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viernes, 1 de marzo de 2013

Presentación de Road Movie



Road Movie comienza su andadura y el próximo martes 5 de marzo a las 21h, en Cuchuffo (C/ Argumosa 12, Madrid) presentaré el libro junto a los editores José María de la Quintana y Luis Luna, y me acompañará al saxofón Alejandro Gil de Rozas.

Por otra parte, el escritor Agustín Fernández Mallo ha publicado recientemente en su blog un breve comentario del libro que reproduzco a continuación:

Road Movie (Amargord), Carlos Huerga. El paisaje desde un automóvil, el cine, la literatura, la música, son materiales de este poemario al servicio de la sublimación del horizonte: Mirar el horizonte es volver a la infancia. Pero no hay/infancia./Después, el crepúsculo se cierne sobre los trigales/y los cuervos amarillean sobre la arena seca/y solo quedan piscinas de trigo. /Sé que en alguna parte se levantan las ciudades.   

lunes, 18 de febrero de 2013

Road Movie


Hace unos días ha salido publicado mi segundo libro de poesía, titulado Road Movie (Amargord, 2012), con prólogo de Raúl Quinto (que puede leerse aquí). Aprovecho para publicar un poema del libro. 



El alba rota
[Variaciones sobre Easy Rider]


i


El cielo se come los trozos de prado que salen de las montañas.

Como escenas de un sueño agarrado a los ojos de un lobo 
dormido, dos siluetas recorren los bordes del infierno.

Como un escarabajo perdido en las grietas de la tierra seca,
miras el movimiento del inmenso desierto en el cielo
sobre los tejados de madera
y los campos de trigo y maíz.

Dos hombres levantan piedras con sus manos de paja
y bailan la luna en la noche malva
y roja.


ii


Solo quedan huellas mudas en lo profundo del bosque.
Grillos de madera
que se esconden en la noche de fuego.

Las pisadas de los coyotes surcan los látigos de la madrugada
y las llamas se propagan hacia los sueños   rotos
y olvidados.


iii


Sobre el amanecer naranja brota un hálito de malvas 
negros y un viento metálico que no se detiene.

Una iguana dibuja su canto sobre el alba rota.

Ahora asoman sombreros de desconfianza y botas 
de miedo.

Todo es un disfraz ante la cara mascarada del infierno.


iv


Se levantan sobre los camiones y las motocicletas y las 
gasolineras dos jaulas olvidadas en el desierto.

Ruidos de guitarras abandonadas y calor de baterías para 
postergar la madrugada.

Por la mañana todas las miradas son azules
y blancas.


v


La bruma de la aurora esconde padres que lloran hijos 
en los bordes de las carreteras y madres que alimentan 
la sangre de la intemperie.

Las tumbas preceden al silencio azotado por ángeles 
de barro.

Los perros y los coyotes devoran la luz hecha pedazos.

El alba.

Cuando el sol aprieta, las motocicletas se dirigen hacia 
sus pastos verdes, más hermosas que caballos salvajes.