sábado, 13 de octubre de 2018

Nuccio Ordine: la utilidad de lo inútil



Las actividades que no sirven para nada podrían ayudarnos a escapar de la prisión, a salvarnos de la asfixia, a transformar una vida plana, una no-vida, en una vida fluida y dinámica, una vida orientada por la curiositas respecto al espíritu y las cosas humanas.

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Tenemos necesidad de lo inútil como tenemos necesidad, para vivir, de las funciones vitales esenciales.

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Las cosas que no comportan un beneficio se consideran, pues, como un lujo superfluo, como un peligroso obstáculo. "Se desdeña todo aquello que no es útil", observa Diderot, porque "el tiempo es demasiado precioso para perderlo en especulaciones ociosas".

(Nuccio Ordine, La utilidad de lo inútil, Acantilado, 2017. Traducción de Jordi Bayod).

miércoles, 10 de octubre de 2018

Heridas abiertas: emociones emponzoñadas



Heridas abiertas (Sharp Objects), dirigida por Jean-Marc Vallée (Miniserie de tv, HBO, 2018. Basada en la novela homónima de Gillian Flynn).

Heridas abiertas trata de una periodista que viaja a su pueblo natal para cubrir una noticia sobre un asesinato a una menor. Sin embargo, esta línea argumentativa sencilla, es una excusa para hablar de otros temas, preocupaciones, fantasmas. Porque realmente, Heridas abiertas no es un thriller sobre asesinatos. 

Camille, que así se llama la protagonista, es joven y guapa, pero no tiene relaciones sentimentales y bebe vodka como si fuera agua mineral. Poco a poco iremos descubriendo que ha vivido una adolescencia trágica, marcada por la muerte de su hermana. De hecho, Camille se autolesiona cuando se siente triste o culpable y tiene una compleja relación con su madre, a la que intenta evitar. 

Wind Gap, el pueblo donde viaja Camille, es el típico pueblucho de la América profunda, donde las mujeres son madres y amas de casa y los hombres encarnan el papel de “macho”. Los adolescentes se aburren y buscan alternativas descontroladas a su ociosidad, a pesar de que podrían pasar por  chavales responsables. En Wind Gap, por supuesto, hay un sheriff local que defiende su territorio, un joven detective (forastero) que llega para investigar el caso, una madre, una hermanastra y un puñado de amigas despechadas. Pero todo no es lo que parece y las complicaciones dramáticas van brotando como en un hormiguero. Wind Gap está emponzoñado, como Twin Peaks, pero también como cualquier otra ciudad occidental en decadencia. La atmósfera opresiva y ambigua destila retazos perturbadores en la mayoría de los personajes, que apenas son visibles en una simple ojeada. De hecho, Heridas abiertas se ceba con los personajes femeninos, porque habla de mujeres malvadas, frustradas y frágiles, y ninguna se salva, ni siquiera la protagonista. 



Más allá de la historia principal, lo llamativo es la integración entre la narración y el conflicto más profundo que poco a poco va saliendo a la superficie. Por un lado, nos encontramos con una narración llena de pequeños flashbacks y fogonazos que muestran parte del pasado lleno de fantasmas de la protagonista, a modo de flujo de conciencia de la novela experimental de principios de siglo XX. Jean-Marc Vallée logra hacerlo de manera efectiva (aunque a veces innecesaria por recargada) gracias a un montaje sugerente, entrelazando pequeñas escenas con la trama, de manera que se mantiene el punto de vista subjetivo de Camille a lo largo de la historia y nos permite saber de dónde viene, de manera que el viaje a su Wind Gap natal acaba revelándonos por qué es tan frágil e inestable, pero también luchadora. De alguna manera, es una vuelta al inframundo que abandonó para poder vivir hacia delante, para dejar atrás un pueblo de paletos donde ella no encajaba.

Otro aspecto destacable es cómo la narración apunta a distintas direcciones, redundando en pistas falsas y callejones sin salida, lo que contribuye a generar un aura de ambigüedad y tensión, algo que parece confundir al espectador y nos sugiere que, como en Twin Peaks, cualquiera puede esconder el mal, el horror. Más allá de la historia y sus matices, de los giros o las posibles artilugios narrativos que podrían ser algo artificiales, Heridas abiertas es un ejercicio narrativo que destila frescor y nos sumerge en una historia terrible, además, con grandes interpretaciones (Amy Adams, Patricia Clarkson, Eliza Scanlen) y sorpresas finales insertadas en los títulos de crédito.


domingo, 30 de septiembre de 2018

martes, 25 de septiembre de 2018

Bob Dylan: "El tren viajero"

Imagen extraída de www.efectococuyo.com


Tren viajero

Hay un tren de hierro, que ha estado rodando a lo largo de los años
Con una caja de combustible llena de odio y un horno lleno de temores
Si alguna vez le habéis oído, o habéis visto su carcasa rota de color de sangre,
Entonces habéis oído mi voz cantando y sabéis cómo me llamo.

