martes, 25 de abril de 2023

Paco Bezerra: El corazón de Fedra

 


HIPÓLITO: Podríamos jugar a un juego.

FEDRA: ¿A qué juego?

HIPÓLITO: A adivinar, por su trino, el nombre de los pájaros.

FEDRA: Eso es muy difícil. Además, yo perdería.

HIPÓLITO: Podemos jugar, si lo prefieres, a tumbarnos boca arriba sobre la hierba.

FEDRA: ¿Y ese qué juego es?

HIPÓLITO: El de las olas del cielo y las nubes del mar.

FEDRA: ¿Las olas del cielo y las nubes del mar? Vuelve a repetirlo.

HIPÓLITO: Las olas del cielo y las nubes del mar.

FEDRA: ¿Y no sería al revés?

HIPÓLITO: Los errores, muchas veces, encierran su belleza que en los aciertos es difícil encontrar. Aunque no sea correcto, las olas del cielo y las nubes del mar evoca algo mucho más hermoso. ¿No te parece?

(Velocidad mínima. El teatro viene después, de Paco Bezerra. Ediciones La uÑa RoTa, 2022).

lunes, 10 de abril de 2023

Los delirantes, de Matilda Södergran



Los delirantes, de Matilda Södergran. 2022, Letraversal. Traducción del sueco de David Guijosa Aeberhard.

No es muy común acceder a la poesía nórdica traducida al español, por lo que esta es una buena ocasión para acercarnos a ella, ya que se trata de una autora joven, aunque ya con una trayectoria importante. Södergran, nacida en Finlandia, pero afincada en Suecia (escribe en sueco), tiene varios libros publicados, tanto de poesía como narrativa. Este título es una antología que incluye los poemarios Ella arranca las venas (2008), Delirante (2009), Pesadillas (una forma de ser) (2012), Pies de loto (2014) y Supervivencias (2018).

Poco se puede añadir la detallada introducción del traductor, salvo glosar y reforzar las ideas que apunta con sus palabras. Comenta David Guijosa Aeberhard que la poesía de Södergran se construye desde las preguntas incómodas que deben ser confrontadas, algo que se aprecia cuando se leen sus poemas, porque sus textos basculan entre lo sugerido y la imagen que nos entra por los sentidos. Por ello, se trata de una poesía sensorial a la vez que física, que remueve por dentro al ser leída y nos invita a hacernos preguntas de esas que nos llevan a reconstruirnos o a plantearnos cuestiones que no tienen fácil respuesta. De hecho, es esa dualidad entre “el delirio y lo matérico” donde reside su mayor hallazgo. Algunos ejemplos: “¿por qué maté una mariposa / y tu cuerpo, y todo lo demás tan frágil?” o “Mi amor / es un hígado anémico entre mis piernas”. Por momentos, su expresividad recuerda a la fuerza y a la vez la fragilidad de Sylvia Plath.

Muchos poemas, sobre todo los pertenecientes a sus poemarios Ella arranca las venas y Delirante, hablan de la memoria del sujeto que oscila entre los sueños y los recuerdos, si bien se intuye una idea de reconstrucción poética a partir de experiencias traumáticas, donde se tematiza la violencia sufrida, las relaciones de poder marcadas por los roles de género. Es un recorrido por la pérdida, por el cuerpo femenino como una herida, pero también constituye un mapa que permite ser interpretado para poder avanzar en el camino: “Estoy orgullosa como un padre. El pájaro / controla su destino”.

En Pesadillas (una forma de ser) destacan los versos cortos con la aparente sencillez de los haikus: “Si me duermo al sol / llegará la libélula / y coserá mis párpados”. También abundan las frases a modo de aforismos y sentencias: “Siempre hay demasiadas formas de decir la misma cosa”. Se aprecia un intento por aprender de la experiencia traumática y a la vez hipnótica, construido con un lenguaje paradójico, sinestésico, que busca indagar y a la vez comprender(se) desde el dolor.

La sección más lúdica es Pies de loto, donde se alternan triadas de versos en cada página, que se leen de manera peculiar, pues no tienen mucho sentido de manera seguida, uno debajo de otro, sino uniendo el primer verso con el primero de la página siguiente, y así sucesivamente con el segundo y el tercero. Aquí se presentan incompletos, pues como dice el traductor, son “tres retales que empiezan y terminan de manera abrupta, pero que dialogan entre sí y se complementan”. De manera que la intención de Södergran va más allá de la búsqueda de una experimentación formal, también implica una manera de leer diferente, un ir y venir por las páginas del libro para dar continuidad. Si se quiere, se pueden leer los versos agrupados en cada página, a pesar de su incoherencia, como la poesía automática o la técnica del cut up y encontrar “chispazos” que despierten algunas conexiones. En todo caso, los versos reflejan la soledad, nacida del conflicto, que evoca escenas y emociones desgarradoras.

