martes, 17 de mayo de 2011

retales, de Sonia Bueno

un sonido de alas –sin pájaro- habla al hueso

*

avanzo_tiro de un hilo me alejo de

*

roto –el hilo. busco. la manera de seguir. otro hilo que cortar.

*

salir del espejo

de la palabra

para hallar

la palabra

y habitar

el espejo

*

devano mi camino. para hilar mis huellas y habitar el camino

*

enhebro granos de arena. el trabajo en el desierto amontona. sí. enhebro granos de arena. como quien cose un tumor de arena en su útero /antes desierto.

mal-digo esos despojos de mi cuerpo –que no son

/mi cabeza


(Poemas pertenecientes a retales de Sonia Bueno, Fundación Centro de Poesía José Hierro, Getafe, Madrid, 2011).

sábado, 14 de mayo de 2011

Remy de Gourmont nos avisa desde su nave espacial

¿Qué podrían tener en común un puñado de aforismos de un autor francés del siglo XIX y una película de Ciencia Ficción producida por la 20th Century Fox en el año 1951? Tanto, como permite la estupidez humana, es decir, mucho.

Ayer releí algunos aforismos de Remy de Gourmont en uno de los Clubs de Lectura que dirijo, y disfruté de nuevo ante las sentencias de una inteligencia mordaz como pocas. Un hombre que se ríe continuamente del género humano y que, sobre todo, todo lo cuestiona: la inteligencia, la cultura, la tradición. Después fui a ver a la Filmoteca Ultimátum a la Tierra (The Day the Herat Stood Still) dirigida en 1951 por Robert Wise, y me sorprendió su mensaje crítico. EEUU estaba inmerso en la Guerra Fría y la estupidez humana llegaba a límites insospechados (que perduran hasta hoy). Un alienígena es enviado a la Tierra para advertirnos de que deben cesar las guerras y la producción de energía nuclear, porque la Tierra está poniendo en peligro la paz en el Universo. Me gustó porque el filme supone una crítica al totalitarismo estadounidense de los años 50, pero también porque sigue siendo una lectura actual de las cosas que pasan en la Tierra. Los terrícolas no han cambiado nada en 60 años, si acaso, se han empecinado más en su empeño de demostrar su ignorancia y desacreditar su inteligencia. Y mientras veía la película me venían a la cabeza algunos de los aforismos de Remy de Gourmont: “Un azar dio al hombre la inteligencia. Él la empleó: inventó la estupidez”. Por eso, el alienígena, perfectamente interpretado por Michael Rennie, mira a los terrícolas con una media sonrisa donde se vislumbra otro de los aforismos de Remy de Gourmont: “Solo una cosa distingue a los hombres de los animales, convirtiendo a la especie humana en la más feroz de todas y volviéndola, para empezar, contra sí misma: el fanatismo”.

(Aprovecho la ocasión para añadir una reseña que publiqué hace unos años en Deriva. Cuanto más releo Pasos en la arena, más me gusta, y más claro tengo que la estupidez humana es insuperable).



Pasos en la arena, de Remy de Gourmont (Traducción de Luis Eduardo Rivera, Ed. Periférica, 2006).

Remy de Gourmont, escritor francés nacido en 1858 y fallecido en 1915, fue uno de los principales críticos literarios de finales del s. XIX y principios del XX, cercano a los simbolistas, amigo de Mallarmé o Villiers de l’Isle Adam, cofundador de la prestigiosa revista y editorial Mercure de France. Dice Luis Eduardo Rivera en el estupendo prólogo de Pasos en la arena, que se trata de un precursor, pero que hoy sus novelas han quedado desfasadas, no así sus ensayos y aforismos, alejados del simbolismo de su narrativa y armados con un leguaje claro y sencillo, siendo uno de los autores que “inauguró el ensayo moderno francés, y que sigue siendo, todavía hoy, uno de sus representantes mayores”, trazando un puente que va desde Montaigne a Roland Barthes, pasando por Diderot. Así pues, la carta de presentación de Remy de Gourmont parece cuando menos, notable.

Pero vayamos al libro que nos presenta la editorial Periférica. Los aforismos y epigramas que afloran por estas páginas –por primera vez publicados en España- tratan los temas más diversos, desde la política, hasta la filosofía, la religión, la moral o la literatura, siempre con un lenguaje claro: “Se debe escribir bien, pero es preferible expresar un pensamiento sin arte aunque con claridad, que decirlo de una manera confusa y embrollada”, entre los que asoma a veces la ironía, el desencanto, la acidez del que se sitúa al margen, observando el mundo, desentrañando sus incoherencias, desenmascarado sus dogmas. Es indudable la influencia de Nietzsche. La edición, muy cuidada, a cargo del propio traductor Luis Eduardo Rivera está completada con un espléndido comentario incluido al final del libro de Paul Léautaud y una semblanza de Guillaume Apollinaire que enriquecen la visión de este singular escritor y pensador, hasta ahora, prácticamente desconocido en lengua española.

Abundan máximas, entre cómicas y certeras, que ponen en entredicho a la humanidad: “Un azar dio al hombre la inteligencia. Él la empleó, inventó la estupidez”. Otro aspecto que sobresale de este librito es el cuestionamiento de Gourmont ante los valores que para muchos han sido siempre sagrados, pues él utiliza la disociación para desvelar lugares comunes y desarmarlos, pero sin quedarse en la simple desaprobación, ya que además sabe crear nuevas (re)visiones de estos mismos valores con sus sentencias. Algunos de sus mejores y más incisivos aforismos pertenecen al epígrafe “Sobre la inteligencia”, demostrando su ironía, pero también su desencanto ante la estupidez humana: “La inteligencia es un don natural, que debe cultivarse, sin hacerse ilusiones sobre su utilidad, como un arte de pasatiempo”.

