive de una época.

Por otro lado, la historia mantiene una tensión externa, pues genera interés sobre las relaciones entre los personajes principales, Alicia, Andrés, Larra y sus vecinos, si bien se centra en las zozobras existenciales de Alicia y en el conflicto que ella tiene consigo misma, que poco a poco acaba asomándose y apoderándose de la trama. Al final, hay una “mirada” que trasciende la propia historia y supone el mayor interés de la novela. 

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Jamie xx: "Gosh"



(Jamie xx, "Gosh", In Colour, 2015. Videoclip dirigido por Romain Gavras).

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Mindhunter



(Mindhunter, dirigida por David Fincher, Asif Kapadia y otros. Netflix).

domingo, 28 de octubre de 2018

Kepa Murua: dos poemas

Imagen extraída de www.bizkaia.eus


Monstruos aseados a la salida de la cárcel.
Hombres enfrentados al vacío
de una ciudad sitiada.

Hombres que introducen sus manos
en su mirada. Y que no saben enfrentarse
a los transeúntes solos.

Creen en Dios, y este los rechaza.
Y porque saben del miedo que les atrapa
en ningún lugar se detienen.


*


Miradme el perfil del alma
y encontraréis un hombre muerto.

Sopesad mi corazón y veréis un pájaro
como se ve una hoja en un cuaderno.

Oled mi grito y mi hambre. Conoceréis
el verdadero estado de mi pasión.

Romped las puertas que me tienen
encarcelado al roto silencio.

Y lavad con la sed de los inocentes
estas mis manos cubiertas de sangre.

(Kepa Murua, Siempre conté diez y nunca apareciste, Calambur, 1999).

lunes, 22 de octubre de 2018

sábado, 13 de octubre de 2018

Nuccio Ordine: la utilidad de lo inútil



Las actividades que no sirven para nada podrían ayudarnos a escapar de la prisión, a salvarnos de la asfixia, a transformar una vida plana, una no-vida, en una vida fluida y dinámica, una vida orientada por la curiositas respecto al espíritu y las cosas humanas.

*

Tenemos necesidad de lo inútil como tenemos necesidad, para vivir, de las funciones vitales esenciales.

*


Las cosas que no comportan un beneficio se consideran, pues, como un lujo superfluo, como un peligroso obstáculo. "Se desdeña todo aquello que no es útil", observa Diderot, porque "el tiempo es demasiado precioso para perderlo en especulaciones ociosas".

(Nuccio Ordine, La utilidad de lo inútil, Acantilado, 2017. Traducción de Jordi Bayod).

miércoles, 10 de octubre de 2018

Heridas abiertas: emociones emponzoñadas



Heridas abiertas (Sharp Objects), dirigida por Jean-Marc Vallée (Miniserie de tv, HBO, 2018. Basada en la novela homónima de Gillian Flynn).

Heridas abiertas trata de una periodista que viaja a su pueblo natal para cubrir una noticia sobre un asesinato a una menor. Sin embargo, esta línea argumentativa sencilla, es una excusa para hablar de otros temas, preocupaciones, fantasmas. Porque realmente, Heridas abiertas no es un thriller sobre asesinatos. 

Camille, que así se llama la protagonista, es joven y guapa, pero no tiene relaciones sentimentales y bebe vodka como si fuera agua mineral. Poco a poco iremos descubriendo que ha vivido una adolescencia trágica, marcada por la muerte de su hermana. De hecho, Camille se autolesiona cuando se siente triste o culpable y tiene una compleja relación con su madre, a la que intenta evitar. 

Wind Gap, el pueblo donde viaja Camille, es el típico pueblucho de la América profunda, donde las mujeres son madres y amas de casa y los hombres encarnan el papel de “macho”. Los adolescentes se aburren y buscan alternativas descontroladas a su ociosidad, a pesar de que podrían pasar por  chavales responsables. En Wind Gap, por supuesto, hay un sheriff local que defiende su territorio, un joven detective (forastero) que llega para investigar el caso, una madre, una hermanastra y un puñado de amigas despechadas. Pero todo no es lo que parece y las complicaciones dramáticas van brotando como en un hormiguero. Wind Gap está emponzoñado, como Twin Peaks, pero también como cualquier otra ciudad occidental en decadencia. La atmósfera opresiva y ambigua destila retazos perturbadores en la mayoría de los personajes, que apenas son visibles en una simple ojeada. De hecho, Heridas abiertas se ceba con los personajes femeninos, porque habla de mujeres malvadas, frustradas y frágiles, y ninguna se salva, ni siquiera la protagonista. 



Más allá de la historia principal, lo llamativo es la integración entre la narración y el conflicto más profundo que poco a poco va saliendo a la superficie. Por un lado, nos encontramos con una narración llena de pequeños flashbacks y fogonazos que muestran parte del pasado lleno de fantasmas de la protagonista, a modo de flujo de conciencia de la novela experimental de principios de siglo XX. Jean-Marc Vallée logra hacerlo de manera efectiva (aunque a veces innecesaria por recargada) gracias a un montaje sugerente, entrelazando pequeñas escenas con la trama, de manera que se mantiene el punto de vista subjetivo de Camille a lo largo de la historia y nos permite saber de dónde viene, de manera que el viaje a su Wind Gap natal acaba revelándonos por qué es tan frágil e inestable, pero también luchadora. De alguna manera, es una vuelta al inframundo que abandonó para poder vivir hacia delante, para dejar atrás un pueblo de paletos donde ella no encajaba.

Otro aspecto destacable es cómo la narración apunta a distintas direcciones, redundando en pistas falsas y callejones sin salida, lo que contribuye a generar un aura de ambigüedad y tensión, algo que parece confundir al espectador y nos sugiere que, como en Twin Peaks, cualquiera puede esconder el mal, el horror. Más allá de la historia y sus matices, de los giros o las posibles artilugios narrativos que podrían ser algo artificiales, Heridas abiertas es un ejercicio narrativo que destila frescor y nos sumerge en una historia terrible, además, con grandes interpretaciones (Amy Adams, Patricia Clarkson, Eliza Scanlen) y sorpresas finales insertadas en los títulos de crédito.