¿Os habéis parado alguna vez a pensar en todo el odio que lleva?
¿Habéis visto alguna vez a sus pasajeros, a sus pobres almas confusas y enloquecidas?
¿Habéis empezado a pensar que tenéis que detener ese tren?
Entonces habéis oído mi voz cantando y sabéis cómo me llamo.

¿Os cansáis alguna vez de los sonidos sermoneantes del miedo
Cuando han golpeado vuestra cabeza y martilleado en vuestros oídos?
¿Habéis preguntado sobre ello y no os han contestado?
Entonces habéis oído mi voz cantando y sabéis cómo me llamo.

Me pregunto si los líderes de las naciones son conscientes
De este mundo asesino que me dejan en las manos
¿Os habéis quedado despiertos alguna noche preguntándooslo?
Entonces habéis oído mi voz cantando y sabéis cómo me llamo.

¿No habéis estado nunca a punto de decir, o habéis dicho para vosotros mismos
Que la persona que está a vuestro lado puede estar equivocada?
¿Acaso el delirio de los locos hace enloquecer vuestras tripas?
Entonces habéis oído mi voz cantando y sabéis cómo me llamo.

¿Os deprimen acaso los maniáticos asesinos y los que odian?
¿Os marean la política y los sermones?
¿Os duele el corazón con los incendios de autobuses?
Entonces habéis oído mi voz cantando y sabéis cómo me llamo.

Train A-Travelin’

There’s an iron train a-travelin’ that’s been a-rollin’ through the years
With a firebox of hatred and a furnace full of fears
If you ever heard its sound or seen its blood-red broken frame
Then you heard my voice a-singin’ and you know my name

Did you ever stop to wonder ’bout the hatred that it holds?
Did you ever see its passengers, its crazy mixed-up souls?
Did you ever start a-thinkin’ that you gotta stop that train?
Then you heard my voice a-singin’ and you know my name

Do you ever get tired of the preachin’ sounds of fear
When they’re hammered at your head and pounded in your ear?
Have you ever asked about it and not been answered plain?
Then you heard my voice a-singin’ and you know my name

I’m a-wonderin’ if the leaders of the nations understand
This murder-minded world that they’re leavin’ in my hands
Have you ever laid awake at night and wondered ’bout the same?
Then you’ve heard my voice a-singin’ and you know my name

Have you ever had it on your lips or said it in your head
That the person standin’ next to you just might be misled?
Does the raving of the maniacs make your insides go insane?
Then you’ve heard my voice a-singin’ and you know my name
Do the kill-crazy bandits and the haters get you down?
Does the preachin’ and the politics spin your head around?
Does the burning of the buses give your heart a pain?
Then you’ve heard my voice a-singin’ and you know my name

(Bob Dylan, George Jackson y otras canciones, Visor, 1996).

martes, 18 de septiembre de 2018

lunes, 27 de agosto de 2018

Simon Reynolds: La música electrónica


Otro aspecto de la ruptura de la electrónica con la musicalidad tradicional es la manera en que el proceso resulta más importante que la interpretación. 

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En la electrónica cada elemento funciona como textura y ritmo al unísono. [...] Y el ritmo usurpa el lugar de la melodía.

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La música electrónica de baile es, sobre todo, música física.

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El cuerpo entero se convierte en una oreja.

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En última instancia, la música electrónica de baile es más disfrutable cuanto más impura: ritmo y textura chocando contra composición, maquinaria sin alma luchando contra ideas tradicionales de belleza, impulsos de vanguardia abducidos por la demanda de grooves para el baile. Esas tensiones son las que mantienen viva la música.

(Simon Reynolds, “Prólogo” en Loops. Una historia de la música electrónica, de Javier Blánquez y Omar Morera (coord.), Reservoir Books, 2002).  

viernes, 17 de agosto de 2018

Guadalupe Nettel: El matrimonio de los peces rojos



Cuando una relación se sabe condenada a una fecha precisa es más fácil dejar caer las barreras con las que uno suele protegerse.

("Hongos").

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Yo había decidido quedarme con los hongos indefinidamente. Vivir con los parásitos es aceptar la ocupación.
(“Hongos”).
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Por eso compré este animal, por eso decidí separarlo de su pareja, para observar su dolor como reflejo del mío.

(“La serpiente de Beijin”).

(Guadalupe Nettel, El matrimonio de los peces rojos, Páginas de Espuma, 2013).