Leyendo Pasos en la arena nos dejaremos llevar sin esfuerzo por entre estos aforismos y epigramas brillantes y pensaremos que la persona que los escribió era un espíritu libre, crítico y sobre todo, independiente. Lo reflejan muy bien estas palabras de Léautaud al final del libro, hablando de Remy de Gourmont: “Era un observador. Observaba, analizaba, -disociaba, como él decía- los hechos, las ideas, los sentimientos”. Este Pasos en la arena tiene dos grandes virtudes: una, descubrirnos a un gran pensador, necesario; otra, saber que siempre podremos volver a sus aforismos, porque no parecen agotarse en su afán revelador y renovador.

lunes, 9 de mayo de 2011

Notas de Theo Angelopoulos I

Creo que mis películas son sobre viajes que todos realizamos, en cualquier parte del mundo. Es el problema universal de no tener un lugar, un hogar que podamos considerar el nuestro.

*

En todas mis películas hay personajes que buscan a su padre. No me refiero a padres reales, sino al concepto de padre como signo, significado o símbolo de lo que soñamos.

*

Lo que no me gusta son esas películas que intentan contentar a todo el mundo poniéndole un poco de todo, pero que terminan no siendo nada en concreto.

(El cine de Theo Angelopoulos. Imagen y contemplación, edición de Andrew Horton, Ediciones Akal, 2001).

viernes, 6 de mayo de 2011

Un hombre en el umbral según Rafael-José Díaz

Tras el recital que ofrecí ayer en La Casa del Libro, he de agradecer al poeta y traductor Rafael-José Díaz no solo su presencia y generosidad, sino también, sus palabras a modo de presentación, que me parecieron lúcidas. Rafael-José Díaz ha publicado en su blog Travesías el texto leído en La Casa del Libro. Para quien quiera leer el texto, puede hacerlo aquí.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Recital en La Casa del Libro



Mañana jueves 5 de mayo leeré algunos poemas en La Casa del Libro, dentro del ciclo de "Los Jueves Poéticos en la Casa del Libro". El acto pertenece a la programación de Poesía Joven en la Comunidad de Madrid, coordinado por Javier Avilés. Me presentará el poeta y traductor Rafael-José Díaz.

Jueves 5 de mayo a las 20h.
Casa del Libro, 3ª planta (C/ Gran Vía 29, Madrid).

sábado, 30 de abril de 2011

Kafka, de Robert Crumb y David Zane Mairowitz



Kafka, de Robert Crumb y David Zane Mairowitz, La Cúpula, Barcelona, 2010.

Antes de nada, quiero dejar algo claro. Este libro es una "Introducción" a Franz Kafka. Pero, por otro lado, se trata de un cómic notable. Crumb logra que la historia marginal de Franz Kafka y la sugerencia de sus narraciones cobren vida por medio de la imagen. El trazo nervioso y redondo de Crumb transciende el guión perfectamente adaptado de Mairowitz, aunando pasión literaria y documentalista, ya que logra sintetizar la vida y la obra de uno de los escritores más conocidos y leídos del siglo XX. Algo que me ha llamado la atención es precisamente cuánto hay de Crumb en este libro. La fuerza del dibujo y las formas de Crumb respiran vitalidad y se erigen como una forma que atraviesa lo meramente físico para llegar a la profundidad psicológica, mostrando ansiedades existenciales o devaneos emocionales. La técnica de grabado, las sombras y los juegos de luz, el blanco y negro, encajan perfectamente con la atmósfera opresiva del centro de Europa de principios de siglo XX y la atormentada vida del autor de El castillo.

El libro supone un acercamiento a las claves de la obra de Kafka a partir de su relación con la cultura hebrea, así como la lucha entre la lengua alemana y checa, las complejas relaciones de Kafka con su padre, y los distintos escarceos con mujeres. Y lo interesante del guión es el montaje de historias biográficas con las narrativas, con fragmentos de sus novelas y algunos relatos como “La muralla china” o las espléndidamente dibujadas “La madriguera” y “La colonia penitenciaria”.

Que un libro de cómic sea un homenaje al gran autor checo es algo que puede interesar a los aficionados a Kafka así como a los de Robert Crumb. Sin embargo, conozco a mucha gente que dice “no me gusta Kafka porque es tedioso” y yo les preguntaría si nuestras vidas no son tediosas. Muchos dudarán, otro dirán que sí; en todo caso, creo que Kafka habla de nosotros mismos, aunque uno no sea judío, ni checo, ni hable alemán ni odie a su padre. Y este cómic puede ser una más que saludable introducción al mundo kafkiano, es más, creo que para quien Kafka pueda resultar tedioso o incómodo, este libro le animará a leerlo después. Pero no olvidemos lo más importante: este libro, no es un libro de literatura, Kafka es un (espléndido) cómic y como tal hay que considerarlo.



viernes, 29 de abril de 2011

Poemas en Literaria

Han aparecido más poemas míos, este caso en Literaria, blog literario de la revista Tendencias 21, dirigido por la poeta Yaiza Martínez. Agradezco a Yaiza su proposición y la publicación en este medio tan sugerente.
Los poemas pueden leerse aquí.