jueves, 24 de febrero de 2022

Mark Lanegan (1964-2022)

Mark Lanegan (1964-2022), fue un músico y cantante de rock estadounidense, conocido como uno de los pioneros del movimiento grunge con su grupo Screaming Trees (1985-2000), con los que si bien no alcanzó la fama de Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden o Alice in Chains, si obtuvieron un reconocimiento de culto con álbumes como Uncle Anesthesia (1991, coproducido por Chris Cornell) o Sweet Oblivion (1992). Después tuvo una dilatada carrera en solitario, con discos notorios, como The Winding Sheet (1990), Bubblegum (2004) o Blues Funeral (2012) y también supo juntarse con otros artistas y completar una discografía prolija. Sus álbumes con Isobel Campbell o The Gutter Twins son prueba de ello y también colaboró con Mad Season, Queens of the Stone Age o PJ Harvey, entre otros importantes artistas.

Tuve la suerte de verlo en directo en 2015 en Madrid y fue un gran concierto de rock. Dejo aquí una pequeña muestra.








miércoles, 16 de febrero de 2022

Luis Muñoz: ‘Limpiar pescado: poesía reunida’



Este libro de revelador título, constituye [hasta la fecha, 2005] la poesía reunida de Luis Muñoz (Granada, 1966) en una edición revisada por él mismo. Una "Poesía reunida" supone para el poeta tener ya un cierto bagaje en su recorrido poético, y no va a ser menos en este joven pero importante poeta español.

Antes de pasar a comentar los distintos poemarios que configuran esta "Poesía reunida", quiero detenerme en el esclarecedor prólogo titulado "Transición", donde el poeta granadino revela no pocas "interioridades" de lo que constituye su poética personal. Desde la explicación del título, hasta alguna declaración de intenciones, el prólogo ayuda a comprender mejor su poesía, además de ofrecernos numerosas citas de otros poetas, conformando una especie de poética personal a partir de esas citas. Un prólogo sin máscaras ni equívocos.


Creo que tanto con dicho prólogo, como con los propios poemas, Luis Muñoz demuestra que es un autor muy personal, ajeno a generaciones y fórmulas del momento; con una poesía a medio camino, o que lucha, entre la emoción momentánea y el conocimiento. Destaca el equilibrio entre forma y contenido, empleando un lenguaje que tiende hacia cierta expresividad, y a la vez, buscando imágenes (a veces un tanto irracionales) que se ajustan precisamente a ese querer expresar, por medio de la mirada y la experiencia, pero llegando al conocimiento.


Su poesía puede llegar pronto en una primera lectura, es decir, parece una poesía de la emoción, pero si leemos los poemas una segunda vez, nos damos cuenta de que detrás de esa emoción hay toda una reflexión acerca de la realidad y de la relación del poeta con la realidad.


Destacan los cambios que han sufrido algunos poemas con respecto a los libros originales, y supresión o añadido de otros tantos textos, sobre todo en el libro Manzanas amarillas, como una manera de renovar su poesía, de actualizarla, confirmando su empeño en luchar contra el paso del tiempo, como veremos en sus diferentes libros.


Su primer poemario, titulado sencillamente Septiembre, es una mirada sobre el tiempo, donde ya advertimos una constante construcción de una voz personal. Miradas, fotografías, recuerdos; todo se funde con el paisaje veraniego que supone el final de una etapa, y por tanto, el principio de otra. Siempre con un tono sutil, medido, que sugiere: "No es más real, septiembre, que un recuerdo, / pero nombres que dimos por perdidos / recobran claridad, el aire que atraían / y el sueño en que resisten los veranos" (extraído del poema de mismo título que el libro).


En Manzanas amarillas advertimos ciertos cambios con respecto al libro anterior, si bien, no dejan de constituir una evolución coherente sobre lo que el poeta propone. Destaca el tratamiento acerca de la poesía como desvelamiento de la realidad ("En un poema de Mario Luzi", "El poema interrumpido") o el diálogo que el poeta entabla con la poesía como conocimiento, en "El arma cargada". El empleo de un lenguaje que siempre busca la imagen, a veces inquietante, se ajusta perfectamente a la propia realidad del poema, llegando un poco más allá de lo visible. La mayor parte de los poemas indagan en la temporalidad y la urgencia de las cosas, conformando así el sentido de la realidad o de lo que somos.