En Supervivencias hay una intensificación de imágenes surrealistas: “Me froto el labio con el pico de la golondrina”, que a los lectores hispánicos nos pueden evocar al Rafael Alberti de Sobre los ángeles o al Federico García Lorca de Poeta en Nueva York. También hay cabida para la reflexión poética y metalingüística, que desmitifica la escritura acercándose a la boutade: “Todo lenguaje es fingido. / Todo trabajo se malogra”. Sin embargo, esa escritura fragmentaria y a veces paradójica permite reconstruirnos: “Aprendo sobre mí misma aquello que no quisiera saber”.

A lo largo del libro, perdura una sensación de búsqueda en la realidad y en una misma, que nace en el dolor y la violencia. Por cómo la poeta habla de heridas físicas y psicológicas, la fragilidad está presente, se acepta sin remilgos. Pero también se deriva que la poesía puede mostrar un camino que nos permite adquirir conocimiento.

Los poemas de Södergran son como peces de colores que se mueven en varias direcciones, si bien se mantienen en la superficie. Ahí radica uno de los intereses del libro, en lo que se sugiere o no se dice y queda en el intersticio del lenguaje. Un lenguaje brillante, expresivo, que crea imágenes potentes y que bascula entre la alucinación y la rememoración. 

Intuyo que Södergran tendrá más traducciones por lo que aquí se presenta, y así podamos valorar un título completo como se merece. Una antología es un comienzo y esta es una buena manera para adentrarnos en la poeta nórdica.


(Reseña publicada originariamente en Vallejo & Co. el 9/02/23).

lunes, 3 de abril de 2023

La Mode: "La evolución de las costumbres"


 

(La Mode: "La evolución de las costumbres", La evolución de las costumbres, 1986).

lunes, 27 de marzo de 2023

The Rider, dirigida por Chloé Zhao


Poética, dura, emocionante. Las imágenes y los silencios resuenan por encima de los relinchos de los caballos y los escuetos diálogos de los cowboys del siglo XXI.

Entre el documental y la ficción. Los personajes hacen de ellos mismos. La historia es real, pero el filme, es ficticio. 

Un ejercicio de estilo elegante, donde la belleza de la luz duele por dentro.

Un western crepuscular, un relato de la América profunda y de las cuitas y los deseos de unos personajes pequeños y a la vez universales.

(The Rider, dirigida por Chloé Zhao. EEUU, 2018).


 

martes, 21 de marzo de 2023

Lucía Sánchez Saornil: "Caminos del arco-iris"


 

Caminos del arco-iris

A Norah Borges, por una deuda antigua



    Eché mi corazón al mar

en busca de tu huella


    Eras lo que no se sabe

bruma.


    Yo iba abriendo caminos de arco-iris

para alcanzarte

y tras tus pasos

seguían mis antorchas

cuando tu mano de oro

abrió mi costado izquierdo.


(Lucía Sánchez Saornil, en Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la Generación del 27. Edición de Pepa Merlo, Vandalia, 2010).


domingo, 12 de marzo de 2023

Jeanne Dielman o el vacío de la rutina



Una mujer cualquiera, en una ciudad cualquiera. Por ejemplo, Jeanne Dielman, en la ciudad de Bruselas, años 70.

Jeanne tiene un hijo adolescente y todas las mañanas se dedica a limpiar la casa, a hacer la compra, cocinar: proveer.

Por las tardes, recibe hombres con los que realiza servicios sexuales. Ama de casa por las mañanas, prostituta por las tardes. Por las noches, cena con su hijo y hablan de la familia, de la tía que emigró a Canadá o del marido que murió. Aunque también callan.

Rodada con frialdad, gracias a los largos planos secuencia que muestran escenas cotidianas, banales. Sin apenas diálogos. Sin apenas personajes.

Narrar esa cotidianidad, ese aburrimiento, es estrictamente necesario para transmitir la abulia, el vacío existencial de la protagonista, para mirarnos a nosotros mismos. Para reflexionar sobre cómo la rutina nos atrapa y nos engulle.

La película es una muestra de cómo el espacio y el tiempo nos abarcan y nos limitan.

En esos planos frontales de la protagonista en la cocina, pelando patatas, sintiéndose atrapada, también está Qué he hecho yo para merecer esto, dirigida por Pedro Almodóvar. El ritmo pausado, los planos generales y estáticos, y la narración de “en medio”, son una escuela para realizadores como Jim Jarmusch o Gus Van Sant.

Akerman narra donde otros cortan. Su contradiscurso es una poética de la intimidad, de las pequeñas cosas. 

En estos tiempos que corren, donde todo es velocidad y verborrea vacía, una película como Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles es toda una obra de resistencia. Resistencia al consumismo, al capitalismo, al machismo, a la velocidad que nos roba nuestra esencia. Un cine de la mirada, no un cine de acción.

(Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles, dirigida por Chantal Akerman, Bélgica, 1975. Puede verse en Filmin).


domingo, 5 de marzo de 2023