El apetito, como el propio poeta propone en el Prólogo, contiene poemas que desvelan la inmediatez de los sentidos: los amores perdidos, los encuentros y desencuentros, el deseo, la memoria. Las cosas "lo mismo pueden ser un alimento de dicha o de tristeza", porque nada hay certero ni evidente. Luis Muñoz siempre vuelve sobre los mismos temas que le preocupan, pero sin repetirse, pues en cada libro busca nuevas formas de expresión, de llegar al conocimiento de la realidad y del propio poeta.


Con Correspondencias, parece haber una mayor heterogeneidad que en poemarios anteriores, si bien, no dejan de ser variaciones distintas de todo lo recorrido en esos otros libros. El ritmo parece más intenso en estos poemas. Destaca el apartado "Seis retratos a lápiz" donde homenajea a algunos poetas importantes para él. En general, se trata de distintas visiones de la memoria, del paso del tiempo y de "qué cambia y qué no cambia, mientras tanto".


De los 5 poemas añadidos al final del libro, destaco "Culatra", un poema hermosísimo que contiene toda una visión de la vida contrastándola con el paisaje de esta isla portuguesa.


Luis Muñoz es un poeta con una voz que se busca a sí misma en cada poema, desvelando las suturas y los instantes de la realidad, siempre en alerta, pero a la vez asumiendo esa ley que impone el tiempo, una ley implacable, que no perdona, pero que concede siempre nuevas experiencias, mirando hacia atrás enfrentándose al presente.


(Reseña publicada originariamente en www.deriva.org en 2005).

miércoles, 2 de febrero de 2022

Presentación de “En el cine de Auster”, de Óscar Curieses


 Mañana jueves 3 de febrero a las 19:30h, el escritor Óscar Curieses presentará su libro de ensayo sobre el cine de Paul Auster, acompañado de Cristina Ruiz-Poveda, Manuel Gutiérrez Aragón y José Luis Sánchez Noriega. 

Lugar: Ámbito Cultural. El Corte Inglés, 4ª planta. Plaza de Callao, Madrid.

lunes, 31 de enero de 2022

lunes, 24 de enero de 2022

Luis García Montero: “Las razones del viajero” (un poema)


 

Las razones del viajero

Está solo. Para seguir camino 

se muestra despegado de las cosas. 

No lleva provisiones.

Cuando pasan los días 

y al final de la tarde piensa en lo sucedido, 

tan sólo le conmueve 

ese acierto imprevisto 

del que pudo vivir la propia vida 

en el seguro azar de su conciencia, 

así, naturalmente, sin deudas ni banderas.

Una vez dijo amor. 

Se poblaron sus labios de ceniza.

Dijo también mañana 

con los ojos negados al presente 

y sólo tuvo sombras que apretar en la mano, 

fantasmas como saldo, 

un camino de nubes.

Soledad, libertad, 

dos palabras que suelen apoyarse 

en los hombros heridos del viajero.

De todo se hace cargo, de nada se convence. 

Sus huellas tienen hoy la quemadura 

de los sueños vacíos.

No quiere renunciar. Para seguir camino 

acepta que la vida se refugie 

en una habitación que no es la suya. 

La luz se queda siempre detrás de una ventana. 

Al otro lado de la puerta 

suele escuchar los pasos de la noche.

Sabe que le resulta necesario 

aprender a vivir en otra edad, 

en otro amor, 

en otro tiempo.

Tiempo de habitaciones separadas.


(Luis García Montero, Habitaciones separadas, en Poesía completa (1980-2015), Tusquets, 2015).

lunes, 10 de enero de 2022

David Lynch: The Art Life

 


(David Lynch: The Art Life. Dirigida por Jon Nguyen y Rick Barnes, EEUU, 2016). Ver en Filmin).

lunes, 3 de enero de 2022

Too Old To Die Young: un monumento sobre la violencia

 



Expresiva, incendiaria, lenta, brillante, osada, densa, aburrida, intensa, poética, violenta, incómoda,…


Too Old To Die Young, creada por el inclasificable Nicolas Winding Refn (director de películas como Drive o The Neon Demon) y Ed Brubaker (guionista de cómics como Daredevil o The Fade Out), es un experimento fílmico a la altura de la tercera temporada de Twin Peaks. La serie, que también es una pesadilla de 13 horas, supone un compendio de escenas e historias hiladas por una trama consistente sobre la violencia en América. Sin embargo, gracias a su narrativa lenta y meticulosa, compuesta por largos planos secuencia, a la fuerza de sus escenas y a una fotografía donde destacan los neones y colores saturados, Too Old To Die Young se convierte (para quien esto escribe) en un monumento fílmico.


De primeras, puede parecer una serie aburrida, una paraonoia soporífera (y para muchos lo será), pero también se trata de una cuidadísima producción, llena de pequeños detalles. En la actualidad, el cine ha ido tendiendo hacia la velocidad narrativa, la hiperproducción de planos y contraplanos y la verborrea de sus personajes, que tan solo sirve para disimular su falta de poesía y sugerencia. El ojo actual no está acostumbrado a los planos secuencia, a los paneos y a una puesta en escena más propia de un videoclip que de una película o serie. En Too Old To Die Young es como si se mezclaran un estilo más contemplativo de Andrei Tarkovsky o Theo Angelopoulos con una trama y construcción de personajes más violenta y paranoica, similar al cine de Quentin Tarantino o incluso David Lynch.


Son varias sus líneas argumentativas: el cártel de México, la anodina y corrupta vida de un policía sin escrúpulos de Los Ángeles, las vengadoras andanzas de un ex miembro del FBI enfermo terminal que aniquila a violadores y pedófilos. En ese mosaico de personajes turbios, encontramos algunos memorables: Viggo, el ex agente del FBI, magistralmente interpretado por John Hawkes, que asesina a los criminales pedófilos; Diana, interpretada por una gran Jena Malone, una terapeuta sobre traumas infantiles y familiares que facilita la información de los criminales para ser exterminados por Viggo; Janey, la novia de Martin, el policía protagonista, una adolescente hija de un millonario que esconde, tras su rostro y cuerpo inocentes, una ambición y madurez más propias de un adulto; o Jesús, un joven originario de México que busca vengar la muerte de su madre mientras poco a poco se erige en jefe del cártel. Sin embargo, hay un personaje que aglutina todas esas historias sobre una América extremamente violenta y perdida en sí misma: Martin Jones, un impenetrable y taciturno policía (con un más que solvente Miles Teller), una especie de Meursault del siglo XXI (el protagonista de El Extranjero, de Albert Camus), aunque también recuerda al protagonista de El silencio de un hombre, de Jean-Pierre Melville o de Ghost Dog, de Jim Jarmusch, en su actitud firme a la vez que enigmática.


Entre las distintas escenas y microhistorias, asoman otros personajes secundarios no menos atractivos, como un jefe de policía que realiza piezas teatrales para sus compañeros rodeado de esvásticas y saludos nazis; Maritza, una sacerdotisa de la muerte mexicana que, de manera similar a Uma Thurman en Kill Bill, se dedica a vengarse de los violadores o proxenetas que raptan a chicas en México para prostituirlas en EEUU; un padre (excelente interpretación de Stephen Baldwin) millonario y extravagante que adora a su mujer muerta al mismo tiempo que a su hija adolescente (por cierto, novia del protagonista, el policía corrupto); o los hermanos Crockett, directores de pornografía snuff que “cazan” actores inocentes para sus películas.


Pocas series tienen una propuesta tan arriesgada y sobre todo, tan especial. Hay episodios que tienen suficiente fuerza por sí solos para mostrar una historia única y completa, a pesar de ser ramificaciones del tronco principal que, no olvidemos, es la historia de un policía corrupto hasta la médula, que se ve forzado a aceptar asesinatos para un mafioso, a la vez que no es capaz de ver cómo la realidad, que es más compleja y violenta de lo que creía, le supera.


Me gustaría destacar el comienzo del primer episodio, así como el del quinto: son ejemplos de la narrativa aparentemente onírica y equizoide de Winding Refn. Las escenas incómodas hasta hacernos remover del asiento, donde la obscenidad y la belleza visual se dan la mano, mientras nos planteamos qué sociedad tan perversa es esta en la que habitamos.


Winding Refn llevaba tiempo tematizando la violencia extrema (Solo Dios perdona) o la violencia hacia las mujeres en clave de terror (The Neon Demon). Too Old To Die Young recoge el testigo de esas (y otras) películas, pero aumenta la propuesta por su volumen y por sus diferentes capas. 


Al final, hay mucho más de lo que parece, y lo que parece ya tiene mucho que rascar. El único problema de Too Old To Die Young es que, por su narrativa y montaje lentísimo, planos-secuencia estáticos y una manera de mostrar a veces retorcida (como la relación incestuosa de Jesús con su madre), no es apta para todos los públicos. Es más, diría que poca gente aguantará la violencia explícita o su calma narrativa, especialmente del episodio 2. Pero si se cierra un poco el estómago y se acepta entrar en su atmósfera bizarra, se obtendrá una experiencia inmersiva pocas veces vivida. 


(Too Old To Die Young, creada por Ed Brubaker y Nicolas Winding Refn. EEUU, 2019. Ver en Amazon Prime).